sábado, julio 20, 2024
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Winston Churchill polémico líder que definió el rumbo del mundo

Un 10 de mayo de 1940 Winston Churchill comienza su primer mandato como primer ministro británico. Con ello iniciaría la leyenda del hombre que fue el primer ministro más famoso de la historia de su país.

Winston Churchill ha pasado a la historia como un gran estadista metido en política, que cambió el rumbo de Europa, pero más allá de eso fue también un gran bebedor, un fumador empedernido, le encantaba contar chistes y sus enfados eran épicos.

El despreciaba las encuestas y en más de una ocasión mintió a la población acerca de las bajas del ejército en la contienda militar.

Pero, a pesar de esto, este político británico fallecido el 24 de enero de 1965, sigue siendo para sus compatriotas el líder que logró que los aliados ganaran la Segunda Guerra Mundial, así como un foco de inspiración en los momentos más duros del conflicto.

El carácter rebelde de Churchill

Nacido el 30 de noviembre de 1874, fue primer ministro del Reino Unido entre 1940 y 194, y entre 1951 y 1955 en un segundo mandato.

Él es una de las figuras históricas a las que más se alude, tanto por parte de historiadores como por parte de políticos, como uno de los artífices de la resistencia británica durante la Segunda Guerra Mundial.

No obstante, la vida del dirigente más relevante de la Gran Bretaña del siglo XX cuenta con aspectos un tanto oscuros que no acostumbran a aparecer en los libros de historia.

Al inicio de su mandato, en 1940, muchos de sus conciudadanos veían en Churchill a un sesentón fracasado del que sólo recordaban los errores que había cometido cuando desempeñó cargos de relevancia en el gobierno. Indudablemente, fue un líder contradictorio.

La negativa de intervenir en España

El odio que Churchill mostró hacia la figura de Adolf Hitler se distinguía del apoyo que en un principio profesó a Benito Mussolini.

De hecho, cuando Mussolini invadió Etiopía, en 1935, Churchill se opuso rotundamente a la aplicación de sanciones internacionales y defendió la necesidad de llegar a un acuerdo.

Mediante una magnífica metáfora sobre el polo norte y el polo sur, Churchill se atrevió a decir públicamente que entre el fascismo y el comunismo no había casi diferencias:

«Se encuentran en los extremos opuestos de la Tierra, pero si mañana uno se despertara de pronto, sin previo aviso, en cualquiera de ellos, le sería imposible determinar en cuál de los dos se halla».

Tras el estallido en 1936 de la Guerra Civil española, las diferentes potencias europeas se posicionarán en uno u otro bando: la Unión Soviética defendió a la República, mientras que el régimen fascista y la Alemania nazi ayudaron al bando nacional.

Churchill, por su parte, aplaudió la política de no intervención que el Reino Unido había aplicado bajo el gobierno de Chamberlain, su predecesor.

Para Churchill, lo que ocurrió en España en 1936 no fue un golpe de estado fascista, sino un alzamiento llevado a cabo por aristócratas, católicos, monárquicos, conservadores y militares.

El «supremacismo» británico

Durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill se esforzó mucho para evitar que España se uniera a los nazis, y se aseguró de sobornar a los generales franquistas con abundante oro.

Churchill consideraba que los españoles no debían ayudar a Hitler, ya que de ser así se corría el riesgo de que bloqueasen el estrecho de Gibraltar al paso de la marina británica. Eso dificultaría la llegada de los británicos a Oriente Medio y la consiguiente obtención de petróleo. Franco debía mantenerse fuera de la guerra.

Churchill fue un gran defensor de la superioridad del pueblo británico respecto a los demás pueblos del planeta. Calificó la colonización de la India como: «Una gran obra que Inglaterra está llevando a cabo en la India con su alta misión de regir los destinos de estas primitivas, pero agradables razas, para su propio bienestar y el nuestro».

También defendió que el sometimiento de las razas estaba «justificado» si se emprendía con ánimo altruista.

El lado desconocido de Churchill

Churchill se posicionó contra el feminismo. Sobre las sufragistas, las cuales llevaban años luchando por el derecho al voto para las mujeres, declaró que las únicas mujeres que podían desear ansiosamente el voto eran las de «naturaleza más indeseable».

Opinaba que las mujeres casadas y con hijos ya contaban con la «adecuada representación» de sus respectivos maridos.

Sin embargo, al final de la Primera Guerra Mundial, después de las labores realizadas por las mujeres británicas sustituyendo a los hombres en sus puestos de trabajo, la visión de Churchill sobre el género femenino cambió drásticamente.

Churchill también posee una faceta científica desconocida para la mayoría. Conocedor de las teorías del astrónomo Edwin Hubble, en 1939 Churchill escribió un ensayo de once páginas, que revisó en los años cincuenta, acerca de la vida extraterrestre.

Al finalizar la guerra, Winston Churchill continuó siendo uno de los referentes políticos de su país, y en 1953 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Tal como manifestó la Academia Sueca, fue galardonado «por su maestría en la descripción histórica y biográfica, así como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos».

Con información de National Geographic.

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