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“La obra que sale mal”: cuando todo falla ¡y eso la vuelve perfecta!

Desde el primer momento, esta delirante producción convierte el caos en arte, haciendo del error un lenguaje escénico y de la catástrofe una coreografía milimétricamente planeada para hacernos reír sin parar.

Hay montajes que apuestan por la emoción, otros por la reflexión, y luego está La obra que sale mal, que apuesta por el desastre absoluto —y gana.

Todo comienza con Chris, el director (interpretado por Jerónimo Best), quien intenta mantener la compostura mientras pide disculpas por una “pequeña confusión de taquilla” y desea que los afectados disfruten su función “tanto como habrían disfrutado Mentiras”.

Esa sola línea desata carcajadas, y a partir de ahí no hay vuelta atrás: el público se convierte en cómplice de una comedia dentro de una comedia.

La trama, El asesinato en la Mansión Haversham, busca resolver un misterio que, paradójicamente, nunca logra contarse del todo. Yo vi la función con Daniel Sosa, quien interpreta a Jonathan, el supuesto cadáver que simplemente no puede quedarse muerto. Su naturalidad y precisión cómica son un espectáculo aparte: es imposible no reír con cada uno de sus torpes intentos por mantener el “realismo” de su personaje.

Ari Albarrán (Annie) brilla con su timing impecable, Luis Fernando Peña (Toño) —a quien recordamos como Ulises en Amarte duele— demuestra una gran versatilidad, y Miguel Tercero (Max) roba escena cada vez que aparece con su carisma desbordante. Completan el elenco Ana Jimena Villanueva (Sandra), Daniel Ortiz (Dennis) y Breton (Roberto), todos perfectamente sincronizados en este caos tan bien orquestado.

Uno de los grandes aciertos de esta obra es la interacción con el público. Antes de que el telón se levante, me tocó vivir el preámbulo en carne propia: los actores me pidieron subir al escenario para ayudarles a colocar una repisa, sostener una puerta que no cerraba y pasar una caja de herramientas que, por supuesto, tenía la manija rota. En cuestión de minutos fui parte del desastre… y de la magia.

La obra que sale mal es un homenaje al teatro mismo: a su fragilidad, a sus imprevistos, y a esa capacidad única de hacernos reír incluso cuando todo se derrumba —literalmente— frente a nosotros.

Se presenta de jueves a domingo en el Centro Cultural Chapultepec, con funciones dobles los sábados y domingos.

Háganse un favor: vayan al teatro y dejen que el error más divertido del escenario les recuerde por qué amamos tanto este arte.

LA OBRA QUE SALE MAL

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