La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) puso en marcha los Planes Institucionales de Acción Tutorial y de Mentoría y Lobomentoría para atender los problemas y requerimientos de los estudiantes.
Lilia Cedillo Ramírez, rectora de la máxima casa de estudios del estado, resaltó que los estudiantes son la prioridad y la razón de ser de la institución, ante lo cual, se generan esquemas de apoyo para atender cuestiones académicas y emocionales.
Por un lado, el Plan Institucional de Mentoría establece la inclusión y la perspectiva de género, partiendo de la normativa institucional, así como del código de ética y conducta. El programa contempla tres figuras: coordinador o coordinadora de tutoría, el tutor académico y los tutorados, además de los esquemas individual, grupal, presencial, virtual e hibrido.
Las acciones del plan están orientadas a fomentar la convivencia, la sociabilización y el acompañamiento en lo cognitivo, afectivo, social y emocional, a fin de dar a los estudiantes las bases para tener un crecimiento profesional y hacerlos sentir parte de una identidad institucional.
En tanto, el Plan Institucional de Mentoría y Lobomentoría, que parte del eje 3 del Plan de Desarrollo Institucional de la BUAP, establece adecuaciones en busca de fomentar la solidaridad y el apoyo entre los propios estudiantes, así como el sentido de pertenencia.
El Plan Institucional de Acción Tutorial y Plan Institucional de Mentoría y Lobomentoría, a cargo de la Dirección de Acompañamiento Universitario (DAU), demuestran el empeño de la institución en el desenvolvimiento de la comunidad estudiantil, expresó la rectora de la BUAP.
“Nuestra labor docente no se circunscribe al salón de clases; no termina ahí, más bien ahí empieza, ahí nos damos cuenta de las necesidades reales de nuestros estudiantes. Los plantes son fundamentales para identificar problemas y requerimientos del estudiantado”, apuntó.
En el Salón Barroco del Edificio Carolino, Cedillo Ramírez resaltó que lo más importante para la institución son los estudiantes, a quienes no sólo se les debe atender en cuestiones académicas, sino también emocionales, ya que el desarrollo de habilidades blandas es parte de la responsabilidad que tiene la institución.
“Me da mucho gusto y me llena de beneplácito ver que estos planes institucionales surgen de donde deben surgir: de los mentores y los lobomentores, de la experiencia que tienen haciendo este trabajo a lo largo de los años”.

















