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La “Bonita” Sánchez: una derrota que sabe a triunfo

Cuando el sonido de la campana marcó el final en el ring, Gabriel “La Bonita” Sánchez, no tenía el cinturón ganador, pero sí algo mucho más grande: respeto, voz y una multitud que la reconoció como nuestra verdadera ganadora.

Porque en el ring no solo se pelean golpes, también se enfrentan prejuicios, decisiones injustas y estructuras que creen que las mujeres deben conformarse con menos.

La pelea por el título interino del CMB terminó en un empate técnico tras un choque accidental que detuvo la contienda en el segundo asalto, muchos dijeron que fue polémico, pero lo cierto es que lo que vimos fue a una mujer que dominó el inicio del combate con fuerza, precisión y estrategia. “La Bonita” estaba dispuesta a darlo todo y lo dio.

Pero la realidad es que la historia no se detiene en un marcador, lo que representa Gabriela va más allá de los resultados: es un símbolo de una generación de mujeres que ya no piden permiso para brillar, de las que sudan, luchan y se levantan con la calma de quien sabe que el cuerpo también habla con dignidad.

Mientras algunos se quejan del desenlace, ella ya se prepara para la siguiente batalla, no se estanca en los resultados negativos, transforma esa “derrota” en un impulso, su mirada al final del combate al escuchar el resultado no era de derrota, era de promesa y esa, es la diferencia de quien compite y quien trasciende.

Y es que en un país donde el boxeo femenino ha sido tratado como espectáculo menor, “La Bonita” es símbolo de cambio: mujeres que pelean con la misma fuerza, pero con el doble de obstáculos, donde cada golpe suyo retumba como una declaración: “estoy aquí y merezco el mismo respeto que cualquier campeón”. Eso es feminismo en movimiento, el que se construye con músculo, coraje y resistencia, el que recuerda que las mujeres no solo luchan por ganar combates, sino para que su esfuerzo valga lo mismo que el de cualquier hombre en el cuadrilátero.

Esta pelea terminó en empate, sí, pero los empates también pueden ser victorias cuando dejan una grieta en lo que parecía imposible: Gabriela Sánchez perdió y al mismo tiempo ganó, demostrándole al mundo que en el boxeo (como en la vida) las mujeres pueden recibir el golpe, tambalearse, levantarse… y seguir siendo imbatibles.

Porque mientras algunos cuentan puntos, ella sigue sumando respeto. Y esa, sin duda, es la clase de triunfo que ninguna decisión técnica puede arrebatar.

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