El epicentro fue registrado cerca de la provincia de Cebu, una zona densamente poblada y con infraestructura vulnerable.
Un terremoto de magnitud 6.9 sacudió la región central de Filipinas durante la mañana, dejando un saldo de al menos 69 personas muertas y decenas de heridos, confirmó la agencia nacional de desastres.
Equipos de emergencia, con apoyo del Ejército filipino, desplegaron brigadas para retirar escombros y buscar supervivientes atrapados bajo construcciones colapsadas.
En múltiples aldeas, viviendas de concreto y barro sucumbieron al temblor, mientras los servicios de energía eléctrica, agua potable y comunicaciones resultaron interrumpidos.
Autoridades locales han impuesto restricciones de tránsito para facilitar el acceso de maquinaria pesada hacia las zonas más afectadas.
El presidente de Filipinas declaró estado de calamidad nacional para facilitar recursos urgentes y agilizar la entrega de ayuda.
Se espera que organizaciones internacionales y socios regionales envíen asistencia médica, alimentos y albergues temporales en las próximas horas.

Las réplicas del sismo continúan provocando temor entre la población, que enfrenta también el riesgo latente de deslaves en zonas montañosas ya saturadas por lluvias recientes.
Este terremoto se suma al registro habitual de actividad sísmica en Filipinas, situada sobre el “Anillo de Fuego” del Pacífico, donde frecuentes movimientos telúricos ponen a prueba la resiliencia del país.
En años recientes, eventos similares han dejado centenares de víctimas por construcciones no adaptadas a normas antisísmicas.
Las autoridades llaman a la calma, piden donaciones de emergencia y solicitan que la población revise estructuras dañadas antes de regresar a sus hogares.














