Entre montañas cubiertas de neblina y bosques que parecen no tener fin, la Presa La Soledad, en la Sierra Norte de Puebla, se levanta como un testigo silencioso del paso del tiempo, mostrando la belleza de nuestra entidad, con este hermoso lugar.
Sus aguas tranquilas reflejan el cielo y esconden décadas de historia, trabajo humano y vida natural, debes saber que todo inició como un ambicioso proyecto hidráulico y hoy es también un espacio de encuentro entre la ingeniería, la naturaleza y las comunidades que la rodean.
Se ubica en el municipio de Tlatlauquitepec, la presa La Soledad, no solo cumple una función clave en la generación de energía eléctrica, sino que se ha convertido en un escenario donde conviven la biodiversidad, el turismo ecológico y las tradiciones locales. Navegar por la presa o recorrer sus alrededores es adentrarse en un paisaje que combina fuerza natural y serenidad.
La presa se ha consolidado como un destino para los amantes de la naturaleza y la aventura:
- Paseos en lancha, kayaks y pesca deportiva: Los visitantes pueden recorrer sus tranquilas aguas o practicar pesca recreativa.
- Senderismo y rappel: La región ofrece rutas y actividades al aire libre que conectan con el entorno montañoso.
- Festival de luciérnagas: Durante la temporada de lluvias (de mayo a septiembre), es posible observar un espectáculo de luciérnagas que iluminan los bosques alrededor de la presa, una experiencia mágica para quienes visitan el lugar al atardecer o de noche.
Además, Lancheros La Soledad ofrecen experiencias ecológicas, paseos en lancha de remo, campismo, senderismo y avistamiento de luciérnagas en un ambiente natural.
Antes de la construcción de la presa, el lugar era conocido como un paso solitario entre montañas y neblina, de ahí el nombre La Soledad. Con el embalse, antiguos caminos quedaron bajo el agua y, desde entonces, los habitantes cuentan que en algunas noches se observan luces sobre la superficie, especialmente cuando hay niebla. Para algunos son reflejos o luciérnagas; para otros, recuerdos del pasado que aún habitan el lugar.
Más que una leyenda confirmada, estas historias forman parte de la memoria colectiva y le dan a la presa un aire misterioso que complementa su belleza natural.
¿Como llegar?
- Tomar la carretera federal 129 hacia el norte, pasando por Teziutlán, Zaragoza y llegar a Tlatlauquitepec. Desde ahí sigue señalizaciones o rutas locales a la presa.
- El trayecto en coche puede tomar alrededor de 2–2.5 horas desde la ciudad de Puebla, dependiendo del tráfico.








