Conoce la vida y obras del famoso pintor Pablo Picasso

Conoce la vida y obras del famoso pintor Pablo Picasso

Su genio en la pintura, además de sus amores

Hoy hablaremos del famoso pintor y que es considerado como uno de los mayores pintores de la historia, Pablo Picasso que nació en Málaga un 25 de octubre de 1881. Fue el primogénito de José Ruíz Blasco y María Picasso López. Sus padres le dieron el nombre de Pablo Diego José Francisco de Paila Juan Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso. Tuvo una estrecha relación con su padre desde muy pequeño porque era profesor de Bellas Artes y conservador en el Museo de Málaga, quien descubriría su precoz talento como pintor. Como su padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo. La primera infancia de Pablo transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación entre padre e hijo, que ambos cultivaban con devoción. El niño era un escolar menos que discreto, bastante perezoso y muy distraído, pero con precoz facilidad para el dibujo, que don José estimulaba.

A los 10 años, cuando la familia tuvo que salir de Málaga para irse a La Coruña después de que José Ruíz perdiese su empleo y pasasen una situación económica parcialmente apurada, Pablo se convirtió en el pupilo de su progenitor y comenzaría a desarrollar su faceta artística. Desde muy pequeño sintió una atracción por la pintura y el dibujo gracias a la influencia de su padre. Debido al trabajo de su padre vivió en varias ciudades hasta acabar en Barcelona. En la ciudad condal, Picasso se rodeó de artistas y literatos que hicieron en él la necesidad de explorar su interior y analizar lo que ocurría a su alrededor para plasmarlo en un lienzo.

En La Coruña, en cuyo Instituto da Guarda son requeridos los servicios del padre como profesor. Pablo inicia sus ensayos pictóricos, y tres años más tarde su progenitor y primer maestro le cede sus propios pinceles y caballetes, admirado ante el talento de su hijo. En 1895, Ruiz Blasco obtiene un puesto docente en la Escola d’Arts i Oficis de la Llotja de Barcelona. Pablo resuelve en un día los ejercicios de examen previstos para un mes, y es admitido en la escuela. En 1896, con sólo quince años, instala su primer taller en la calle de la Plata de la Ciudad Condal.

Su obra Ciencia y Caridad recibe una mención honorífica en la Exhibición de Bellas Artes de Madrid de 1897. Acabó por trasladarse a la capital española para seguir estudiando en la Academia de San Fernando e inspirarse con las obras del Museo del Prado y los trabajos del Greco. Con 19 años hizo su primera muestra en solitario en el café Els Quatre Gats, que se convirtió en un gran éxito y le valió que un marchante de arte francés le pagara una cantidad mensual a cambio de todos los cuadros que pintara a lo largo del año. Pablo Ruiz Picasso cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona dónde cursó dos años. Desde un principio sus dotes pictóricas sorprendieron a profesores y alumnos, permitiéndole saltarse las clases para que trabajara en sus obras. En esta escuela exploró diferentes movimientos artísticos además de seguir dibujando uno de sus elementos más característicos, las palomas.

Afectado profundamente por el suicidio de su amigo Carles Casagemas, la obra de Picasso tendió a colores azules y oscuros, en lo que se conoce como “periodo azul”. Las obras más características de estos años fueron Viejo Guitarrista, Evocación (El funeral de Casagemas) o La vida. Finalmente, en el otoño del año 1900 hace una visita a París para ver la Exposición Universal. Allí vende tres dibujos al marchante Petrus Mañach, quien le ofrece 150 francos mensuales por toda su obra de un año. Pablo es ya un artista profesional, y decide firmar sólo con el apellido materno. En 1901 coedita en Madrid la efímera revista Arte Joven, y en marzo viaja nuevamente a París, donde conoce a Max Jacob y comienza lo que luego se llamará su «período azul». Al año siguiente expone su primera muestra parisiense en la galería de Berthe Weill, y en 1904 decide trasladarse definitivamente a la capital francesa.

