Inflación sin control

Los procesos inflacionarios dependen de la magnitud de las presiones inflacionarias básicas y de los mecanismos de propagación, así como de la acción que estos desempeñan. Así lo consideró desde 1956 Juan Noyola, para quien la inflación se analiza siguiendo su intensidad y las condiciones que provocan que aparezcan mecanismos que la propaguen.

En la actual coyuntura, se han elevado las presiones inflacionarias y la guerra, así como la crisis sanitaria provocada por COVID-19, han servido como resortes para su propagación. El resultado es el aumento de los precios con resultados que causan alarma.

En efecto, en la primera quincena de abril de 2022, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación de 0.16% respecto a la quincena anterior. Con este resultado, la inflación general anual se colocó en 7.72%. En igual periodo de 2021, la inflación quincenal fue de 0.06% y la anual de 6.05%.

El índice de precios subyacente (que se obtiene eliminando del cálculo del INPC los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles) tuvo un incremento de 0.44% quincenal y uno de 7.16% anual. En el mismo periodo, el índice de precios no subyacente retrocedió 0.66% a tasa quincenal y creció 9.38% a tasa anual.

La alarma se enciende cuando se considera estos resultados en perspectiva. Así, la inflación general anual en la primera quincena de abril de este año que fue de 7.72%, se considera como la mayor desde la segunda quincena de enero de 2001 y por arriba de la cota superior del rango objetivo del Banco de México (entre 2% y 4%) por vigésimo séptima quincena consecutiva (desde la segunda quincena de febrero de 2021).

Así, la inflación acumulada en lo que va de 2022 es de 2.89%, la más alta para un lapso similar desde el 2000.

La función principal del Banco de México es, precisamente, el control de la inflación, para lo cual ha fijado una meta a fin de que los actores económicos creen expectativas en torno a un rango que permita atemperar las presiones. Por otro lado, el Banco utiliza la política monetaria y define la tasa de interés de referencia, para regular las operaciones y establecer un marco de estabilidad.

Empero, las presiones y los mecanismos de propagación se han acelerado y hoy han creado una coyuntura favorable al aumento de precios. En los próximos meses, como lo ha declarado su gobernadora, el Banco de México deberá aplicarse para ir disminuyendo la inflación a ritmos manejables, lo cual podría ocurrir hacia finales de este año y, según el propio Banco, hacia mediados de 2023. 

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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