Cuando una empresa analiza dónde instalar una planta, ampliar sus operaciones o desarrollar un nuevo proyecto, suele observar la ubicación, la disponibilidad de talento, la infraestructura carretera, la seguridad y los incentivos.
Sin embargo, existe una condición que puede confirmar o cancelar cualquier decisión: contar con energía suficiente, estable y competitiva.
La energía ya no puede verse solamente como un servicio que llega al encender un interruptor. Es una pieza estratégica para producir, almacenar, transportar, digitalizar procesos y generar empleos. Sin electricidad confiable no funcionan las fábricas, los centros logísticos, los hospitales, los comercios ni los centros de datos que hoy sostienen buena parte de la economía.
Los Censos Económicos 2024 del INEGI, con información de 2023, muestran que la electricidad generada en México provino principalmente de centrales termoeléctricas, con 69.6% del total. Le siguieron la hidroeléctrica, con 10.8%; la eólica, con 6.7%; la nuclear, con 3.9%; la carboeléctrica, con 3.7%; la solar, con 2.7%; la geotérmica, con 1.4%, y otras fuentes, con 1.2%.
Estos datos muestran que México todavía depende ampliamente de la generación térmica. Las energías renovables avanzan, pero aún existe un largo camino para diversificar la matriz, reducir riesgos y responder a una demanda que crecerá con la electromovilidad, la digitalización, los centros de datos y la relocalización de empresas.
También existen diferencias importantes entre los estados. Los que más electricidad generaron —medidos por su participación en la generación nacional— fueron Veracruz, con 11.23%; Nuevo León, con 7.75%; Sonora, con 7.08%; Baja California, con 6.87%; Tamaulipas, con 5.66%, y Guanajuato, con 5.52%.
En el extremo opuesto, los estados que menos electricidad generaron fueron Jalisco, con 0.15%; Tlaxcala, con 0.24%; Quintana Roo, con 0.32%; Yucatán, con 0.46%; Nayarit, con 0.51%, y Zacatecas, con 0.63%. Puebla, por su parte, aportó 1.24% del total nacional.
Pero aquí aparece una diferencia fundamental: generar electricidad no significa necesariamente tenerla disponible para recibir nuevas inversiones. Un estado puede albergar grandes centrales y enviar buena parte de esa energía hacia otras regiones. También puede producir electricidad, pero carecer de redes, subestaciones o capacidad suficiente para llevarla hasta el lugar donde una empresa quiere establecerse.

Por ello, la capacidad energética real de un territorio debe evaluarse a partir de cinco elementos:
• Cuánta electricidad genera.
• Qué infraestructura de transmisión y distribución posee.
• Cuál es el margen disponible en sus subestaciones.
• Qué tan estable y continuo es el suministro.
• Cuánta nueva demanda podrá atender durante los próximos años.
Puebla cuenta con una posición geográfica privilegiada, universidades, experiencia industrial, talento y conexión con los principales mercados del país. Sin embargo, estas ventajas necesitan estar respaldadas por una planeación energética de largo plazo.
Una agenda energética para Puebla tendría que comenzar por cinco acciones concretas:
• Medir la demanda actual y futura de electricidad.
• Identificar la capacidad disponible en cada región.
• Ampliar redes de transmisión, distribución y subestaciones.
• Impulsar generación limpia, almacenamiento y eficiencia energética.
• Vincular a empresas, universidades y gobierno para planear el crecimiento.
Como economista, empresaria y promotora independiente y por convicción de la inversión en Puebla y México, considero que hablar de competitividad sin hablar de energía es observar solo una parte del problema.
Podemos ofrecer suelo industrial, ubicación, talento y facilidades administrativas, pero las empresas necesitan certeza para operar y crecer. La energía es una infraestructura evidente, medible y determinante, cuya insuficiencia puede detener una inversión completa.
Puebla tiene la posibilidad de anticiparse. Para lograrlo, la planeación energética debe avanzar al mismo ritmo que la promoción económica. Las inversiones del futuro llegarán a los territorios que puedan garantizar no solamente dónde instalarse, sino con qué energía producir, innovar y crecer.
Cuando las mujeres lideran, ganamos todos.
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