10 cosas que debes saber de San Juan María Vianney

San Juan Maria Vianney

Es conocido como el Santo Cura de Ars y además es patrono de los párrocos

En Revista Única hablamos de un personaje conocido como el Santo Cura de Ars, y que su madre le dijo «si fuera sacerdote, querría conquistar muchas almas», es San Juan María Vianney, cuya fiesta se celebra el 4 de agosto.

San Juan María Vianney nació el 8 de mayo de 1786 en Dardilly al noroeste de Lyon, Francia, fue hijo de Matthieu Vianney y Marie Beluze y fue el tercero de seis hermanos de esta familia campesina. Murió el 4 de agosto de 1859 en Ars-sur-Formans, Francia.

Compartimos 10 datos que posiblemente desconocías del sacerdote diocesano quien fue miembro de la Tercera Orden Franciscana y además es patrono de los párrocos.

1. Fue accidentada su primera comunión

Durante la Revolución Francesa se presentaron persecuciones contra sacerdotes, es más después de esta tenían que disfrazarse para pasar como incógnitos.

Es más cuando el joven Juan recibió la primera comunión, llevaron carros de heno, los pusieron frente a las ventanas de la casa de su mamá y empezaron a descargar el material durante la ceremonia a fin de evitar problemas con las autoridades.

En su vida siempre recordaba este día, en el que derramó lagrimas de alegría al recibir al Señor y atesoró el Rosario que su mamá le regaló en esa ocasión.

2. Es más casi se retiraba de la escuela de seminaristas

En la época que la Iglesia tuvo una poca de libertad en Francia el padre Balley, párroco de Ecculy, abrió una pequeña escuela para los jóvenes que tenían inquietudes vocacionales.

Juan logró ingresar a esta escuela, pero como tenía dificultades para los estudios estuvo a punto de renunciar. Por esto el padre Balley le sugirió que realizara una peregrinación al Santuario de San Francisco de Regis y lo hizo. El joven a su regreso estaba renovado.

3. Desertó del ejército

Napoleón quería conquistar toda Europa y Juan fue llamado al ejército debido a que no aparecía en la relación de ningún seminario.

Como cayó gravemente enfermo, pero cuando se recuperó, fue a buscar a su regimiento quienes ya se habían marchado, al reunirse con ellos durante el camino volvió a enfermar. Fue así que buscó refugio por varios días y se dio cuenta que sin querer ya se había convertido en desertor.

Fue así que buscó a un mayor que escondía desertores y él le aconsejó que se quedará en la casa de uno de sus familiares. Por esto adoptó el nombre de Jerome Vincent hasta que posteriormente un decreto imperial concedió amnistía a los desertores.

4. Fue expulsado del seminario

Juan por fin logró ingresar al Seminario Mayor de Lyon, pero debido a su insuficiente conocimiento del latín, no entendía ni podía responder a los formadores. Quienes le solicitaron que se marchara, lo que le produjo un inmenso dolor y desaliento.

El padre Balley salió nuevamente en su ayuda y siguió los estudios en privado en Ecculy, cerca de Lyon. Pero sus cualidades morales sobrepasaron cualquier deficiencia académica.

san juan maria vianney 1

5. Su maestro fue su primer penitente

Ya que fue ordenado sacerdote lo enviaron a ayudar al padre Balley, pero las autoridades diocesanas no le dieron el permiso para confesar. El padre Balley intercedió y él mismo fue el primero en confesarse con San Juan María Vianney.

Pasados unos años el padre Balley murió en brazos del santo, quien sufrió como si hubiera perdido a su padre.

6. Tuvo una profecía en Ars

Así las autoridades eclesiásticas lo enviaron al pequeño pueblo de Ars porque pensaban que con sus limitaciones intelectuales no podría servir a una comunidad grande. Pero, al llegar hizo una profecía: «la parroquia no será capaz de contener a las multitudes que vendrán hacia aquí».

Entonces poco a poco el sacerdote se fue ganando el amor del pueblo, así que les inculcó el amor a la Eucaristía, su fiesta favorita era el jueves de Corpus Christi.

Además cuando el Papa Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción, el santo solicitó a los fieles que iluminaran sus casas en la noche y las campanas del templo resonaron durante horas.

La gente de los pueblos cercanos, al ver los destellos, pensaron que el pueblo se estaba quemando y acudieron en su auxilio para apagar el supuesto incendio.

7. Su profunda devoción a Santa Filomena

El Santo tenía una profunda devoción por Santa Filomena, una joven mártir de los primeros siglos del cristianismo, a la que llamaba su «agente con Dios», le construyó una capilla en su honor y un santuario.

Un día cayó enfermo de gravedad y prometió ofrece 100 misas en honor a Santa Filomena. Al momento de ser ofrecida la primera misa, cayó en éxtasis y se le escuchó murmurar en varias ocasiones «Filomena». Cuando volvió en sí, exclamó que estaba curado y se lo atribuyó a la santa.

8. Recurrente en su vida fue la tentación

El cura de Ars sufrió la tentación de desear la soledad, además se sentía incapaz para el servicio que brindaba en la ciudad. Durante una oportunidad le regó al Obispo que lo dejase renunciar y hasta en tres ocasiones llegó a irse del pueblo, pero siempre regresó.

9. Luchó de manera paciente contra el demonio

Satanás siempre molestaba al Santo Cura de Ars con ruidos extraños y fuertes por las noches. Tenía la intención de agotarlos para que no tuviera fuerzas para confesar o celebrar la Eucaristía.

Un cierto día que el santo se disponía a revestirse para la Santa Misa, el maligno incendió su cama. San Juan, conociendo que el enemigo quería detener el oficio divino, dio las llaves del cuarto a aquellos que iban a apagar el fuego y prosiguió.

«El villano, al no poder atrapar al pájaro le prende fuego a su jaula», fue lo único que dijo. Mucho tiempo después, el Señor premió al santo con un extraordinario poder de expulsar demonios de las personas poseídas.

10. Nunca lo nombraron párroco

Es conocido por todos con el título de Cura de Ars. «Poco importa la opinión de algún canonista exigente que dirá, a nuestro juicio con razón, que el Santo no llegó a ser jurídicamente verdadero párroco de Ars, ni aun en la última fase de su vida, cuando Ars ganó en consideración canónica», de acuerdo a lo que explica Lamberto de Echeverría, autor del libro El Santo Cura de Ars.

El Obispo de Belley solo le concedió el título de canónigo pero «el hecho real es que consagró prácticamente toda su vida sacerdotal a la santificación de las almas del minúsculo pueblo de Ars y que de esta manera unió, ya para siempre, su nombre y la fama de su santidad al del pueblecillo».

Imagen Parroquia de Nuestra Señora de la Salud, Celaya Guanajuato

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