viernes, febrero 23, 2024
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Educar en Feminismo, 10 tips

¿Cómo puedo educar a mis hijos en el feminismo?  Seguramente muchas mujeres se han preguntado eso, hoy te dejamos estos 10 tips para educar en feminismo.

Te lo puedes haber preguntado en numerosas ocasiones, y en una sociedad donde estereotipos y formas tradicionales de educación se imponen casi sin querer, hay quienes han tratado de establecer unas pautas para enseñar a los niños a crecer en igualdad.

Se ha tomado como referencia a la escritora y feminista Chimamanda Ngozi Adichie, autora de ensayos como ‘Todos deberíamos ser feministas’ y ‘Cómo educar en el feminismo’ para este recuento.

En este repaso se abordan diez cuestiones básicas para que los hijos crezcan en un ambiente de igualdad.

1. Sé una persona plena

Una mujer no debería definirse exclusivamente por su rol de madre ni tampoco por el de esposa. No pedir disculpas por trabajar.

En primer lugar, y como uno de los elementos más importantes, es que las mujeres deberían ser plenas por sí mismas, sin necesidad de considerarse madres o esposas, y sin tener que pedir perdón por tener plena autonomía a través de una carrera profesional.

2. Hagan todo juntos

Cuidar de un bebé, en una relación heteronormativa, es cosa de dos. Los padres no «ayudan» a cuidar de sus hijos. Hacen lo que deben hacer y por ello es necesario rechazar hablar de ayuda.

Las frases que tienen como objetivo demostrar que alguien «ayuda en casa» o «ayuda a la mujer», en este caso refiriéndonos a los hombres, deben erradicarse. Las tareas del hogar y de cuidado de los hijos son comunes, cosas de dos, y en ningún caso la mujer carga con todo y el hombre «ayuda».

3. Los “roles de género” no son tontería

Antes de tener siquiera conciencia de qué es el género ya se anteponen los roles de género. Rosa para chicas, azul para chicos. Muñecas para niñas, helicópteros para niños. Enseñar que estas cosas son culturales y no naturales es esencial.

Especial cuidado con los roles de género, porque los niños crecen asimilando estos conceptos. Eliminar estas tradicionales decisiones en cuanto a ropa, color de habitación, tipos de juguetes que se le regalan o tareas que realizan en casa ayudaría a que los niños crezcan sin esos estereotipos y en un ambiente más igualitario.

4. Rechaza de lleno el feminismo «light»

El feminismo es como estar embarazada, o lo estás o no. Recuerda que el feminismo no es una cuestión de permisos o beneplácitos de los hombres hacia las mujeres.

Se es feminista o no se es, pero no puede haber un término medio.

5. Enséñale a cuestionar el lenguaje

Las feministas a veces hablamos demasiado en ocasiones resulta muy abstracto. No te limites a etiquetar algo misógino, explícale a tus hijas e hijos por qué lo es y cuéntale cómo dejaría de serlo.

En tiempos de confrontación por casi todo, el lenguaje es esencial para comunicar. De nada sirve el feminismo si no se puede enseñar a los hijos la igualdad con términos que entiendan. Por tanto, mejor no utilizar de lleno conceptos que se pone en práctica dentro del movimiento, y sí unas ideas más claras para los menores.

6. Rechaza la obligación de gustar

Tradicionalmente a las mujeres se les ha educado para agradar a la sociedad, a ser buenas con los hombres. «Dile que, si algo le incomoda, se queje, lo diga, grite». Que interiorice el mensaje de que «no es no» y que está en pleno derecho de utilizarlo

Hay que enseñar a las niñas que no hay necesidad de gustar. No hay que resaltar constantemente su físico, su ropa, lo guapas que están, porque alimentará su idea de que debe estar así para gustar. Por otra parte, debe aprender a quejarse, a decir que no, y a utilizarlo cuando crea necesario.

7. Feminismo y feminidad no se excluyen mutuamente

No creas que criar a una feminista consiste en obligarla a rechazar la feminidad, recuerda. La imagen no se debe relacionar con la moral.

En cuestión de estereotipos. La idea genérica de que las feministas renuncian a su feminidad y a su imagen es errónea y así lo tienen que aprender.

8. Habla de sexo y amor

Porque el sexo y el amor son dos cosas que llegarán a su vida, es necesario hablar de ello. «Dile que su cuerpo le pertenece a ella y solo a ella», añade. El sexo no es vergüenza, la sexualidad femenina tampoco. El amor no es solo dar, sino también recibir.

Hablar de sexo es importante para las mujeres. El hecho de que hasta ahora fuera un tema tabú ha provocado que las prácticas sexuales entre los jóvenes se asemejen a lo que visualizan a través del porno. Niños y niñas deben recibir educación sexual, pero especial incidencia en ellas para que sepan decir qué quieren hacer y qué no.

También en el amor, donde deben comprender desde pequeñas que el amor es mutuo, no desvivirse por una persona, y que está lejos de lo que conocemos como amor romántico con situaciones de control, celos o sentimiento de pérdida constante.

9. Haz normal la diferencia

Tener una identidad propia, enseñarle sobre privilegios y desigualdades, respetar la dignidad de todo aquel que no le haga mal y, sobre todo, enseñarle a que valore la diferencia. «Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo».

Conseguir que los niños no vean rara la diferencia, sino todo lo contrario. Que sean capaces de entenderlo y de respetar a todo el que considere distinto. Que no solo no sienta rechazo, sino que ame esas diferencias.

Por último, rodeales de personas fuertes y feministas, para que pueda tener un entorno constructivo y positivo; además esto les ayudará en ese crecimiento personal en búsqueda de la igualdad.

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