martes, abril 23, 2024
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Selma Lagerlof, primera mujer Premio Nobel de Literatura

Un 16 de marzo pero de 1940 muere Selma Lagerlof, primera mujer Premio Nobel de Literatura.

Selma Lagerlof  nació en Suecia el 20 de noviembre de 1858, fue una escritora sueca de fama universal y la primera mujer en obtener un Premio Nobel de Literatura (1909).

A los 10 años había leído la Biblia y comenzó a familiarizarse con las obras de H.C. Andersen, los Hermanos Grimm, Esaías Tegnér, Carl Michael Bellman, Alexandre Dumas (padre), Walter Scott, etc. Más tarde, en la adolescencia, leyó a William Shakespeare, Lord Byron y Johann Wolfgang von Goethe.

Cumplidos los 12 años, escribió un largo poema sobre Mårbacka, iniciando así su carrera literaria. Tres años más tarde fue enviada a Estocolmo a terminar sus estudios (1873).

La situación económica familiar era muy mala, al igual que la salud del padre. Su hermano Johan había asumido la responsabilidad por la familia. Selma entendió que debía aprender alguna profesión para poder mantenerse por sí misma, eligió la docencia.

Un día de otoño de 1885, la maestra de 26 años descendió del tren en la estación de Landskrona, para iniciar su nueva carrera en la escuela primaria para niñas de dicha ciudad. Atrás quedaba su querida Mårbacka y la pena de ver morir a su padre en el verano del mismo año.

Con una personalidad introvertida pero amable, no tardó en hacer amigas, Anna Oom, que enseñaba en la misma escuela. También inició amistad con Elise Malmros, una empleada bancaria interesada en cuestiones sociales y feministas.

Ella generaría una gran influencia, ya que a través de ella conocería la vida real de la pequeña ciudad costera: la pobreza, el alcoholismo, la discriminación hacia la mujer y la ignorancia, que dejarían huella en su futura carrera literaria. Esta amistad sería de por vida y sería también el modelo para su novela La anciana Agneta.

Su vida como maestra se fue desarrollando junto a su afición literaria. En otoño de 1886 recibió una carta de Estocolmo, la carta estaba firmada por la principal figura del movimiento feminista sueco, Sophie Adlersparre; y la invitaba a visitarla.

Sus antiguas compañeras del Real Seminario habían enviado algunos de sus sonetos a la revista literaria femenina Dagny y habían despertado su interés en la talentosa maestra.

La visita fructificó para Selma, al obtener una guía literaria y una importante amistad. La baronesa Adlersparre la convenció para que desarrollara su obra en prosa.

En 1888 recibió la triste noticia de que la propiedad familiar de Mårbacka saldría a subasta para pagar las deudas esto fue un duro golpe para ella y para su familia.

Selma se hizo cargo de su tía paterna Lovisa y la llevó a vivir con ella. Además, se hizo el firme propósito de recuperar algún día la propiedad familiar.

También por ese tiempo, el periódico cultural Idun ofreció un premio de 500 coronas a la mejor novela. Esta cantidad, que correspondía a medio año de su salario, le interesó muchísimo y le animó a enviar cinco capítulos de su obra La saga de Gösta Berling al periódico.

Selma Lagerlof, primera mujer Premio Nobel de Literatura

Como era de esperar, ganó el concurso y lo puso en conocimiento de Sophie Adlersparre. La baronesa le respondió entusiasmada, y le consiguió además una beca para que se tomara un tiempo libre de la escuela y se dedicara a tiempo completo a terminar la obra.

Ida Falbe-Hansen, que había traducido su obra al danés y Sophie Alberti, de la Asociación Femenina de Lectoras, ambas amigas de Selma, le aconsejaron presentar su libro al destacado crítico literario Georges Brandes. Unos días después apareció una brillante reseña en el periódico Politiken, desencadenando el anhelado interés entre los lectores de Dinamarca.

Con tristeza, decidió, en 1897, terminar su carrera en Landskrona y mudarse junto a su anciana tía Lovisa a la ciudad de Falun, donde residían su madre y su hermana Greta. En el tiempo que residió en Landskrona había escrito su primera novela, La saga de Gösta Berling, la colección de cuentos Lazos invisibles y la novela Una aventura en Vineta.

A partir de La leyenda de Gösta Berling, Lagerlöf disfrutó de una larga serie de éxitos. En 1894 publicó un libro de relatos cortos, Lazos invisibles (Osynliga länkar), que le valió la celebridad a nivel nacional.

Durante ese mismo año, Selma conoció a su colega Sophie Elkan, en quien encontró su alma gemela, que se convertiría en su amiga para siempre y cuya biografía Lagerlöf dejaría inconclusa al morir. Una selección de la correspondencia enviada por Selma, fue recogida en el libro “Tú me enseñas a ser libre” publicado en 1992.

Siguiendo el ejemplo de su personaje, Selma Lagerlöf consiguió, en 1904, volver a comprar el hogar de su infancia en Mårbacka, que su madre se había visto obligada a vender en 1880 al quedar viuda y sin recursos.

En 1909, la Academia Sueca decidió conceder a Selma Lagerlöf el Premio Nobel de Literatura, “en reconocimiento al altivo idealismo, la vívida imaginación y la percepción espiritual que caracterizan a todas sus obras”. Lagerlöf se convertía de este modo en la primera mujer en recibir un Nobel de Literatura.

Feminista convencida, Lagerlöf dedicó gran parte de la década de 1920 a luchar por los derechos de la mujer, en un país pionero en esos asuntos.

La persecución nazi contra los intelectuales alemanes fue terrible y Selma Lagerlöf ocupó los últimos años de su vida en ayudar a los escritores y pensadores a esconderse, salir del país y luchar contra la dictadura alemana que oprimía a Europa.

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