La actriz italiana que llegó a ser una de las grandes estrellas de Hollywood
Una de las grandes leyendas en la historia del cine hoy cumple 85 años, Sophia Loren, su verdadero nombre Sofía Villani Scicolone, nació el 20 de septiembre de 1934 en la clínica Regina Margerita de Roma, fue hija natural de Ricardo Sciccolone y de Romilda Villani, que no llegaron a casarse. Además de Sofía, la pareja tuvo otra hija 4 años menor que la actriz a quien pusieron María. La infancia de Sofía transcurrió en el pueblo napolitano de Pozzuoli, donde se trasladó con su madre, que era profesora de piano, cuando su padre, que era ingeniero, quien las abandonó a ellas y su hermana. De niña, sufrió la dureza de la Segunda Guerra Mundial y de la posguerra en Italia.
Loren estudió magisterio, formación que compaginaba con la participación en concursos de belleza, los cuales ganaba con facilidad, ya que fue dotada de un exuberante físico, a los 14 años inició participando en estos. Llegó a ser finalista de Miss Italia; tuvo participaciones en fotonovelas y trabajo interpretando pequeños papeles, y fue extra en Quo vadis que se rodó en Roma, con el nombre de Sophia di Lazzaro.
Para principios de los años 50’s conoció a la persona que dirigió su carrera, su mecenas y el amor de su vida, quien la descubrió el productor Carlo Ponti, que le doblaba la edad y estaba casado y con dos hijos. El fue quien le puso su apellido artístico. Se inspiró en Marta Toren, estrella sueca de la época y cambió la T por la L. El productor actuó como un auténtico pigmalión: la formó, hizo que aprendiera inglés, la pulió como actriz y, en definitiva, la preparó para desarrollar una carrera a nivel internacional. De la mano de Ponti inició su despegue artístico en 1950 hasta convertirse en una de las grandes estrellas de la mitad del siglo XX con películas como El Cid, Matrimonio a la italiana o Dos mujeres, por la que en 1961 obtuvo el Oscar a la mejor actriz. En 1991 le concedieron también el Oscar honorífico. Sophia Loren estuvo por última vez ante las cámaras en 2010 en el telefilme Mi casa está llena de espejos, en la que recreó la vida de su madre, Romilda Villani. Actualmente ocupa el puesto 21 de las 50 grandes leyendas del cine, según el Instituto Conematográfico de Estados Unidos.

Carlo Ponti y Sofía Loren iniciaron su romance aun estaba casado y entonces el divorcio no existía en Italia, por lo que decidieron casarse en 1956, en México, una boda que no fue válida y Ponti llegó a ser acusado de bigamia y la boda con la actriz fue anulada en 1962. Finalmente, volvieron a casarse en París, el 9 de abril de 1966. Sophia Loren tuvo serios problemas para ser madre. Hasta que el 29 de diciembre de 1968 dio a luz a su primer hijo, Carlo. El 6 de enero de 1973 vino al mundo Eduardo. Le han dado cuatro nietos: Lucia (nacido el 12 de mayo de 2006) y Leonardo (nacido el 20 de diciembre de 2010) de su hijo Edoardo Ponti y su esposa Sasha Alexander; Vittorio (nacido el 3 de abril de 2007) y Beatrice (nacido el 15 de marzo de 2012) de su hijo Carlo Ponti Jr. y su esposa Andrea Meszaros. La actriz enviudó de Carlo Ponti el 10 de enero de 2007. Desde entonces, Sofía Loren vive semirretirada del mundo del espectáculo y se dedica a labores humanitarias como embajadora de la ONU.
La carrera de Sofía Loren empezó a despegar a mediados de los cincuenta, cuando conoció a Vittorio de Sica y Marcello Mastroianni, con quien formaría una pareja cómica con mucha “química”. Formaba parte, junto con Claudia Cardinale, Gina Lollobrigida y Lucía Bosé, del grupo de bellezas italianas que encarnaban la “cara amable” del neorrealismo italiano, sin el desgarro de su actriz-icono: Anna Magnani.Sofía Loren dio pronto el salto a Hollywood. Firmó un contrato de cinco años con la Paramount que le permitió protagonizar películas junto a las grandes estrellas del momento, como Frank Sinatra o Cary Grant. Pero nunca abandonó el cine italiano, donde se sentía mucho más libre.
En 1960 protagonizó La ciociara (Dos mujeres), dirigida por Vittorio de Sica. Esta película, en la que interpretaba a una madre que era violada, supuso su consagración como actriz. Ganó los principales premios de interpretación del mundo, entre ellos el Óscar y los de mejor actriz en los festivales de Cannes, Berlín y Venecia.A partir de la década de 1960, se “especializó” en personajes históricos y en coproducciones como El Cid, La caída del imperio romano, La condesa de Hong Kong, El hombre de La Mancha y El puente de Cassandra.

