Ratko Mladić, el exgeneral serbobosnio conocido como el “carnicero de Bosnia”, murió a los 84 años mientras cumplía una condena de cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Mladić fue declarado culpable en 2017 por su responsabilidad en algunas de las peores atrocidades cometidas durante la guerra de Bosnia, entre ellas la masacre de Srebrenica, ocurrida en 1995, y el asedio de Sarajevo.
El tribunal internacional determinó que tuvo un papel central en el genocidio de más de 8 mil hombres y niños musulmanes bosnios en Srebrenica, considerada una de las peores atrocidades ocurridas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El excomandante murió en un hospital penitenciario de La Haya, donde permanecía bajo custodia desde su captura en 2011, tras varios años prófugo de la justicia.
Su muerte marca el final de uno de los capítulos más oscuros de la antigua Yugoslavia, aunque las heridas y las divisiones provocadas por el conflicto continúan presentes en la región.
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