lunes, junio 24, 2024
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El padre del diseño industrial Raymond Loewy

A él le debemos la botella ergonómica de Coca-Cola para que el consumidor pudiera cogerla con una sola mano

Raymond Loewy fue uno de los diseñadores industriales más conocidos del siglo XX, ya que su contribución al cambio de imagen de algunas compañías famosas. Loewy nació el 5 de noviembre de 1893 hace 126 años en París y se crió en Francia, pero desarrolló casi toda su carrera profesional en los Estados Unidos. Fue hijo de Maximiliano Loewy, periodista vienés, y Marie Labalme. Aunque Raymond Loewy vivía en Francia, tras el transcurso de la I Guerra Mundial, donde sirvió en el ejército francés, emigró a Estados Unidos en 1919, adquiriendo finalmente la nacionalidad norteamericana en 1938. Loewy fue herido en combate y recibió la Cruz de Guerra. Abordó un barco a América en 1919, con sólo su uniforme de oficial francés y $50 en el bolsillo, a los 26 años. Sería en este país donde desarrollara la mayor parte de su trabajo, para sectores tan diversos como el automovilístico, el de bebidas, tabaco, o incluso aportando su granito de arena a la exploración espacial.

Eso sí, venía cargado de ilusiones e iniciativa. Algo que le llevó a perdurar en el tiempo a través de su idea de darle valor al producto. «Entre dos productos del mismo precio, con la misma funcionalidad y calidad, el más vendido es el más bonito», decía Loewy que pretendía cambiar los hasta entonces monótonos y nada pensados diseños. Una idea que acabaría por convertirse en una obsesión y en toda una filosofía de vida.

Su primer logro fue el exitoso diseño de un avión de juguete, con el que ganó la Copa James Gordon Bennett en 1908; al año siguiente vendió los derechos del avión llamado Ayrel. En los primeros años de Loewy en los EEUU, vivió en Nueva York y trabajó como diseñador de ventanas en locales como Macy, Wanamaker y Saks, además de trabajar como ilustrador de moda para Vogue y Harpers Bazaar. No sería hasta 1929, cuando recibió su primer encargo de diseño industrial.

Raymond Loewy se incorporó a la empresa Gestetner con el objetivo de modernizar la apariencia de una modelo de multicopista. Hasta entonces estaba caracterizado por un diseño totalmente arcaico. En ese momento, este diseño mostraba todos sus elementos constructivos, pero sus características eran poco estétitas. El trabajo de Raymond Loewy fue sublime, hasta el punto de que logró ocultar todos los elementos que eran realmente feos, como eran el caso de las patas. Como resultado de este reciente e innovador diseño, Gestetner se convirtió en una multicopista de éxito, aumentando sus ventas de forma sensible, como no podía ser de otra forma. Y el nombre del francés empezó a hacerse un sitio en la sociedad norteamericana del momento.

Así Raymond Loewy más tarde aceptó otros diversos encargos, incluyendo trabajos para Westinghouse. Pero también para la empresa Hupp Motor Company, donde se hizo cargo de la estilización del modelo Hupmobile. En Sears-Roebuck consiguió el rediseño del refrigerador Coldspot, producto que finalmente le dio una reputación inmejorable como diseñador. Raymond Loewy entabló relación con la Pennsylvania Railroa en 1937 y desde entonces trabajó a destajo en el estilizado aerodinámico de las locomotoras de pasajeros. Al mismo tiempo, diseñó una carrocería aerodinámica para K4s Pacific #3768, que lograba transportar la 1938 Broadway Limited, también diseñada por él mismo. Luego llegaron los estilizados de la locomotora S1, y la clase T1 y el distintivo de la locomotora diésel Baldwin’s al que le otorgó la famosa «nariz de tiburón».

La famosa locomotora eléctrica GG1, mejoró sensiblemente en su diseño gracias a Raymond Loewy, que aplicó diversas soldaduras y pulidos, en lugar de piezas remachadas, y también una pintura con rayas, que hacía destacar las suaves y redondeadas formas de la máquina. Ahí no acabó su labor, ya que también diseñó vagones de pasajeros, estaciones, material impreso, todo para la misma PRR. En 1939 Raymond comenzó a trabajar para el desaparecido fabricante de coches, Studebaker y fue el encargado de diseñar el Studebaker Commander Starlight coupe y después de la Segunda Guerra Mundial se encargaría de diseñar el Studebaker Avanti, un modelo muy popular entre los jóvenes de los años 40.

