viernes, abril 19, 2024
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¿Sexo sin compromiso o relaciones sexoafectivas?

¿Sexo sin compromiso o relaciones sexoafectivas? La respuesta a esta pregunta es diferente en cada persona y siempre ha generado polémica. Hoy te decimos las diferentes implicaciones que tienen.

El amor y los encuentros casuales no se creían compatibles. Sin embargo, esta nueva forma de vincularse es una interacción entre personas que se quieren, se respetan y además tienen relaciones íntimas.

Hasta hace unas décadas atrás el amor y el sexo parecían dos formas de vincularse separadas y cada una con sus códigos propios, sobre todo en referencia al compromiso.

Sin embargo, estas diferencias en las que el deseo converge con pautas morales y psicológicas defensivas (“fue solo sexo, sin ningún compromiso”), están siendo cada vez más difusas.

Últimamente la palabra sexoafectivo se suma al lenguaje coloquial para nombrar relaciones basadas en un vínculo que incluye la responsabilidad emocional y la sexual.

Este tipo de uniones no tienen nombre (amigovio, novios, pareja, etc.) solo indica la interacción entre personas que se quieren, se respetan y además tienen sexo.

No quiero que sea solo sexo

Pareciera que la hipersexualización que se muestra en las redes está ejerciendo un efecto de saturación, que ya no satisface por si solo y que la repetición del acto sexual necesita de otro componente para llegar al placer.

Los jóvenes centennials tienen menos interés por el sexo, sienten que este tipo de vínculos sexoafectivos los representa más que el mero “salgo, tengo sexo y adiós”.

La hiperconectividad así como los estímulos y la accesibilidad a páginas porno, los ideales aún vigentes de belleza, la falsa la imagen de que en las redes todo está bien, la ansiedad por ganar más likes, la influencia de lo externo en el criterio propio, está provocando lentamente el efecto contrario en los vínculos sexuales: encontrar alguna satisfacción, aunque sea breve, en la interacción con el otro.

Los adultos de otras generaciones ven el panorama más complicado. La dicotomía amor-sexo sigue estando vigente ocasionando muchas decepciones. Se espera una cosa y sucede otra, y así, las demandas, los reclamos, el ghosting, las decepciones, van profundizando la vivencia de vacío.

Las parejas abiertas también tienen que poner en claro que el afecto es patrimonio de la pareja y que con un tercero solo se busca sexo; solo algunas, más cercanas al poliamor, aceptan que el afecto puede ser más democrático, sin jerarquías de amor entre las partes.

Sexo y afecto van de la mano

Así como con el amor no basta para sostener una relación, tampoco el sexo. La libertad sexual (por lo menos en Occidente) comenzó en momentos de mucha represión sobre los cuerpos y las mentes, sobre todo de las mujeres.

Y, como un aire nuevo, modificó la relación con uno mismo y con los demás. Se abrió el cuerpo y el pensamiento. Sin embargo, mantener solo la libertad sexual como expresión de sexo libre, hoy en día, no es suficiente.

Un amplio sector de las nuevas generaciones prefiere no salir, no usar aplicaciones de contacto, o si las usan, extreman los cuidados en la selección, aun así, no hay garantía de nada.

El sexo exprés de otras épocas ya no cumple su cometido: Para que sea solo descarga, me masturbo, me compro un juguete sexual o espero tiempos mejores. Las opciones son varias frente a una probable decepción.

¿Cómo convertir el sexo casual en sexoafectivo?

Si bien la palabra sexoafectivo se refiere a los vínculos, su uso se puede extenderse a la búsqueda de sexo ocasional que reúna ambas condiciones. Aquí te dejamos algunos tips:

  1. El sexo ocasional sexoafectivo se nutre de la erótica: una salida, un café, una caminata, hablar, saber del otro, preparar el encuentro.
  2. Controlar las expectativas: darse a conocer, tener afinidades, gustarse, no son indicadores de continuidad. Solo indican que hay atracción, que no es sinónimo de compromiso.
  3. No ir directo: el cuerpo necesita tener una participación especial (caricias, abrazos, besos, etc.)
  4. Si tienes el deseo de verbalizar lo que sientes, hazlo. Muchas personas no quieren hablar de la intensidad de la excitación o del afecto que despierta por miedo a que el otro se confunda.
  5. No dejar que solo el otro dirija la acción. Es el momento para intervenir y decir lo que gusta y esperas.
  6. Potenciar la interacción, el ida y vuelta.
  7. Intentar que el post no sea una despedida inmediata. Quedarse abrazados, hablar, darse un momento de calma.
  8. Si no se decidió lo contrario lo mejor es separarse esa noche. No generar ninguna expectativa más allá”.
  9. La valoración de lo sucedido no debe ser solo sexual, sino general: “la pasé bien”, “hubo fuego”, etc.
  10. Recordar lo vivido y fantasear con ello y ayuda a amigarse con la experiencia sexual. Y ha sido eso, un encuentro entre dos personas para compartir afecto y sexo, solo por el hecho de estar juntos y elegirse para ese momento.

Con información de Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

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