Picasso se instala en el célebre Bateau-Lavoir, en el número 13 de la calle Ravignan (hoy plaza Hodeau), alojamiento variadamente compartido por artistas sin blanca, entre otros el también español Juan Gris. Allí trabó amistad con Braque y Apollinaire, y se enamoró de Fernanda Olivier. Durante tres años Picasso pinta y dibuja sin cesar, rendido a la influencia de Cézanne, mientras elabora con Braque las líneas maestras del cubismo analítico, cuya gran obra experimental, Las señoritas de Aviñón, es pintada por Picasso en 1907.

Guillaume Apollinaire, Max Jacob o André Salmon fueron sus grandes amigos, con los que entablaba debates como los de Els Quatre Gats, en una ciudad dónde la expresión artística estaba en pleno auge. Pablo Ruiz Picasso cambió el azul de sus obras pasadas, por los tonos tierra y rosa. Comenzaba así su “periodo rosa”. Precisamente una de las “culpables” de este giro fue el conocer a su musa, modelo y su primera mujer, Fernande Olivier. De estos años destacan obras como Los dos hermanos o La familia de saltimbanquis. Junto a otro joven pintor, Goerges Braque, dieron un giro de 180 grados a la herencia plástica del Renacimiento, el volumen, el cuerpo humano, la profundidad…todo fue puesto en duda por el pintor malagueño y Braque y reinterpretado, el cubismo acaba de nacer.

Pronto sobreviene el asombro y el escándalo ante un estilo deforme que rompe todos los cánones y va ganando nuevos adeptos, al tiempo que su audaz inventor expone en Munich (1909) y en Nueva York (1911). Pablo ha encontrado una nueva compañera en Marcelle Humbert, y siempre seguido por Braque, se lanza a crear el cubismo sintético, que los acerca al borde de la abstracción (en su extensa y tan variada obra, Picasso jamás llegaría a abandonar la figuración). Poco después se muda de Montmartre a Montparnasse, y se abren exposiciones suyas en Londres y Barcelona. En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, llegan las tragedias: Braque y Apollinaire son movilizados, y Marcelle muere súbitamente ese otoño. Pablo abandona prácticamente el cubismo, y busca otros caminos artísticos.

Los encuentra en 1917, cuando por medio de Jean Cocteau conoce a Serguéi Diáguilev, que le encarga los decorados del ballet Parade de Erik Satie. El fin de la guerra le trae un nuevo amor, la bailarina Olga Clochlova, y también un nuevo dolor: la muerte de Apollinaire a consecuencia de una grave herida en la cabeza. Se casa con Olga en 1918, y hasta 1925 trabaja en diversos ballets que dan cauce a su evolución pictórica. Un viejo retrato de su madre, pintado en 1918, le valdrá el millonario premio Carnegie de 1930, que le permite adquirir una suntuosa villa campestre en Boisgelup, y pasarse más de un año viajando por España. Con Olga tuvo un hijo. Por entonces vuelve a la escultura y mantiene un romance con Teresa Walter, del que nace su primera hija, Maya. La Clochlova inicia un escandaloso juicio para conseguir el divorcio, que el juez se niega a conceder. Despechado, Picasso se enamora de Dora Maar.

En 1935, a punto de estallar la Guerra Civil, Picasso tuvo una hija fruto de una nueva relación sentimental. Ambas mujeres y sus hijos convivían junto a Picasso. Cuando comenzó la guerra civil española, Pablo Picasso aumentó su compromiso político, posicionándose en el bando republicano. Fue entonces cuando el pintor malagueño volvió a la pintura y creó una de sus obras más importantes y universales, el Guernica. La ausencia de colores o las figuras en posturas antinaturales para relatar el bombardeo de la aviación alemana de la población vasca en una de las obras mas estudiadas y admiradas de todos los tiempos.

