lunes, julio 15, 2024
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Kamala Harris, la vicepresidenta electa de EE. UU.

La demócrata Kamala Harris, electa vicepresidenta de Estados Unidos, fue la tercera mujer y la primera de ascendencia asiática en aspirar al cargo.

En estos días hemos escuchado mucho sobre la ex fiscal Kamala Harris, electa vicepresidenta de los Estados Unidos, quien es compañera de fórmula de Joe Biden, representando al partido demócrata.

En Revista Única te hablamos de la primera mujer de ascendencia asiática que llegó a ser la primera vicepresidenta de EE. UU. Pero dejando atrás cualquier otro contexto, Kamala es la primera mujer, por lo cual ya ha hecho historia y abre un camino de posibilidades infinitas.

Kamala Harris, senadora por California, de 55 años, al aceptar el nombramiento dijo: «Acepto la nominación a la Vicepresidencia de Estados Unidos de América. Lo hago comprometida con los valores que ella (su madre) me dio», desde Wilmington (Delaware), donde reside Biden.

La compañera de fórmula de Joe Biden aceptó oficialmente la candidatura antes de la tercera jornada de la Convención Nacional Demócrata, que por primera vez en la historia transcurre de forma virtual y que incluyó las intervenciones de diversas personalidades, entre las que destacó el exmandatario Barack Obama (2009-2017).

Al ganar Biden, Harris se convirtió en la primera mujer y la primera persona no blanca en ocupar la vicepresidencia de Estados Unidos.

La senadora por California compitió infructuosamente en las primarias demócratas, abandonando la contienda meses antes de que se depositaran los primeros votos. Luego de que los múltiples aspirantes quedaran fuera, Joe Biden aseguró la nominación y eligió a Harris como su compañera de fórmula. Así, cuando aceptó la nominación de su partido, Harris también se convirtió en apenas la tercera mujer y la primera de ascendencia asiática en aspirar a la vicepresidencia.

Sobre la familia de Kamala Harris

Es hija de un jamaiquino y de su esposa india, ambos inmigrantes. Kamala Harris creció en Oakland, en la California progresista de los años 60, orgullosa de la lucha por los derechos civiles de sus padres: un profesor de economía jamaiquino y una india tamil, actualmente fallecida, investigadora del cáncer de mama.

Estudió en la Universidad de Howard, fundada en Washington para acoger a estudiantes afroestadounidenses segregados, y recuerda regularmente su membresía en la asociación de estudiantes negros Alpha Kappa Alpha. Se casó en el 2014 con Douglas Emhoff, abogado y padre de dos hijos, Kamala Harris pone a su familia primero: eligió a su hermana Maya para liderar su fallida candidatura para las primarias.

Por lo general, mordaz con sus oponentes, el presidente Donald Trump había dicho en julio que sería «una buena elección» para Biden. El magnate republicano “no tiene ni idea de cómo manejar o calificar a Kamala Harris”, reaccionó su portavoz cuando ella era candidata, “Está desconcertado con mujeres fuertes como ella”.

En el Senado, Harris se hizo conocida por sus interrogatorios, a veces de tono incisivo, durante audiencias de alta tensión. Como candidata a las primarias, también había prometido “liderar la acusación” de juicio político contra Trump, la cual tuvo lugar entre finales del año pasado y comienzos del actual. Desde Carolina del Sur hasta Michigan, los votantes negros y progresistas lamentan su reputación de haber sido una fiscal considerada dura. Cuestionan, en particular, sus iniciativas como fiscal para castigar fuertemente los delitos menores, que, según sus críticos, afectaron más que nada a las minorías.

Al reunirse con los votantes, su imagen cálida también contrasta con cierta rigidez, mostrando en ocasiones una falta de autenticidad. “Algunos, especialmente entre los jóvenes negros, la ven como parte del problema, no como la solución”, advirtió David Barker, profesor de Ciencias Políticas en la American University, en Washington.

