Cada año más de un millón de personas sufren un infarto. Los síntomas más comunes, como dolor o presión en el pecho, sudoración fría y debilidad, son bastante conocidos. Pero existen otros síntomas más sutiles y que también indican que estás a punto de padecer un infarto.

Si experimentas cualquiera de los síntomas siguientes, ve a ver a un doctor de inmediato. Un tratamiento oportuno puede salvarte la vida.

Fatiga

La Dra. Stacey E. Rosen, cardióloga del Go Red For Women, dice que este el síntoma más común, especialmente en mujeres que han sufrido infartos. “En mis 25 años de experiencia he escuchado a muchas personas decir que se sienten cansadas y que no pueden hacer sus actividades cotidianas”, dice ella. Durante un infarto se reduce el flujo sanguíneo, lo que hace que tus músculos se sientan más tensos y que tú te sientas agotado, según WebMD.

No dudes en pedirle a tu doctor que te realice un electrocardiograma para revisar la actividad de tu corazón. “Los doctores no siempre solicitan un electrocardiograma cuando alguien dice sentirse fatigado, pero puedes solicitar uno para asegurarte de que todo está bien”, dice Annapoorna Kini, de The Mount Sinai Hospital.

Dolor de espalda, brazos o pecho

El dolor de espalda, pecho o brazos es un síntoma, generalmente silencioso, de un infarto. Como en MyHeartSister.org explican: “cuando comienza a faltarle oxígeno a las células de algún músculo, envían señales de dolor al sistema nervioso. Dada la cercanía de los nervios, tu cerebro cree que estas señales vienen de tus brazos (o de tu mandíbula, hombros, codos, cuello o espalda)”.

Como muchas veces ese dolor no viene acompañado de presión en el pecho, las personas suelen ignorarlo, dice la Dra. Rosen. “He tenido pacientes que asumen que su dolor se debe a que hicieron ejercicio, pero no es así”, dice la Dra. Rosen. “Si antes no sentías dolor, entonces sí deberías preocuparte e ir a ver a un médico”.

Falta de aliento

Si generalmente no tienes problema subiendo las escaleras pero de repente te está faltando el aire, quizá estés experimentando síntomas de un infarto. “Muchas mujeres me han dicho que se sentían cansadas o fatigadas aunque antes no les pasaba”, dice la Dra. Rosen.

Si justo al despertar sientes que te está faltando el aliento, también podría ser una señal de que algo no está del todo bien. El corazón tiene un papel importantísimo transportando oxígeno a tu cuerpo y retirando el dióxido de carbono de tu cuerpo, así que un flujo sanguíneo bloqueado afecta tu respiración, según MayoClinic.com.

Acidez estomacal

Si sueles sentir malestar estomacal después de una pizza con mucho queso, no tienes nada de que preocuparte, pero si no te había pasado antes y súbitamente te estás sintiendo mal, llama a tu doctor porque puede ser un síntoma de un infarto.

La angina de pecho se debe a un flujo sanguíneo pobre, y esto sucede durante un infarto, dice Ryan Madonick.

Malestar estomacal

Muchas veces, los síntomas de un infarto pueden parecerse a los de algún problema gástrico, como náuseas, vómito y malestar estomacal general, especialmente en las mujeres, dice la Dra. Rosen.

“Si no te sientes bien, llama a tu doctor. Quizá sean los tacos que cenaste pero podría ser un catastrófico infarto”, dice ella.

Malestar de garganta, cuello o mandíbula

Un malestar inexplicable en el cuello o mandíbula puede ser un síntoma de un infarto, dice la Dra. Kini, así que deberías ir con un médico inmediatamente. Es especialmente importante que las personas con diabetes presten atención a estos cambios, porque también podrían tener dificultad para percibir ciertas sensaciones, dice la Dra. Rosen.

Es menos probable que sientan otros síntomas más comunes, como el dolor en el pecho.

Malestar general

“Muchos pacientes me han dicho que sienten malestar general antes de padecer un infarto. Saben que hay algo mal, dice la Dra. Roten. “Hazle caso a tu intuición. Aunque sientas que estás exagerando, es mejor tener precauciones de más y llamar al doctor”.

La Dra. Rosen dice que muchos de sus pacientes también le han dicho que se sienten menos ágiles mentalmente.

Fuente: Selecciones Reader’s Digest