Un anciano enamoró a mi amiga de la secundaria.

La chica única

El jueves pasado mientras circulaba por las calles de San Andrés Cholula, para dirigirme a la feria, un mensaje entró a mi telegram.
Era Cuquita, mi amiga de la infancia.

‘Un pinche viejo de ochenta años mató a su esposa de 22’ decía.
Le contesté con un icono de niña aterrada y busqué la nota.

En efecto, todos los portales de noticias decían casi lo mismo:
El abogado Jesús Hernández Alcocer, de 79 años, mató a tiros a su mujer.
La cantante Yrma Lydya fue asesinada por su esposo en el restaurante Suntory de CDMX.

De pronto se me quitaron las ganas de mi elote con queso y de mi coquita helada.
Como pude me regresé a mi casa, abrí el portón y acaricié a mi perrita. Me preparé un café y encendí un cigarro que había olvidado mi papá (no fumo, pero lo encendí para impregnar el ambiente).

Y recordé lo vulnerable que podemos ser las mujeres.
Recordé el caso de una amiga de la secundaria que apunto estuvo de ser asesinada por su pareja.

Estudiábamos juntas.
Tuvimos nuestra primera borrachera.
Al graduarnos ella se desapareció casi un año.
Cuando la volví a ver ella estaba embarazada.
¿Qué te pasó?
Me enamoré
¿Y de quién, de Carlos?

No – respondió y agachó la cabeza.
En eso pasó un auto viejo, conducido por un señor de al menos 45 años.
Ha de ser un familiar -pensé-
Me equivoqué, mis ojitos se abrieron de par en par cuando ella le dio un beso en la boca.

Cinco años después la volví a encontrar.
Su rostro jovial había envejecido y estaba escondida en casa de su madre por temor a recibir otra golpiza del hombre del cual se estaba divorciando.
Ella se había casado enamorada.

Con el tiempo, él la golpeó y un par de veces la obligó a tener sexo con otras personas a cambio de negocios para él.
La primera vez ella se rehusó y el chantaje de su marido la dobló.
La segunda ocasión se negó nuevamente, una lluvia de golpes y el quitarle al bebé, la hicieron acceder.
Cuando él le pidió hacerlo por tercera ocasión, decidió huir.

El sujeto la buscó por mar y tierra.
Fue a casa de todo mundo.
Al final no la halló y dejaba el recado de que la mataría donde la llegara a encontrar.
El sujeto presumía de sus influencias.
Presumía de ser amigo de los jueces.
Cuando me enteré del asesinato de Yrma Lydya a manos de su octogenario esposo, irremediablemente vino a mi cabeza la historia de mi amiga.

¡Awwwww!

@lachicaunica_

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