Exprocuradora de California, Harris entabló una amistad cercana con Beau Biden cuando él era procurador de Delaware. Beau, hijo del candidato demócrata, falleció de cáncer en el cerebro en 2015, y al año siguiente Harris fue elegida al Senado; también ha sido una vocal defensora de los intereses y necesidades de las familias afroamericanas del país, especialmente durante la pandemia del nuevo coronavirus, por la cual se vieron proporcionalmente más afectadas -al igual que otras minorías, como los hispanos- dadas las desigualdades estructurales en el país.

Harris llegó al senado en las elecciones legislativas de 2016, luego de una larga y exitosa -aunque también cuestionada- trayectoria como fiscal de distrito en la ciudad de San Francisco, y luego como fiscal general del estado de California. No obstante, nunca ocultó sus ambiciones de llegar a la oficina más importante del país. De hecho, la elevada edad de Biden generó un intenso debate acerca de la posibilidad de que su compañera de fórmula sea quien se alce con el liderazgo del partido demócrata en 2024.

En ese marco, Harris se vería en una posición privilegiada para intentar romper el último “techo de cristal” en la política estadounidense: que una mujer logre llegar a la presidencia. “Mi madre me decía a menudo: ‘Kamala, podrías ser la primera en lograr muchas cosas. Asegúrate de no ser la última”, le gustaba repetir a Harris durante su campaña para las primarias demócratas, a la que puso fin en diciembre, luego de que esta no lograra despegar.

Después de dos períodos como fiscal en San Francisco (2004-2011), fue elegida dos veces fiscal de California (2011-2017), convirtiéndose en la primera mujer, pero, también, la primera persona afroamericana, en dirigir los servicios judiciales del estado más poblado del país.

Luego, en enero de 2017, se juramentó en el Senado en Washington, convirtiéndose en la primera mujer con raíces en el sur de Asia en llegar a la Cámara Alta, y la segunda senadora afroamericana en la historia de Estados Unidos.

Harris conoce bien al presidente electo, a quien a veces simplemente llama “Joe” en público, porque era cercana a su hijo Beau, quien murió de cáncer en 2015. De hecho, Biden le dedicó un párrafo a esa relación en el mensaje en el que reveló que sería su compañera de fórmula.

“Cuando Kamala era fiscal general, trabajó mucho con Beau. Yo observé como enfrentaron a los grandes bancos, ayudaron a los trabajadores, y protegieron a mujeres y niños de abusos. Estuve orgulloso entonces, y estoy orgulloso ahora de tenerla como mi compañera de fórmula”, expresaba en el mensaje.

No obstante, esa buena relación no se vio reflejada siempre durante la campaña para la presidencia. Harris sorprendió al atacar con virulencia a Biden durante el primer debate del partido, en 2019, cuestionando sus posiciones sobre políticas para acabar con la segregación racial en la década de 1970.

Entonces, Harris contó, conmovida, cómo, cuando era niña, viajaba en uno de los autobuses que llevaban a alumnos negros a barrios blancos. El agrio intercambio con el ex vicepresidente de Barack Obama la hizo disparar en las encuestas.

Pero a pesar de un inicio de campaña con bombos y platillos frente a más de 20.000 personas, rápidamente bajó en los sondeos, sin lograr definir claramente su candidatura.

Tras finalmente abandonar las primarias antes de las primeras votaciones de febrero, Harris anunció su respaldo a Biden en marzo.

Algunos aliados del ex vicepresidente de Barack Obama no le perdonaron no haberse retractado lo suficiente de sus críticas, y advertían que sería una compañera de fórmula demasiado “ambiciosa”, una apreciación considerada sexista por los partidarios de Harris. Pero su experiencia en los Poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo y una personalidad que mezcla risa contagiosa y dureza como ex fiscal, finalmente sirvieron para vencer esos temores.

Así fue como históricamente Kamala Harris se convirtió este 3 de noviembre en la primera mujer en llegar a la vicepresidencia de EE. UU. Algo que sin duda nos motiva e inspira.

Con información Infobae y DW.

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