Este 19 de agosto celebramos la fotografía recordando a las mujeres que, detrás de una cámara, documentaron historias, rompieron estereotipos y construyeron una mirada propia sobre México y el mundo.
Una fotografía puede detener un instante, pero también puede contar una historia que de otro modo habría quedado en el olvido.
Este 19 de agosto, en el Día Mundial de la Fotografía, vale la pena mirar hacia quienes hicieron de la cámara mucho más que una herramienta para capturar momentos.
Porque durante décadas, la historia de la fotografía estuvo contada principalmente desde nombres masculinos.
Sin embargo, desde los primeros años de este arte, las mujeres también estuvieron detrás del lente.
El National Museum of Women in the Arts destaca que las mujeres han tenido un papel fundamental en la fotografía desde sus inicios en 1839, aunque muchas de sus aportaciones permanecieron desconocidas o fueron olvidadas.
Hoy, sus imágenes permiten entender otras épocas, otras realidades y, sobre todo, otras maneras de mirar.
Lola Álvarez Bravo: mirar a México con otros ojos
Hablar de fotografía mexicana es también hablar de Lola Álvarez Bravo, considerada una de las primeras fotógrafas profesionales de México.
Su cámara recorrió calles, pueblos, personajes y escenas de la vida cotidiana para construir un retrato del país durante buena parte del siglo XX.
Pero Lola no se limitó a documentar.
También exploró el fotomontaje y convirtió su trabajo en una forma de experimentar con la imagen.
Su trayectoria es especialmente significativa porque logró construir una identidad artística propia en un entorno dominado por hombres.
Además, estuvo vinculada con algunas de las figuras más importantes del arte mexicano y organizó la única exposición individual que Frida Kahlo realizó en México durante su vida.
Su legado permanece como una pieza fundamental de la fotografía mexicana.

Graciela Iturbide: encontrar lo extraordinario en lo cotidiano
Hay fotografías que simplemente muestran.
Y hay otras que consiguen que miremos dos veces.
La obra de Graciela Iturbide pertenece a esa segunda categoría.
Su cámara ha recorrido distintas regiones de México y se ha acercado especialmente a comunidades indígenas, rituales, tradiciones y escenas cotidianas.
Su fotografía consigue encontrar simbolismo en aquello que podría pasar desapercibido.
Iturbide comenzó interesándose por el cine, pero su encuentro con el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo terminó llevándola hacia la fotografía.
Desde entonces construyó una trayectoria reconocida internacionalmente.
El National Museum of Women in the Arts destaca precisamente su trabajo sobre la vida cotidiana, las costumbres y los rituales de culturas originarias de México.
Y su nombre continúa creciendo: en 2025 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Artes, uno de los reconocimientos internacionales más importantes de su trayectoria.



Tina Modotti: una cámara también puede ser una forma de resistencia
Tina Modotti llegó a México y encontró en la fotografía una manera de acercarse a la realidad de su tiempo.
Su obra combinó la experimentación artística con el interés por las personas, el trabajo, la desigualdad y la vida social.
Su nombre forma parte de la historia de la fotografía moderna y también de la propia historia cultural de México.
No es casualidad que el National Museum of Women in the Arts la incluya entre las fotógrafas modernistas más relevantes de la historia.
Su trabajo demuestra que una cámara también puede servir para cuestionar lo que ocurre frente a ella.
Lourdes Grobet: fotografiar lo que otros no miraban
Si hay alguien que entendió que la fotografía podía entrar en territorios poco explorados, fue Lourdes Grobet.
Durante décadas documentó el mundo de la lucha libre mexicana.
Pero su trabajo no se quedó en el ring.
Grobet también fotografió a los luchadores fuera del espectáculo y se acercó a comunidades, espacios populares y personajes que pocas veces ocupaban el centro de la fotografía artística.
Su mirada consiguió convertir la cultura popular en materia de arte.
También dedicó parte de su trabajo a visibilizar a las mujeres dentro de la lucha libre, mostrando una dimensión que durante mucho tiempo permaneció fuera del foco.

Yolanda Andrade: la ciudad como protagonista
Las calles también cuentan historias.
Y Yolanda Andrade dedicó buena parte de su trayectoria a encontrarlas.
Reconocida por su fotografía urbana y documental, Andrade ha retratado durante décadas escenas cotidianas, personajes y espacios de la Ciudad de México.
Su trabajo también ha abordado temas relacionados con identidad, género, vida nocturna y movimientos sociales.
Su cámara demuestra que no siempre es necesario viajar lejos para encontrar una historia.
A veces basta con caminar, observar y esperar el momento preciso.


Porque fotografiar también es decidir qué merece ser visto
Quizá por eso el Día Mundial de la Fotografía sea una oportunidad para mirar más allá de las imágenes bonitas.
Una fotografía también es una decisión.
Decidir dónde colocar la cámara.
A quién mirar.
Qué historia contar.
Qué momento conservar.
Y qué realidad merece dejar de ser invisible.
Las mujeres que hicieron historia detrás de una cámara no solamente capturaron imágenes.
También cambiaron nuestra manera de entender el mundo.
Desde Lola Álvarez Bravo hasta Graciela Iturbide, Tina Modotti, Lourdes Grobet y Yolanda Andrade, sus fotografías nos recuerdan que detrás de cada imagen existe una mirada.
Y que, muchas veces, cambiar la mirada también significa cambiar la historia que estamos contando.
Este Día Mundial de la Fotografía, quizá valga la pena hacer algo más que tomar una foto.
Vale la pena preguntarnos qué estamos mirando y, sobre todo, qué historias todavía nos falta ver.
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