La inteligencia emocional es ese conocimiento que todos deberíamos tener sobre como gestionamos nuestras emociones y también el cómo identificarlas y canalizarlas.
Por muy simple que parezca o muy tonto que suene, no es tan fácil poder descifrar o describir todas las emociones o sensaciones que tenemos durante el día.
La inteligencia emocional se compone de varias habilidades interrelacionadas, como la autoconciencia, la autorregulación emocional, la empatía, la habilidad para motivarse a uno mismo y las habilidades sociales. Estas habilidades nos permiten tomar decisiones más acertadas, establecer relaciones saludables, manejar el estrés de manera efectiva, aprender a comunicarnos y expresarnos con alguien más y adaptarnos a los cambios con mayor facilidad.
¿Cómo funciona?
La autoconciencia
Es la capacidad de reconocer y comprender nuestras propias emociones, en otras palabras esto significa estar atentos a como nos sentimos y descubrir porque nos sentimos así. Ser “conscientes” de lo que sucede en nuestro interior, con todo esto en control podremos tomar decisiones más acertadas y evitar reacciones impulsivas. Otra ventaja que se tiene de ser consciente de nuestros pensamientos y emociones, es que podemos detectar nuestras fortalezas y debilidades para alcanzar el máximo potencial de nuestras habilidades. Esta es la base de toda la inteligencia emocional, pues sin ella los otros puntos no se podrían dar.

La autorregulación
Capacidad de manejar nuestras emociones de manera adecuada. Implica controlar los impulsos y pensar antes de actuar eso está relacionado con el punto anterior y es para evitar explotar y evitar los comportamientos destructivos, nos permite pensar y actuar de manera más calmada y racional. Al desarrollar esta habilidad, somos capaces de mantener la calma en momentos de presión y resolver conflictos de manera constructiva. Con esto también podemos decir cosas enojados sin lastimar a nadie o expresar la tristeza sin llorar.

La empatía
Para poder entender tú alrededor y saber relacionarnos con las personas, es importante entender la situación de nuestro círculo social. O sea, ponernos en su lugar y entender su situación, como vive sus emociones, pensamientos y las perspectivas que tiene. La empatía nos permite establecer relaciones más sólidas, ya sea en pareja, con amigos o familia. Nos ayuda a entender las necesidades y preocupaciones de los demás y construimos relaciones más sólidas y duraderas. Y en caso de necesitarlo se puede brindando apoyo y comprensión cuando sea oportuno y requerido.

La habilidad para motivarse a uno mismo
En este punto debemos de tener metas claras y objetivos específicos. Nadie mejor que nosotros mismos para saber qué es lo que nos levanta el ánimo y todo lo que necesitamos para alcanzar los objetivo. Es un motor interno que nos impulsa a seguir adelante evitando la procrastinación y todos los obstáculos.

Habilidades sociales
Estas nos permiten comunicarnos de manera efectiva, trabajar en equipo y resolver conflictos de manera constructiva. Las habilidades sociales nos ayudan a construir redes de apoyo, a influir en los demás de manera positiva y a liderar de manera efectiva.
Todos los puntos antes mencionados trabajan en conjunto para que podamos desarrollarnos de manera más plena y sana. Con relaciones interpersonales satisfactorias y gestionando nuestras emociones para que podamos llevar una salud emocional tranquila, estable y feliz.

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