Miguel Agustín Pro, sacerdote que murió por su fe

Miguel Agustín

Imagen Desde la fe.

El padre Miguel Agustín Pro, fue nombrado beato por el Papa San Juan Pablo II, ya que se comprobó que no participó en la Guerra Cristera.

Beato mexicano es conocido como el Padre Pro, su fiesta el 23 de noviembre, es un religioso que ingresó a la Compañía de Jesús en el año de 1911 y luego de ser ordenado sacerdote en Bélgica, se dedicó al apostolado obrero en México, fue acusado, de actos de sabotaje y terrorismo en el contexto del conflicto Iglesia–Estado el cual afectó a México entre 1926 y 1929 en la denominada Guerra Cristera.

Murió sin juicio alguno ni desahogo de pruebas, junto con su hermano Humberto Pro Juárez, fusilado por un pelotón en una comandancia de la policía de la ciudad de México, ubicada entonces en lo que es ahora el edificio El Moro de la Lotería Nacional.

Fue declarado beato el 25 de septiembre de 1988 por el Papa San Juan Pablo II entre otras cosas por no haber sido encontrado culpable de los delitos de los que se le acusaban.

Pero en Revista Única hablaremos de ¿quién era Miguel Agustín Pro? Nació en Guadalupe Zacatecas, una población minera el 13 enero de 1891 es el tercero de once hermanos, sus padres Miguel Pro y Josefa Juárez.

El 19 de agosto de 1911, ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Los Llano Michoacán, luego de hacer unos ejercicios con los jesuitas y de haber madurado lentamente la decisión, en su familia ya contaban con dos religiosas quienes eran hermanas mayores que miguel.

Luego del noviciado continuo con sus estudios en Los Gatos, California, ya que los jesuitas fueron obligados a abandonar Los Llanos, a causa de la presencia de las fuerzas carrancistas; así estudia retórica y filosofía en España.

Miguel Agustín
Imagen Jesuitasmexico.org.

Trabaja como profesor en el colegio de la Compañía en Granada, Nicaragua y hace la teología en Enghien, Bélgica, donde se recibe como presbítero. Su temperamento era jocoso, bromistas y agudo.

Debido a una úlcera estomacal, la oclusión del píloro y toda la ruina del organismo hicieron el desenlace rápido de los estudios en Bélgica; en una carta relato sus malestares:

“los dolores no cesan. Disminuyo de peso de 200 a 400 gramos cada semana y a fuerza de embaular porquerías de botica, tengo descarriado el estómago…Las dos operaciones últimas estuvieron mal hechas y otro médico ve probable la cuarta.”

Así también detalla el insoportable régimen dietético que tenía que seguir. Su organismo se reduce a tal extremo que sus superiores en Enghien tratan de apresurar el regreso a México para que la muerte no lo alcance fuera de su patria.

En esta situación realiza su anhelo de viajar a Lourdes, al pie del Pirineo, donde espera una intervención de la virgen para que le devuelva las fuerzas que necesitará en México para ayudar a los católicos en ese entonces vejados por la persecución; en ese entonces la prisión, el fusilamiento y el destierro estaban a la orden del día en México.

De esta visita escribió “Ha sido uno de los días más felices de mi vida. No me pregunte lo que hice o qué dije. Sólo sé que estaba a los pies de mi Madre y que yo sentí muy dentro de mí su presencia bendita y su acción”.

Dentro del contexto en México luego de que el gobierno decidió reglamentar los artículos 27 y 130 de la constitución política del país en materia de relaciones Estado-Iglesia, una ola de descontento y protestas cundió por todo el país.

Como consecuencia de ello se crearon la Liga Nacional para la defensa de la Libertad Religiosa y otras organizaciones de laicos, religiosos y sacerdotes católicos en el país.

El padre Pro desde su llegada en julio de 1926 brindó durante ese periodo sus servicios como consejero espiritual y sacerdote a varias de esas organizaciones.

Miguel Agustín
Imagen younfluyo.com

Se hizo rápidamente popular entre los católicos mexicanos y por esto mismo, fue visto con recelo por las autoridades que resentían su disposición a retar, muchas veces de manera jocosa, las restricciones impuestas por la nueva legislación.

Debido a esto fue acusado junto con su hermano Humberto y otros laicos y religiosos mexicanos, como la religiosa Concepción Acevedo de la Llata, conocida como la madre Conchita, de participar en una vastísima conspiración para oponerse y derrocar a las autoridades del país.

Por lo que el ministerio publico armó un caso endeble que ha sido frecuentemente criticado tanto por el tipo de pruebas usadas como por las acusaciones que se les levantaron.

Le fue decretada la muerte por fusilamiento, sin ningún juicio solo por orden directa de Plutarco Elías Calles, al General Cruz a pesar de que obtuvo un amparo a su favor, pero no le fue permitida la entrada al actuario para presentarlo y se suspendiera la ejecución.

Hay una anécdota que cuenta que el compositor Agustín Lara fue puesto preso y, según su propio testimonio en un programa de radio, fue encerrado en el mismo lugar donde el padre Pro pasó sus últimas horas.

El 23 de noviembre de 1927, a la puerta de un sótano y minutos después de la 10 de la mañana, un policía llamó a gritos al preso “¡Miguel Agustín Pro!”

Salió el sacerdote y pudo ver el patio lleno de ropa y de invitados como un espectáculo de toros, donde se encontraban 6 fotógrafos, además de varios miembros del Cuerpo Diplomático para que enteraran al gobierno como se castigaba la rebeldía de los católicos en el país.

Entonces el padre Pro caminó sereno y tuvo tiempo de oír a uno de sus aprehensores que le susurraba: Padre, perdóneme.

-No sólo te perdono -le respondió- te doy las gracias.

¿Su última voluntad? –le preguntaron ya delante del pelotón de fusilamiento.

-Que me dejen rezar.

Se hincó delante de todos y con los brazos cruzados estuvo unos minutos ofreciendo sin duda su vida. Se levantó abrió los brazos en cruz y pronunció ¡Viva Cristo Rey! Y cayó al suelo luego le dieron el tiro de gracia.

Miguel Agustín
Imagen Facebook Padre Miguel Agustín Pro.

La debilidad de las acusaciones y el carisma de Pro hicieron que muy pronto su caso se convirtiera no sólo en un ejemplo de los excesos cometidos por el gobierno de México en ese entonces, sino también para que se promoviera su causa de beatificación que, finalmente, fue admitida por la Santa Sede, por lo que ahora se le venera con los títulos de mártir y beato.

En la actualidad existe un colegio con su nombre, ubicado en la Ciudad de Tacna, departamento de Tacna, en el Perú, fundado por el SJ Fred Green Fernández.

Ya en México, la Compañía de Jesús fundó, en 1988, el Centro de Derechos «Miguel Agustín Pro Juárez» (Centro Prodh), organización no gubernamental que lucha por «defender, promover e incidir en la vigencia y el respeto de los derechos humanos en México», principalmente en los sectores más pobres y vulnerables: indígenas, migrantes, trabajadores y víctimas de la represión social.

Se preguntarán y sus restos, estos se encuentran en la parroquia de la Sagrada Familia en la calle Puebla y Orizaba en la colonia Roma a dos cuadras del metro Insurgentes.

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