sábado, abril 20, 2024
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Sebastián de Aparicio, la voz popular le llama santo sin serlo

Este 25 de febrero es la fiesta del Beato Sebastián de Aparicio, quien vivió en la ciudad de Puebla y en Revista Única te hablamos de él.

El Beato Sebastián de Aparicio, es uno de los personajes que más se venera en Puebla, a pesar de no ser un santo reconocido en el mundo muchas personas se acercan a él para solicitarle un milagro, su cuerpo incorrupto pese al tiempo se encuentra expuesto en una urna en el templo de San Francisco en la 14 oriente y boulevard 5 de mayo, en el tradicional barrio del alto.

Al Beato Sebastián de Aparicio se le considera el “primer charro” en América y a él se le deben las primeras carreteras en México.

Su fiesta el 25 de febrero es patrono de los transportes y muchos fieles acuden a este templo para que sus autos sean bendecidos y pegan en sus vidrios o llevan consigo una imagen del beato ya que se considera como patrono de los choferes, muchos acuden a este lugar no solo el día de la fiesta, pero a pesar de la gran devoción y los años que han pasado y su cuerpo está a la vista, la Santa Sede no ha encontrado un milagro para que sea reconocido como santo lo que no impide a los católicos el llamarlo santo.

¿Pero quién es Sebastián de Aparicio? Nació en Gudiña, Galicia en España el 20 de enero de 1502; de niño se contagió en una epidemia, en esa época los enfermos eran obligados a vivir apartados y su madre lo llevó una solitaria choza; en ese lugar una loba lo mordió y con la hemorragia se curó de la enfermedad, desde ese día tuvo un especial amor e influencia con los animales.

Le agradaba la vida de campo por su paz conduce a hablar con Dios. Pese a que fue a la escuela no aprendió a escribir, pero desarrolló muchas habilidades útiles como arreglar edificios y fabricar carros, la siembra de diversos productos, así como toda clase de trabajo en una finca.

Además pastoreo las ovejas de su padre hasta los 20 años cuando fue mayordomo en una hacienda de Salamanca la que pertenecía a una joven viuda, hermosa y rica.

Ella se enamoró de él, y para no caer en la tentación, Sebastián dejo el lugar y se fue a Zafra, a trabajar en otra finca al servicio de Pedro de Figueroa, pariente del Duque de Feria; pero allí una de las hijas del dueño también inició a rondarle, entonces se volvió a mudar esta vez a Sanlúcar de Barrameda, de donde partían los barcos para América; en este lugar trabajo siete años estaba bien pagado y pudo enviarle a sus hermanas la dote que se acostumbraba para el matrimonio.

Pero nuevamente en ese lugar fue asediado por las mujeres, en esta ocasión por una de las hijas del dueño y una joven de Ayamonte.

A los 31 años de edad se embarcó para América donde vivió el resto de su larga vida.

Llegó a Puebla, México, la ciudad estaba recién fundada y hacia falta todo tipo de trabajo, entonces Sebastián puso en práctica sus talentos, le ayudaban su enorme fe y su gran fuerza física.

Fundó una empresa donde construía y hacia transportes, ayudo a construir carreteras ya que por Puebla pasaba el tráfico entre Veracruz y la ciudad de México, apoyo a los indios pobres enseñándoles sus artes.

En el año de 1542 Sebastián se traslada a la ciudad de México con el fin de fundar una mayor empresa de carros; abrió el primer camino de carros a Zacatecas, empresa muy audaz no solo por la distancia sino porque atraviesa la región habitada por los indios Chichimecas que son peligrosos.

Durante 10 años transporta viajeros y minerales de plata de las minas de Zacatecas a la Casa de Moneda de México. En una ocasión, cuando trasportaba la mercancía lo asalto una banda de Chichimecas que al principio no lo reconoció, pero cuando se dieron cuenta de quien era lo dejaron pasar libremente.

casa de moneda

A los 50 años y luego de 18 años se retira del comercio de las carretas y se establece en una hacienda de Tlanepantla, cerca de la ciudad de México.