Poco a poco, a partir de los años 70, sus intervenciones en el cine se fueron haciendo más escasas, aunque no lo ha llegado a dejar, y se dedicó a otros negocios como libros de cocina, gafas, joyería o perfumes. Fue la primera actriz que lanzó su propia fragancia.En 1980, Sofía Loren participó en una producción para televisión en la que interpretaba a su madre y a ella misma; la película estaba basada en su libro autobiográfico Sofía: su propia historia.
En 1991 recibió un Óscar honorífico por su contribución al mundo del cine. Cuando estaba a punto de cumplir los 80 años, el gran mito erótico del cine europeo se confiesa en sus memorias que aparecen hoy en Italia. Fue cortejada por las estrellas de Hollywood, pero se casó con el productor Carlo Ponti.
Así en un sondeo que se realizó en el 2006 a los 76 años, fue proclamada la mujer más bella del mundo y fue nombrada Miss Italia ad honorem; mujer de gran belleza por lo que fue considerada como la diosa Venus. La diva por excelencia del cine italiano, la primera interprete de habla no inglesa en ganar un Oscar a la mejor actriz, publicó su autobiografía. Lleva por título ‘Ayer, hoy, mañana’, como el filme de Vittorio de Sica que protagonizó junto a Marcello Mastroianni y que incluye el famoso strip-tease que luego Robert Altman recrearía 30 años después en ‘Prêt-à-Porter’. El libro incluye 64 páginas de fotografías y documentos personales.

«Existen muchas biografías no autorizadas, algunas repletas de cosas que no son ciertas», aseguraba recientemente la actriz al justificar la publicación de sus memorias. «Al llegar a este importante cumpleaños he pensado que podía valer la pena poner las cosas en su sitio y contárselas al público directamente, sin filtros. Finalmente soy yo en primera persona la que cuenta mi vida».
Fue el hallazgo de una vieja caja repleta de cartas amarillentas y fotografías descoloridas el detonante que hizo estallar en la cabeza de Sophia la chispa de poner en negro sobre blanco el relato de su vida. En esa caja había, entre otros papeles, la epístola que con su vacilante caligrafía infantil le escribió cuando tenía nueve añitos a su abuela paterna al día siguiente de hacer la primera comunión.
«Querida abuela: ayer recibí tu carta con el cheque de 300 liras. Te agradezco mucho que te hayas interesado por mí y, como no puedo escribir personalmente a papá porque no sé su dirección, te pido que por favor le des las gracias por el dinero que me ha enviado».

La carta en cuestión, como en realidad todo el libro, deja palmariamente clara la complicada y muy freudiana relación que Sofia Scicolone (lo del Sophia con h y lo del Loren vendrían mucho después) siempre ha mantenido con su progenitor.
«Rezaba a Dios para que mi madre no viniese a buscarme al colegio: su belleza exagerada me hacía sentir vergüenza. Era demasiado rubia, demasiado alta y, sobre todo, no estaba casada. Yo en cambio era morena y delgadísima. Me llamaban palillo», recuerda ahora la actriz.
Pero esa madre tan exótica y alejada de los estereotipos de la que se abochornaba Sofia («Yo soñaba una madre normal, con el pelo oscuro, una bata gastada, las manos ajadas y los ojos cansados») resultó sin embargo decisiva en la carrera artística de la niña. Esa mujer, Romilda Villani, había acariciado el sueño de convertirse un día en estrella del celuloide, pero la fantasía se había desvanecido al convertirse en madre soltera y verse obligada a sacar adelante a la familia.
Sin embargo Romilda Villani no estaba dispuesta a que sus hijas también perdieran el tren del espectáculo, así que se volcó con ellas, animándolas a presentarse a pruebas y concursos y acompañándolas de aquí a allá. Con 14 años Sofia fue elegida Princesa del Mar. Con 15 participó en el concurso de Miss Italia. Y con 16 se plantó con su madre en Roma, en los estudios de Cinecittà, para ver si le daban un papelito de relleno en Quo vadis.
-¿Es su primera vez en Cineccità?, le preguntó en inglés con acento americano el director Mervyn LeRoy.
-Yes, respondió la Loren.
-¿Ha leído Quo vadis?
-Yes.
-¿Cuántos años tiene?
-Yes.
-¿Cómo se llama?
-Yes.
A LeRoy le hizo gracia la chica y le dio un pequeño papel. «Miraba con los ojos desorbitados a Robert Taylor y a Deborah Kerr. Sólo poder respirar su mismo aire me parecía un sueño. Pero las rosas tiene espinas, y la parte mala aún tenía que llegar», escribe la actriz.

