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¿Es necesario el tratamiento psicológico?

¿Recuerdas que a partir de cierto momento de tu vida no has vuelto a sentirte sexualmente pleno/a aunque has hecho el esfuerzo de lograrlo? ¿A veces te sientes incapaz de iniciar la actividad sexual, aparecen mil cosas en tu cabeza que te distraen, te sientes incomoda/o, hay un cierto desgano y a veces tedio?; ¿no quieres hablar de nada de eso y menos con tu pareja, porque sientes que será pasajero y no quieres incomodar a nadie con esos «detalles» que seguramente a todo el mundo le suceden?. ¿Te has das cuenta que la expresión plena de tus sentimientos se ha visto limitada y ya no te sientes tan feliz como antes? Seguramente el origen de esa sensación se ha ido desdibujando en tu mente con el paso del tiempo pero su efecto sigue persistiendo aún cuando no aceptes que algo tan «circunstancial» como aquella discusión en la que molestaste mucho haya podido afectarse tan profundamente; en algún momento te das cuenta que a lo largo de los años te has repetido «seguro ya se me olvidará, seguro ya pasará y todo volverá a ser como antes» sin conseguirlo.

Algunos de estos «eventos circunstanciales» producto de la vida en común que son parte de la cotidianidad, pueden involuntariamente, convertirse en afectaciones en el terreno afectivo y sexual que nos acompañan a lo largo de los años. En nuestro contexto social, es algo de sentido común pensar que una afectación psicológica no necesariamente requiere de atención profesional porque como es parte de «mi mente» y si «yo me lo propongo», en algún momento «desaparecerá», «así he oído que le sucede a muchas personas». Este tipo de creencias poco a poco van cambiando y dando paso a una actitud diferente ante las «problemáticas psicológicas» porque las mismas personas que padecen de ellas se dan cuenta que, de no atenderse, el malestar emocional y sus afectaciones en otras áreas de la relación tenderán a quedarse como una compañía sombría que oscurece nuestro presente.

Uno de los motivos por los cuales esas experiencias son tan difíciles de modificar u olvidar es que se acompañan de fuertes sentimientos de culpa, vergüenza y ansiedad que impide a la persona hablar sobre ellas; muchas veces es en la consulta cuando por primera vez después de años, las personas se atreven a hablar de esas situaciones. Son estos sentimientos de incomodidad e inadecuación lo que nos impiden buscar la ayuda profesional necesaria. A través de un tratamiento psicoterapéutico y sexoterapéutico adecuado, es posible recuperar la plenitud emocional y sexual que la persona añora porque le recuerda los buenos momentos con aquella persona con quien quieres seguir compartiendo su vida. Se debe saber que el tratamiento profesional es un proceso a través del cuál se van alcanzando sistemáticamente los objetivos que se han fijado inicialmente en la consulta. Es importante entender que entre más claramente se enuncien los objetivos que la psicoterapia se propone lograr (como resultado de los acuerdos entre profesional/cliente), es más fácil para ambas partes, darse cuenta cuando éstos se han logrado. Hay que considerar que la persona que busca la consulta llega a ella con muchas expectativas las cuales, en aras de un buen tratamiento, deben ser definidas con precisión para poder evaluar la efectividad de la atención clínica.

En el mundo contemporáneo en el que las certidumbres de antaño son cada vez más escasas y que las nuevas construcciones sociales aún no nos terminan de convencer, la incertidumbre psicológica tiende a predominar en la población tanto juvenil como adulta, quienes al enfrentar las actividades educativas, de pareja y familiares, profesionales y laborales en general, les dejan cada vez más, una sensación de insatisfacción e incluso desconcierto que tiende a alterar la seguridad personal (la autoestima); cuando se instala en la mente esa sensación de inseguridad, tiende a provocar nuevas afectaciones en áreas aparentemente bajo control y que van generando, una tras otra, un círculo vicioso de incomodidad e incongruencia que hace que la cordura normal se ponga en duda. Hay que tener en cuenta que la actividad sexual al ser uno de los eslabones más débiles de la interacción humana adulta, quizás el más débil, es un área que se afecta muy fácilmente por lo que sucede en el ecosistema social. Por eso y, muchos otros y muchos otros motivos, la preservación y/o la recuperación de la salud mental es cada vez más importante.

Por: Maestro Alfonso Aguirre Sandoval

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