Debido a su trabajo se ganó que le llamaran “Aparicio el rico”, pese a esto vive con impresionante sencillez, sus trabajadores eran tratados con respeto como amigos solo tenía un esclavo y era tratado como hijo hasta que le concedió su libertad, pero se sentía tan junto a Sebastián que continuo como su trabajador.

Cuando vivía en Chapultepec tiene una enfermedad muy grave y recibe los últimos sacramentos, al recuperar su salud le recomiendan que se case y por fin a los 60 años en 1562 se casa con la hija de un amigo, haciendo con su esposa vida virginal, sus suegros pensaban buscar la nulidad del matrimonio pero la esposa muere en el primer año de casados y Aparicio, después de entregar a sus suegros 2 mil pesos como dote de nuevo se va a vivir a Atzcapotzalco. Allí contrajo matrimonio a los 67 años, fue también éste un matrimonio virginal ella también muere antes del año en un accidente, al caerse de un árbol mientras recogía frutas.

Para entonces su confesor le recomienda que ayude a las hermanas clarisas que vivían en miseria y en 1573 cede sus bienes a las clarisas y se va al convento a servirlas como portero.

El 9 de junio de 1574 a los 72 años de edad recibe el hábito franciscano en el convento de México, aquí da ejemplo de humildad, sufre mucho en parte por el trato de los jóvenes del noviciado y porque sus superiores al verlo anciano deciden no dejarle profesar, por fin a los 73 años de edad el 13 de junio de 1575 es ordenado fraile.

Como era analfabeto un fraile firma por él, por ese tiempo en el convento estuvo otro santo franciscano San Felipe de Jesús quien tiempo después fuera mártir en Japón.

El anciano fraile va a su primer destino caminando 30 km hacia Puebla, en el convento de Tecali, allí es el único hermano lego quien se hacia cargo de los talleres, granja, cocina entre otras cosas y por esto servía en los trabajos más humildes pronto lo llaman de regreso a Puebla donde la intensa labor de los frailes requieren de un buen limosnero.

En ocasiones les daba su propia ropa los pobres y les repartía de los bienes que había recogido para el convento.

Sebastián recorría la región con su hábito franciscano y rosario en mano el cual siempre rezaba, un día en la fiesta de la virgen al llegar fray Sebastián al convento de Cholula en el momento de la comunión y acercarse a comulgar se le apareció la virgen.

Pero también tuvo muchas luchas con el demonio, de las cuales salio victorioso por ser un hombre de fe.

Sus últimos 20 años los vivió como hermano encargado de pedir limosna por las casa, de cuidar el huerto y hacer las compras y los mandados, a pesar de sus muchos trabajos parecía casi no sentir cansancio, todo lo ofrecía para salvar almas. Tuvo gran comunicación con los animales quienes le obedecían a sus mandatos.

A los 98 años se sintió morir de una hernia, llego al convento y se quedo postrado en el suelo al modo de San Francisco, pidió a los franciscanos que rezaran el credo y cuando decía “Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna”… falleció el 25 de febrero de 1600.

Muchos habitantes de Puebla asistieron a su entierro, dos veces fue desenterrado su cadáver y las dos apareció incorrupto, al morir quedó su rostro como de un hombre de 60 años pacíficamente dormido, como si estuviera vivo.

Para su beatificación de presentaron 968 milagros documentados, esto ocurrió en 1789, su cuerpo a más de 400 años de su muerte permanece incorrupto y expuesto en un urna de cristal en el templo de San Francisco en esta ciudad.

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Imagen Wikipedia

Finalmente el hecho de pertenecer a una de las ordenes religiosa más pobres y documentar un milagro es lo que tiene detenida su causa para llegar a los altares como santo, es más su muerte y su obediencia, así como su humildad las lleva al pie de la letra hasta el momento y pese a que muchos le digamos santo no es reconocido por esto les invitó a que si conocen de un milagro realizado por el Beato Sebastián de Aparicio lo lleven al convento franciscano y les apoyen económicamente para encontrar este nombre en el santoral.

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