La ciencia y la conservación de la naturaleza están de luto.
Jane Goodall, una de las mujeres más influyentes en el campo de la etología y pionera en el estudio de los chimpancés, murió a los 91 años por causas naturales, según informó el Instituto Jane Goodall, la organización fundada por ella misma.
Una vida dedicada a los chimpancés y la ciencia
Nacida en Londres el 3 de abril de 1934, Jane Goodall mostró desde niña un profundo amor por los animales.
Ese interés la llevó a África en la década de 1950, donde inició investigaciones que cambiarían para siempre la manera en que entendemos a los chimpancés y su relación con los seres humanos.
Goodall fue la primera científica en documentar que los chimpancés fabrican y utilizan herramientas, además de experimentar emociones complejas.
Su método, que consistía en convivir con ellos, imitarlos, sentarse en los árboles y hasta compartir plátanos, marcó una revolución en la ciencia.
Jane Goodall: voz de paz y conciencia global
Más allá de la investigación, Jane Goodall se convirtió en un referente internacional en la defensa del medio ambiente y los derechos de los animales.
Su trabajo la llevó a ser nombrada Mensajera de la Paz de la ONU, impulsando causas humanitarias y educativas en todo el mundo.
Durante las últimas décadas, recorrió distintos países compartiendo su visión de un planeta más justo y sostenible.
Incluso en los últimos meses de su vida continuaba activa: estaba en California participando en una gira de conferencias por Estados Unidos.
Jane Goodall y su mirada sobre la tecnología
En una de sus más recientes entrevistas, concedida al medio mexicano N+, Goodall reflexionó sobre los retos ambientales que plantea la inteligencia artificial.
«Claro que puede dar respuestas increíbles, pero es enorme, consume energía y agua. Al igual que los motores de búsqueda, como Google», sostuvo.
«La tecnología es una herramienta, pero depende de cómo la usemos».
El legado de Jane Goodall
La huella de Jane Goodall trasciende la ciencia.
Su labor inspiró a generaciones enteras a respetar la vida silvestre y a comprender que la relación entre humanos y naturaleza es inseparable.
Hoy, su nombre no sólo evoca a la mujer que transformó el estudio de los chimpancés, sino también a la incansable defensora de la paz, la educación y la protección del planeta.
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