Una vida sentimental complicada. Su relación con las mujeres nunca fue sencilla y en su obra reflejó tanto la inspiración que le suponían como las tensiones (una de sus obras se titula La mujer castradora). Esta fue manifiesta sobre todo a partir de los problemas conyugales con Olga derivados de su relación paralela con Marie-Thérèse Walter, una chica francesa que, con sólo diecisiete años, se convirtió en su amante y que durante ocho años sería su modelo para sensuales representaciones de la belleza y el cuerpo femenino. De sus sucesivos amoríos, Picasso tendría un total de cinco hijos.

Tras el final de la guerra civil española siguió con sus inquietudes artísticas, creando durante las décadas siguientes infinidad de pinturas, esculturas, dibujos, grabados, ilustraciones, entrando en el libro Guinness de los récords como el artista más prolífico de la Historia. En 1937, con el estallido de la Guerra Civil, Pablo Picasso demostró desde un principio su apoyo al bando republicano y asumió el cargo de director del Museo del Prado de forma simbólica. El gobierno de la Segunda República le encargó una obra para la Exposition Universelle de París de 1937 y de este trabajo saldría Guernica, una de las obras más conocidas e importantes del artista. Enmarcada en el expresionismo de Picasso, el óleo sobre lienzo denunciaba el bombardeo de la aviación alemana sobre el pueblo vasco y las atrocidades derivadas de cualquier guerra.

Tras el varapalo que supuso para el artista la victoria del bando nacional, Francia fue ocupada por las tropas nazis y Picasso pasó oculto trabajando hasta la liberación de París. Estos sucesos despertaron el lado más político y comprometido del artista, que se dejaría ver tanto en su obra como en su vida cotidiana y apariciones en público. Uno de los ejemplos más claros fue cuando, en medio de una de sus exposiciones en 1944, declaró ante la sorpresa de todos los asistentes que se había afiliado al Partido Comunista Francés. Además da a conocer 77 nuevas obras en el Salón de Otoño. Después se entusiasma por la litografía y por la joven y hermosa pintora Françoise Guillot, con la que convive hasta 1946. Se inicia así su etapa de Vallauris, en la que trabaja en sus magníficas cerámicas. Con Françoise tendrá dos hijos: Claude, nacido en 1947, y Paloma en 1949.

En 1954, el infatigable anciano se fascina por una misteriosa adolescente de delicado perfil y largos cabellos rubios llamada Sylvette David, que acepta posar para él a cambio de uno de los retratos, a su elección. El trato se cumple y su resultado produce algunas de las obras más conocidas y reproducidas del pintor, como el famoso perfil de Sylvette en la butaca verde. Si la fascinación por la etérea Sylvette había sido platónica, no tuvo el mismo cariz su atracción por Jacqueline Roqué, joven de extraodinaria belleza a la que tomó como compañera en 1957, un año antes de pintar el gigantesco mural para la UNESCO. Fértil milagro del arte y de la vida, Picasso seguiría creando, amando, trabajando y viviendo intensamente hasta morir en 1973. No paró de crear arte en cualquiera de sus formas hasta que falleció el 8 de abril de 1973 en su casa de Mougins (Francia) debido a un edema pulmonar.

Dejó tras de sí la mayor y más rica obra artística personal de nuestro siglo, y una fabulosa herencia que provocó agrias disputas hasta recaer en un ser de pacífico nombre: su hija Paloma. Desde los años 50 y hasta su muerte en 1973, la fama de Picasso no hizo más que crecer a nivel internacional. Su vida personal fue llamando cada vez más la atención de sus admiradores, especialmente en lo referente a la tormentosa relación que tuvo con sus dos esposas y numerosas amantes, muchas de ellas más jóvenes que él y que habían empezado siendo modelos e inspiración para sus obras. Entre los más de 2.000 cuadros, ilustraciones, grabados y esculturas que hizo durante su carrera se encuentran algunas de las obras más importantes del siglo XX. Su extensa obra permanecerá para siempre fruto de la admiración por el genio español, lo cual ha hecho que sus obras sigan alcanzando cifras millonarias en las subastas.

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