domingo, junio 23, 2024
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Santa Clara de Asís, patrona de las telecomunicaciones y la televisión

Hoy la recordamos en su fiesta.

El hablar de santa Clara de Asís es recordar las tortitas tradicionales, es imaginar el centro histórico de Puebla, la casa de los hermanos Serdán, en fin es ser poblanos, ella es patrona de las telecomunicaciones y de la televisión, es venerada por la Iglesia Católica, la Iglesia Lutera y Comunión Anglicana; su templo se ubica en el corazón de esta ciudad en la 6 oriente No. 201. En esta ocasión habrá celebraciones con fieles solo al 25% esto al regresar a la nueva realidad luego de la contingencia. Su fiesta es el 11 de agosto.

Por esta nueva realidad este año no habrá la verbena ya que es una costumbre que se realizarla en esa zona de la ciudad para festejar a Santa Clara y a esa calle en particular se le conoce por la venta de los dulces típicos de Puebla, además de encontrarse exactamente frente a la casa de los hermanos Serdán, héroes de la revolución Mexicana. Cuando se construyó fue convento en ahora es solo se encuentra la iglesia.

Su convento en Puebla se fundó bajo el patronato de doña Isabel de Villanueva Guzmán, quien donó cuarenta mil pesos y cedió las casas en las que habitó Antonio de Villa Beltrán para el convento. La escritura de fundación fue firmada el 31 de mayo de 1607. Sirvió de iglesia una pieza baja, hasta que construyeron un templo, que fue consagrado en 1642.

Durante el año de 1667 tras un fuerte terremoto fue necesario construirle unos contrafuertes en el muro que da a la calle. Sin embargo, otro terremoto volvió a dañar seriamente el templo en 1711, por lo que se construyó el templo actual, el cual fue consagrado en 1714. La Iglesia es de una sola nave, con una cúpula de semiesfera revestida de azulejos, sin tambor y con cuatro nervios al exterior. Su portada es de estilo herreriano muy puro. El convento fue fraccionado y vendido a particulares para la edificación de casas.

Pero ¿quién fue Santa Clara?, ella nació el 16 de julio de 1194 en la ciudad de Asís en Italia, y murió el 11 de agosto de 1253, fue una religiosa, seguidora y amiga fiel de San Francisco de Asís, junto con quien fundó la segunda orden franciscana o de las hermanas clarisas. Clara se preciaba de llamarse “humilde planta del bienaventurado Padre Francisco”. Al revés de Francisco, Clara vivió una larga vida para su época, más se sentía triste por el recuerdo de la muerte de este en 1226. Clara vivió sesenta años de los cuales cuarenta y uno los pasó en el monasterio.

Clara de Asís fue la primera mujer en escribir una regla y recibir la aprobación del Papa. Hoy sus restos descansan en el protomonasterio de Asís. Fue canonizada un año después de su muerte por el Papa Alejandro IV.

Fue la hija mayor del matrimonio de Favorito de Scrifi y Ortolana, la cual era descendiente de una ilustre familia de Sterpeto, los Eiumi. Ambas familias pertenecían a la aristocracia de Asís. Tuvo 4 hermanos Boson, Revenda, Inés y Beatriz. Su madre era una mujer de mucha virtud y piadosa, se dice que antes de nacer Clara, el Señor le reveló en oración que la alumbraría de una brillante luz que habría de iluminar al mundo entero y fue por eso que decidieron bautizarla con el nombre de Clara, el cual encierra dos significados, resplandeciente y célebre.

Creció en un palacio fortificado de la familia, cerca de la Puerta Vieja; se dice que desde su más corta edad sobresalió en virtud, se mortificaba duramente usando a raíz de su delicado cuerpo ásperos cilicios de cerdas y rezaba todos los días tantas oraciones que tenía que valerse de piedrecilla para contarlas. Era una joven hermosa y por consecuencia tuvo muchos pretendientes en Asís, cuando cumplió los 16 años sus padres la comprometieron en matrimonio a un joven de la nobleza a lo que ella se resistió respondiendo que se había consagrado a Dios y había resuelto no conocer jamás a hombre alguno.

La noche después de Domingo de Ramos de 1212, Clara huyó de su casa y se encaminó a la Porciúncula, donde la aguardaban los Frailes Menores con antorchas encendidas, cuando entro en la capilla se arrodillo ante la imagen de la Virgen y ratificó su renuncia al mundo. Cambió sus relumbrantes vestiduras por un sayal tosco, semejante al de los frailes cambio el cinturón adornado con joyas por un nudoso cordón y cuando Francisco corto su rubio cabello se cubrió con un velo negro que junto con sandalias de madera constituyeron el atuendo de su orden primigenia.

Hizo los tres votos monásticos y prometió obedecer a San Francisco en todo, luego fue trasladada al convento de las benedictinas de San Pablo, cuando su familia descubrió su huida y paradero fueron a buscarla al convento, tras su negativa, Francisco creyó prudente trasladarla al convento de San Ángel de Panzo, también benedictino.

Seis o diez años después de la huida de Clara otra de sus hermanas Inés huyó también al convento de San Ángel a compartir con su hermana el régimen de vida, más tarde se reunió con ellas Beatriz otra de sus hermanas y a la muerte de su padre su madre también llego al convento. Como Clara e Inés no vestían ni seguían la Regla de San Benito pronto tuvieron que mudarse del convento. Francisco habló con los camaldulenses del monte Subasio quienes le había donado a la nueva Orden la Prociúncula, los cuales le ofrecieron cederles la iglesia de San Damián y el convento anexo lo que sería desde ese momento la casa de Clara durante 41 años hasta su muerte.

La vida de las monjas era de trabajo y de recibían limosnas ya que no podía recibir donación alguna, mientras unas hermana trabajaban en el claustro otras iban a mendigar de puerta en puerta, Clara cuando las hermanas volvían de mendigar las abrazaba y les besaba los pies; más tarde cuando la orden se redujo a rigurosa clausura, los monasterios para mendigar ocuparon limosneros.

San Francisco escribió poco después la regla de vida para las hermanas y por medio del santo obtuvieron del Papa Inocencio III la confirmación de esta regla en 1215, pues ese año por orden expresa de Francisco, aceptó Clara el título de abadesa de San Damián, hasta entonces Francisco había sido el jefe y director de las dos órdenes pero después que el Papa aprobó la regla, las monjas debían tener una superiora que las gobernarse. Luego de la muerte de santa Clara la orden prosiguió y se extendió al igual que la obra de san Francisco.

Los invitó a preservar las tradicionales fiesta patronales que se realizan en esta ciudad y esta es una de ellas.

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