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La Ética en la empresa como un pilar del Desarrollo Sostenible y la Igualdad sustantiva

En la filosofía la ética ha sido el conductor de la vida en comunidad.

Aristóteles ya nos advertía que la condición natural del ser humano es la convivencia social, la cual solo es armónica cuando los instintos se someten al control de los principios y valores.

Sin embargo, su advertencia más severa y vigente recae sobre la gestión pública: el riesgo de permitir que personas sin mérito moral o virtud ocupen cargos de poder. Esta visión, compartida por Cicerón en Roma y Confucio en China, sostiene que la dignidad de las instituciones depende de la integridad de quienes las dirigen.

Hoy, esta tradición ética se enfrenta a desafíos globales: la insostenibilidad del modelo de desarrollo actual. Las crisis económicas y de salud han ido acabando con brechas estructurales en América Latina y el Caribe que el mercado, por sí solo, no puede cerrar. En este escenario, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible no es solo una hoja de ruta técnica, sino un imperativo ético que exige transitar hacia una sociedad del cuidado.

Es un hecho que las barreras culturales y de género continúan en varios lugares de nuestro país, principalmente en el entorno empresarial, donde se continúa frenando la transformación. La resistencia al cambio, los estereotipos sobre los roles de mujeres y hombres, y la falta de liderazgo femenino en espacios de decisión impiden que las empresas con propósito consoliden su papel como actores estratégicos de la sociedad del cuidado.

La construcción de una sociedad del cuidado y de empresas comprometidas con la igualdad de género requiere superar limitaciones sistémicas: el reconocimiento económico del trabajo de cuidado, la generación de información con perspectiva de género, y el cambio cultural hacia la corresponsabilidad social. Sin estos avances, el potencial transformador de las empresas con propósito seguirá siendo parcial y desigual.

Con la llegada de nuestra presidenta en México como primera mujer presidenta Claudia Sheinbaum, independientemente de que es un hecho histórico, llega a impulsar la igualdad de género, en línea con la Agenda 2030. Su gobierno promueve que las mujeres tengan las mismas oportunidades en el trabajo y mejores condiciones laborales. También busca que más mujeres participen en la economía y ocupen puestos importantes en las empresas.

Se han propuesto acciones como la igualdad salarial, horarios flexibles y apoyos para el cuidado infantil, lo que facilita que más mujeres trabajen. En coordinación con la Secretaría de las Mujeres se han establecido acciones para fortalecer estas políticas.

Aunque hay avances, aún hay pocos puestos directivos ocupados por mujeres, por lo que las empresas deben mejorar. En general, su gobierno motiva al sector empresarial a ser más justo e incluyente y a cumplir con los objetivos de igualdad.

Con esta visión y objetivos, uno de los retos será garantizar que la asignación del gasto público tenga en cuenta la igualdad de género. Según los datos informados por 105 países y áreas para el período 2018-2021, solo el 26 % de los países cuenta con sistemas integrales para realizar un seguimiento de las asignaciones públicas para la igualdad de género, el 59 % tiene algunas características de dicho sistema y el 15 % no cuenta con los elementos mínimos de tal sistema.

Se requieren aún más acciones para ampliar la implementación integral del presupuesto con perspectiva de género y fortalecer su seguimiento y evaluación.

Las empresas deben establecer estrategias empresariales que se alineen con los Objetivos de Desarrollo Sostenible para que se tengan por cumplidos los acuerdos de la Agenda 2030, de forma coordinada con el Gobierno Federal.

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