En el sureste del estado de Puebla, entre paisajes que combinan historia, tradición y fe, se encuentra Tlacotepec de Benito Juárez, municipio que conserva intacta gran parte de su riqueza cultural. Con un pasado prehispánico, una profunda vocación religiosa y una gastronomía que mantiene vivos los sabores de la región.
Cinco razones por las que Tlacotepec de Benito Juárez merece un lugar en tu lista de viajes.
- Un pueblo con más de tres mil años de historia. Los vestigios arqueológicos hallados en la región revelan que este territorio estuvo habitado desde aproximadamente el año 1300 a. C., convirtiéndose en uno de los asentamientos más antiguos del sureste poblano.
Durante la época prehispánica fue un importante centro de la cultura popoloca y, con el paso del tiempo, estableció relaciones comerciales con los mexicas, llegando incluso a formar parte de los pueblos tributarios de México-Tenochtitlan. Su nombre proviene del náhuatl y se interpreta como «en medio del cerro», una referencia a la geografía que caracteriza a este municipio. - El Señor del Calvario, símbolo de la fe de miles de peregrinos
Uno de los principales atractivos de Tlacotepec es el Santuario del Señor del Calvario, considerado uno de los centros religiosos más importantes del estado de Puebla.
Cada año, miles de peregrinos llegan al municipio el Primer Viernes de Cuaresma y su tradicional feria se celebra en julio para rendir homenaje al Cristo Negro, imagen profundamente venerada por los fieles, quienes acuden para agradecer favores o pedir por la salud, el trabajo y las cosechas.
Ubicado sobre un cerro, el santuario también ofrece una vista privilegiada y, cuando el clima lo permite, es posible apreciar los volcanes Popocatépetl, Iztaccíhuatl y La Malinche.
La leyenda del Señor del Calvario
Los habitantes cuentan que, a finales del siglo XVI, un indígena subió al cerro impulsado por una fuerza que no lograba explicar. Cerca de la cima encontró una gran caja de madera y, al abrirla, descubrió un crucifijo de extraordinaria belleza.
Mientras observaba la imagen, un intenso resplandor iluminó el lugar y aparecieron dos jóvenes vestidos de blanco, quienes le pidieron avisar a los frailes para que construyeran un templo en honor al Cristo.
Los religiosos trasladaron la imagen al pueblo y levantaron una pequeña capilla en el barrio de La Columna. Sin embargo, la tradición relata que durante la noche el crucifijo desaparecía y al amanecer volvía a encontrarse en el cerro donde había sido descubierto.
Después de que este hecho ocurrió en varias ocasiones, comprendieron que aquel era el sitio donde debía permanecer, por lo que decidieron construir ahí el actual Santuario del Señor del Calvario.
Otra versión de la leyenda asegura que, durante una misa, la imagen cambió milagrosamente el color de su piel hasta adquirir el tono oscuro que conserva actualmente. Desde entonces es conocida como el Cristo Negro de Tlacotepec y continúa siendo uno de los símbolos religiosos más importantes del sureste poblano. - Una gastronomía que conserva el sabor tradicional poblano
Recorrer Tlacotepec también es descubrir una cocina llena de tradición. Entre sus platillos más representativos destacan la barbacoa, el mole poblano y los tlacoyos elaborados de manera artesanal. Además de degustar dulces preparados con pitaya y xoconostle y del tradicional pulque, bebida ancestral que sigue formando parte de la identidad de comunidades del municipio. - Artesanías que preservan la identidad de la región
En comunidades como Santa María la Alta aún se elaboran sombreros y diversos artículos tejidos con palma, una actividad artesanal que ha pasado de padres a hijos durante generaciones.
Estas piezas no solo representan una importante fuente de ingresos para numerosas familias, sino que también forman parte del patrimonio cultural y reflejan el talento de sus artesanos. - Tradiciones que fortalecen la identidad del municipio
Más allá de sus celebraciones religiosas, Tlacotepec mantiene vivas diversas expresiones culturales como las festividades del Día de Muertos, las procesiones, las bandas de viento y las ferias populares, donde convergen la música, la danza, la gastronomía y las costumbres de la región.
Caminar por sus calles, admirar el Santuario del Señor del Calvario, probar su cocina típica y conocer las historias que han dado identidad a este pueblo es descubrir una parte del patrimonio cultural de Puebla que sigue viva gracias a sus habitantes.
¿Dónde se ubica?
Tlacotepec de Benito Juárez se localiza en la región sureste del estado de Puebla, dentro del Valle de Tehuacán. Se encuentra aproximadamente a 85 kilómetros de la ciudad de Puebla y a unos 45 kilómetros de Tehuacán, lo que lo convierte en un destino accesible para quienes desean realizar una escapada de fin de semana y conocer uno de los municipios con mayor tradición religiosa y cultural del estado.


















