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La violencia filio-parental

Los valores familiares y la convivencia entre generaciones parecen debilitarse en una sociedad cada vez más distante y acelerada.

Vivimos en una sociedad en que los valores familiares y el respeto hacia nuestros padres parecen debilitarse cada vez más.

Durante décadas, la familia mexicana se distinguió por la unión, la solidaridad y la convivencia entre generaciones.

Eran comunes las grandes reuniones dominicales de grandes familias , las celebraciones del Día de la Madre en casa de la abuela, las cenas navideñas llenas de afecto y aquellas mesas donde siempre había un lugar más para quien llegara, aunque fuera necesario agregar un poco más de agua a la sopa para que alcanzara para todos.

Sin embargo, hoy la realidad parece distinta, las familias enfrentan constantes conflictos derivados de problemas económicos, diferencias de carácter, disputas por herencias o resentimientos acumulados y absurdos de un pasado que en el pasado debe quedar, en muchos hogares, la convivencia ha dejado de ser un espacio de protección para convertirse en un escenario de agresiones físicas, psicológicas y emocionales en donde resulta más cómodo estar fuera de casa  que en casa.

Dentro de este contexto la  violencia del que poco se habla por vergüenza o miedo existe y es  la violencia de hijos hacia sus padres, conocida jurídicamente como violencia filio-parental, este fenómeno afecta principalmente a las madres, quienes en numerosas ocasiones son víctimas de insultos, humillaciones, amenazas, manipulación emocional e incluso agresiones físicas por parte de sus propios hijos.

La violencia filio-parental deteriora lentamente la estabilidad emocional de los padres, particularmente en las familias tradicionales mexicanas, donde la madre suele representar la figura de entrega absoluta y sacrificio, el daño psicológico puede ser devastador, un gran número de  mujeres soportan silenciosamente el maltrato por culpa emocional o por la esperanza de que la conducta del hijo cambie con el tiempo.

¿Pero Qué es la violencia filio-parental?

Es toda  conducta reiterada de agresión física, verbal, psicológica, económica o emocional ejercida por hijos hacia sus padres o tutores. Este tipo de violencia puede manifestarse mediante:

  • Insultos y humillaciones constantes.
  • Amenazas.
  • Manipulación emocional.
  • Daños a bienes materiales.
  • Violencia física.
  • Control económico.

Especialistas en psicología familiar señalan que este fenómeno suele desarrollarse de manera progresiva porque  se va permitiendo.

Diversos factores sociales, psicológicos y familiares pueden influir en la aparición de este tipo de violencia:

1. Pérdida de límites y autoridad familiar

2. Violencia aprendida

3. Problemas emocionales y de salud mental

4. Desintegración familiar

5. Falta de educación en valores

Aunque en México no existe todavía un registro nacional exclusivo sobre violencia filio-parental, las cifras de violencia intrafamiliar permiten dimensionar el crecimiento de los conflictos dentro del hogar, siendo así que  la Secretaría de Salud reportó 9,793 casos acumulados de violencia intrafamiliar en México durante los primeros meses de lo que va del  2026. 

En Puebla tenemos cifras de reporte de 181 casos acumulados de violencia intrafamiliar en las primeras semanas de 2026, de los cuales 174 víctimas fueron mujeres.

Asimismo, la Fiscalía General del Estado informó que la violencia familiar continúa siendo uno de los delitos con mayor incidencia en Puebla, registrándose más de 3,521 carpetas de investigación relacionadas con este delito.

Desde el ámbito jurídico, es indispensable fortalecer los mecanismos de prevención, orientación psicológica y protección familiar. La legislación mexicana ya contempla la violencia familiar como un delito; sin embargo, muchas víctimas no denuncian por miedo o por vínculos afectivos hacia sus hijos.

La violencia filio-parental no debe callarse ni justificarse por amor.

En Puebla, las víctimas pueden acudir a la Secretaría de las Mujeres del Estado de Puebla, la Fiscalía General del Estado de Puebla y Asociaciones civiles que brindan apoyo psicológico y orientación jurídica para proteger a quienes sufren este tipo de agresiones.

Amar a un hijo no significa permitir violencia.

Es urgente atender emocional y legalmente a las víctimas, fortalecer la denuncia y recuperar el respeto como base de la familia mexicana.

La violencia nunca debe justificarse, incluso cuando provenga de un hijo.

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