Las habilidades sociosexuales se refieren a la serie de aprendizajes -en períodos críticos del desarrollo-, que son producto de la educación informal que cada familia y grupo social cercano nos transmite con respecto a la manera de sentirnos y comportarnos en el terreno de la intimidad afectiva y sexual proporcionándonos una guía para la interacción cuando llegue ese momento.
Estos aprendizajes se han ido eliminando progresivamente porque están anclados en una representación estereotípica masculina y femenina y responden a las ideologías tradicionales en la que las mujeres ocupan un papel subordinado en el terreno sexual. Por ejemplo, el hombre tiene el papel activo, es quien propone, sabe lo que hace, protege, etc. y la mujer es pasiva, espera, acepta, se deja hacer, etc.
Aunque este tema siempre ha sido difícil de manejar por diversas razones, en la actualidad es cada vez más evidente que su grado de dificultad se ha elevado por esta carencia de referencias específicas y así nos encontramos con una cepa de personas jóvenes y no tan jóvenes, que ya no poseen esas habilidades sociosexuales y en consecuencia, no saben cómo establecer este tipo de vínculos.
Es válido preguntarnos, y ¿cuál es el problema si cada quien es libre de improvisar e inventar?. Ante esto hay que decir que este tipo de aprendizajes son más complejos que otros tales como cocinar o bailar porque no sólo se refieren a desarrollar ciertos hábitos y destrezas sino que tienen que ver con nuestra autoestima, identidad de género y vida psicoemocional. Como consecuencia, este desconocimiento produce incertidumbre y nos hace sentirnos inseguros y vulnerables.
Las habilidades sociosexuales desde esta perspectiva, no tienen el objetivo de cumplir las demandas sociales ni siquiera cumplir las expectativas de la otra persona, se trata más bien de aprender aquellas habilidades que nos permitirían sentirnos capaces de expresar y/o merecer el afecto, cariño, atracción, deseo, etc. de esa persona especial, sin que los sentimientos de inadecuación y autodescalificación nos ganen.
Aunque carecer de estas herramientas complica las cosas, podemos recurrir a entrenamientos profesionales específicos y así mejorar nuestra calidad de vida.
Maestro Alfonso Aguirre Sandoval












