domingo, junio 23, 2024
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Santa Mónica, modelo de madre cristiana y patrona de las víctimas de adulterio

Es madre de San Agustín de Hipona, a quien convirtió al cristianismo

Este día se celebra a Santa Mónica fue la madre de San Agustín quien, con la oración y su fe, logró la conversión de su esposo y de su hijo descarriado. Es patrona de las mujeres casadas y modelo de madre cristiana. El nombre de Mónica significa «dedicada a la oración y a la vida espiritual».

Santa Mónica nació en el año 333 en Tagaste, África del Norte, a unas cuarenta millas de la ciudad portuaria de Hipona. Sus padres encomendaron la formación de sus hijas a una mujer muy religiosa y estricta en disciplina. Ella no las dejaba tomar bebidas entre horas (aunque aquellas tierras son de clima muy caliente ) pues les decía : «Ahora cada vez que tengan sed van a tomar bebidas para calmarla. Y después que sean mayores y tengan las llaves de la pieza donde esta el vino, tomarán licor y esto les hará mucho daño.»

Mónica le obedeció los primeros años pero, después ya mayor, empezó a ir a escondidas al depósito y cada vez que tenía sed tomaba un vaso de vino. Más sucedió que un día regañó fuertemente a un obrero y éste por defenderse le gritó ¡Borracha ! Esto le impresionó profundamente y nunca lo olvidó en toda su vida, y se propuso no volver a tomar jamás bebidas alcohólicas. Pocos meses después fue bautizada (en ese tiempo bautizaban a la gente ya entrada en años) y desde su bautismo su conversión fue admirable.

Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y de soledad pero sus padres dispusieron que tenía que esposarse con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero de genio terrible, además mujeriego, jugador y pagano, que no tenía gusto alguno por lo espiritual. La hizo sufrir muchísimo y por treinta años ella tuvo que aguantar sus estallidos de ira ya que gritaba por el menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar su mano contra ella. Tuvieron tres hijos : dos varones y una mujer, de nombres
Agustín, Navigio y Perpetua.

Mónica soportó sus arrebatos de ira con la mayor paciencia del mundo, a pesar de que él era un duro crítico de los cristianos y de sus prácticas. Ella rezó por 30 años por la conversión de su esposo. Su testimonio de vida y su perseverancia en la oración finalmente dieron sus frutos, ya que su esposo se convirtió a la fe, un año antes de morir, un evento que ocurrió cuando Agustín tenía diecisiete años. Cuando Patricio murió, Mónica decidió no casarse de nuevo.

Cuando murió su padre, Agustín tenía 17 años y empezaron a llegarle a Mónica noticias cada vez más preocupantes del comportamiento de su hijo. En una enfermedad, ante el temor a la muerte, se hizo instruir acerca de la religión y propuso hacerse católico, pero al ser sanado de la enfermedad abandonó su propósito de hacerlo. Adoptó las creencias y prácticas de una la secta Maniquea, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el diablo. Y Mónica, que era bondadosa pero no cobarde, ni débil de carácter, al volver su hijo de vacaciones y escucharle argumentar falsedades contra la verdadera religión, lo echó sin más de la casa y cerró las puertas, porque bajo su techo no albergaba a enemigos de Dios.

A los 29 años, Agustín decide irse a Roma a dar clases. Ya era todo un maestro. Mónica se decide a seguirle para intentar alejarlo de las malas influencias pero Agustín al llegar al puerto de embarque, por medio de un engaño se embarca sin ella y se va a Roma sin ella. Pero Mónica, no dejándose derrotar tan fácilmente toma otro barco y va tras de él.

En Milán, Santa Mónica conoció a San Ambrosio y por medio de él, ella finalmente consiguió, después de diecisiete años de resistencia, la alegría de ver los frutos en San Agustín.Luego de esto, Madre e hijo pasaron seis meses en una convivencia de verdadera paz en Cassiacum, y al cabo de un tiempo, Agustín fue bautizado en la Iglesia de San Juan Bautista, en Milán, en la víspera de Pascua del año 387.

Agustín, ya convertido, dispuso volver con su madre y su hermano, a su tierra, en África, y se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica a los 56 años ya había conseguido todo lo que anhelaba es esta vida, que era ver la conversión de su hijo. Ya podía morir tranquila. Y sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, mientras madre e hijo admiraban el cielo estrellado y platicaban sobre las alegrías venideras cuando llegaran al cielo, Mónica exclamó entusiasmada: » ¿ Y a mí que más me amarra a la tierra? Ya he obtenido de Dios mi gran deseo, el verte cristiano.» Poco después le invadió una fiebre, que en pocos días se agravó y le ocasionaron la muerte. Murió en el año 387.

Santa Mónica es especialmente venerada por las madres debido a sus oraciones incansables por la conversión de su hijo descarriado San Agustín.Las reliquias de Santa Mónica están consagrados en la Iglesia de San Agustín en Roma. Es considerada la abogada de las madres cuyos hijos se han extraviado, y es la patrona de todas las mujeres casadas, amas de casa, alcohólicos, matrimonios difíciles, víctimas de adulterio, del abuso verbal y de las viudas.

Oración a Santa Mónica

Madre ejemplar del gran San Agustín, que con gran perseverancia perseguiste a tu hijo descarriado, no con amenazas salvajes, sino con clamores de oración al cielo.
Te pedimos que intercedas por todas las madres en nuestros días, para que puedan aprender a dirigir a sus hijos hacia Dios.
Enséñales a todas las madres cómo deben permanecer cerca de sus hijos para guiarlos por el buen camino.
Amén

Con información de Aci Prensa, Corazones y Píldoras de fe

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