Cuando desde el departamento de administración dijeron por megafonía su apellido -«Scicolone»- a la llamada se presentó ella y otra persona: la mujer de su padre. «No recuerdo bien la dinámica de los hechos, pero nunca he podido olvidar el dolor profundo que sentí en ese momento. Yo era poco más que una niña y no me interesaban las intrigas de los mayores. ¿Y para qué quería yo un apellido sin el afecto del hombre que lo llevaba? Había crecido sin él, y nada en el mundo me lo podía devolver. La mujer de mi padre se puso furiosa. Mi madre me defendió como pudo. Y el verdadero culpable, como siempre, ¡estaba ausente!».
50.000 liras de las de entonces (unos 800 euros de los de hoy día) le pagaron a la Loren por aquel papel. Gracias a ese dinero, la familia pudo comer durante dos semanas. Algo fundamental para alguien que de niña pasó tantas penurias que se tragaba los huesos de los albaricoques para tratar de llenar como fuera la barriga y engañar así al hambre, según le confesó hace unos años a su amiga la periodista Silvana Giacobini, autora de la biografía autorizada Sophia Loren: una vida de novela.
A las 6.39 de la mañana Cary Grant la llamó para darle la noticia: había ganado. El mismo Cary Grant que le había propuesto casarse con él y a quien ella rechazó. «Tuve mis dudas, pero yo ya aspiraba a crear una familia con Carlo Ponti, con quien entonces mantenía una relación secreta», ha confesado estos días en una de las poquísimas entrevistas que concede. Al final, se salió con la suya y creó una familia con Ponti, y eso que le costó: en dos ocasiones perdió al hijo que esperaba. «Tienes buenas caderas, pero no tendrás jamás un hijo», le soltó un ginecólogo. Sin embargo, con la ayuda inestimable de un médico de Ginebra logró traer dos retoños al mundo.

No es necesario recurrir a un psiquiatra vienés para entender que fue precisamente la figura paterna lo que le atrajo de Carlo Ponti. Cuando se conocieron, ella tenía 17 primaveras, el productor estaba casado (nada menos que con la hija de un general), tenía dos hijos y le sacaba 22 años. Así que podía ser su padre. Además la trataba con delicadeza, la aconsejaba, la animaba a estudiar, como soñaba que habría hecho el padre que nunca tuvo.
Entre los documentos inéditos que se incluyen en el libro, hay por ejemplo una fotografía que muestra a una jovencísima Sophia Loren sentada, mientras que Carlo Ponti le acaricia tiernamente la cabeza. La foto fue tomada durante el rodaje de ‘La mujer del río’ (1955). «Fue durante ese rodaje que comprendimos que estábamos enamorados», señala. «Siendo mayor que yo, y más allá del amor, representaba el padre que nunca he tenido», admite.
Con quien la Loren sí que no se anduvo con tonterías fue con Marlon Brando, a quien le paró secamente cuando trató de tocarla. «Le miré y con calma, mucha calma, le solté: ‘Ni se te ocurra. No tienes ni idea de cómo puedo reaccionar: debes tenerme miedo’».
El hombre de su vida, como queda claro en su autobiografía, ha sido Carlo Ponti. Y eso que, al no existir en la Italia de entonces el divorcio, durante años tuvo que aguantar escarnios y ofensas.
Al margen, por supuesto, está Marcello, Marcello Mastroianni, el actor/amigo junto al que protagonizó 12 películas memorables. Ella tenía 20 años y el 30 cuando hicieron juntos el primer filme; el último con 60 y 70 inviernos, respectivamente… «La química era tan palpable que la gente se preguntaba si había algo entre nosotros. La respuesta es no».
Sophia Loren trabajo con los más grandes del cine Alberto Sordi, Marcello Mastroianni, Vittorio De Sica, Frank Sinatra, Cary Grant, John Wayne, William Golden, Anthony Quinn, Peter Sellers y un largo etcétera; y que que asegura «sentir todavía el frenesí de vivir». Se ha reciclado en el papel de dama/estrella: inaugura barcos de crucero, hace publicidad de una marca de jamón, publica libros de recetas, acude a actos públicos, se la rifan los estilistas de moda, se muestra siempre perfectamente vestida, perfectamente maquillada y perfectamente peinada en público…L
En 2007, cumplidos ya los 72 años, fue la modelo de más edad en posar para el calendario Pirelli. También ha tenido problemas con la justicia y en mayo de 1982 pasó 17 días en la cárcel por un delito de evasión de impuestos, delito del que fue exonerada el 23 de octubre de 2013 por sentencia de la Corte Suprema italiana.
Desde 1988 arrastra problemas cardíacos, vive retirada en Ginebra y apenas si aparece en público, lo que ha contribuido a agrandar su leyenda.
Con información de El Mundo Es, Semana Es, Plus es Mas














