El nivel de complejidad, cambio y exigencia de la vida moderna nos está demostrando que no es suficiente la apariencia física, la formación técnica o profesional y la destreza productiva y/o administrativa para sentirnos personas plenas y satisfechas.
Encontrar el equilibrio psicológico propio en un mundo en el que los valores, las creencias y comportamientos se modifican rápidamente, en el que las redes sociales y el internet dominan nuestras relaciones sociales y utilizamos aplicaciones en el cel para conocer personas se ha vuelto complicado. Interactuar en un mundo permeado por el movimiento feminista y la diversidad sexual que ha dado pie a rápidas modificaciones en el lenguaje y los roles de género, la desintegración de los valores morales tradicionales y el surgimiento de un nuevo orden sexual, nos obliga a reconsiderar nuestras prioridades. Todo esto desafía nuestra confianza interior, nos dificulta encontrar una pareja y formar una familia e invalida los modelos de comportamiento que hemos aprendido para enfrentar el mundo.
Ante esta situación requerimos reconsiderar mucho de lo sabido y especialmente, invertir en la actualización de la herramienta más importante de la que disponemos: nuestra mente. Seguramente no podemos hacer el mundo a nuestro gusto pero, actualizar nuestra mente nos permite sentirnos bien internamente, con lo que pienso, con lo que creo, con mis comportamientos y decisiones, con mis sentimientos, emociones y demás. La actualización mental es el resultado de un trabajo psicoterapéutico que lleva al equilibrio psicológico como consecuencia de la reflexión sistemática sobre sí mismo/a que permite la disposición al cambio, la actualización de creencias y una revalorización permanente de las situaciones, personas y cosas.
Sexólogo Alfonso Aguirre Sandoval