Raymond también fue el diseñador de uno de los coches más potentes de todos los tiempos: el Corvette C3. Muchos han comparado su carrocería con las botellas de Coca-Cola. Los Corvette fabricados entre 1970 y 1974 llegaron a tener 7,4 litros de cilindrada, de modo que cada cilindro tenía casi un litro de capacidad. Con 425 CV, era el modelo más potente del mercado. Creo el logo marca de Greyhound, y diseñó los autobuses de Greyhound fabricados por G.M.C., el Silversides y el Scenicruiser. Originalmente, el prototipo del Scenicruiser era uno de dos pisos, con acceso desde el primer nivel y con el conductor en el segundo nivel. La única unidad que se construyó se presentó en 1948 después de tres años de experimentación y estudio de diseño.

El vehículo construido por GM corrió en servicio de prueba para Greyhound hasta 1951 tenia 50 asientos, bar, baño, aire acondicionado y la primera suspensión neumática. Como era de esperarse, el GX-1 encontró muchos problemas mecánicos, debido a la naturaleza no probada y no desarrollada de muchos de sus conceptos, sistemas y componentes. Con esta experiencia se construyo un nuevo prototipo experimental, el GX-2, utilizando una serie de mejoras y las más deseables características del GX-1. Una vez más el diseño general se origino en Raymond Loewy and Associates. Estilistas e ingenieros de GM, tomaron parte importante en los detalles involucrados en el diseño, tanto estético como mecánico.

Greyhound llamo al GX-2, como el “Scenicruiser”, nombre también que pronto se adjunto al modelo de producción PD-4501. La cubierta superior proporcionó dos grandes compartimentos para el equipaje. Uno de sus últimos trabajos fue el diseño del interior de la estación de la NASA, Skylab. Entre las características más destacadas del interior de la estación espacial estaban la inclusión de una ventana para permitir una vista de la tierra desde el espacio y un área privada para cada miembro de la tripulación en el que podían aprovechar para relajarse o dormir. También diseñó accesorios para comer, como mesas y bandejas y los dispositivos de gestión de residuos.

Entre sus diseños más conocidos están los logos de Shell, Exxon, TWA y BP, el autobús Greyhound Scenicruiser, las máquinas expendedoras de Coca-Cola, el ferrocarril de Pennsylvania, el paquete de Lucky Strike, los refrigeradores Coldspot y el Air Force One librea. Su carrera abarcó siete décadas. Sus trabajos le valieron a Raymond Loewy ser portada de la revista Time el 31 de octubre de 1949. Raymond Loewy también publicó tres libros The Locomotive: Its Aesthetics (1937), la autobiografía Never Leave Well Enough Alone (No deje nunca las cosas como estaban) (1951, reeditado en 2002) e Industrial Design (1951).
Raymond Loewy regresó a Francia en 1980 tras una vida en EEUU, seis años después, falleció en su casa de Monte Carlo.

Se le considera el padre del diseño industrial moderno y en el año 1990, la conocida revista Life incluyó a Loewy en la lista de «Los 100 norteamericanos más importantes del siglo XX». Fue el máximo representante diseñador de lo americano, que fue capaz de llevar a primer plano la innovación y el valor añadido. Tenía una máxima: «Lo feo no vende» y convenció al mundo entero de la importancia de la innovación y del valor añadido. Fue el pionero del diseño industrial y tuvo una importancia capital, hasta tal punto que hoy en día cualquier estadounidense entra en contacto con algún diseño suyo al menos una vez al día.

Entre sus grandes creaciones, podemos encontrar la botella ergonómica de Coca-Cola para que el consumidor pudiera cogerla con una sola mano o la cajetilla blanca de Lucky Strike. También su diseño gráfico se ha familiarizado con los logotipos de Shell, el Servicio Postal de los Estados Unidos, International Harvester y otros. Los diseños se hicieron para el interior del avión de pasajeros supersónico Concorde, así como Air Force One. Incluso diseñó autos para Studebaker y locomotoras para Pennsylvania Rail Road. Él literalmente moldeó la cara de nuestro mundo.

Por todo ello Loewy se convirtió en el padre del Styling, una filosofía del diseño basada en hacer un producto atractivo para los consumidores con el fin de venderlo. En la sociedad americana esta corriente floreció con fuerza tras la depresión económica de principios del siglo XX.

No en vano, Raymond Loewy también es conocido como el «diseñador de todo lo americano», dado su interminable trabajo con grandes compañías de este país. Su proyecto final, la creación de la estación Skylab I, marcaría también un antes y un después en la exploración espacial. Y es que sus casi siete décadas de trabajo ininterrumpido forman parte de la historia de Estados Unidos y del mundo.

Bloom Magazine, Vida Alterna e Hipertextual

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