El portavoz militar indicó que los objetivos atacados representaban una amenaza activa y validez militar, aunque no se reportaron víctimas hasta el momento.
El Ejército de Israel realizó hoy una serie de bombardeos selectivos contra infraestructuras terroristas y lanzacohetes pertenecientes al grupo chií Hezbolá, en el sur del Líbano, en lo que calificó como una respuesta a una supuesta violación del acuerdo de alto el fuego vigente desde noviembre pasado.
Este ataque se suma a una cadena de operaciones aéreas a pesar del alto el fuego establecido tras el conflicto de 2024, reforzando las tensiones en una frontera históricamente volátil.
Israel afirmó que estas acciones son respuestas defensivas a la detección de lanzacohetes activos y estructuras operativas de Hizbolá en zonas como Mahmudiyé, Aichiyé y el valle de Berghoz.
En medio de este episodio, el entorno diplomático vuelve a estar en movimiento.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha reiterado que su país estaría dispuesto a reducir su despliegue militar en el sur del Líbano si el gobierno libanés avanza en el desarme de Hizbolá, tal como lo han propuesto EE.UU. y Francia.
Sin embargo, el movimiento armado continúa rechazando entregar sus armas mientras Israel no cumpla ciertos parámetros, incluyendo la retirada total de sus fuerzas y el cese de ataques.

La escalada militar ocurre en paralelo con una ofensiva diplomática.
El gobierno del Líbano ha sido instado por EE.UU. a presentar antes del 31 de agosto un plan formal de desarme de Hizbolá, mientras que un enviado estadounidense ha visto impedida su visita al sur del país debido a protestas populares calificados como antiamericanos y pro-resistencia.
Organismos internacionales como Amnistía Internacional advierten que algunas de las acciones israelíes podrían constituir violaciones al derecho internacional humanitario, al destruir infraestructuras civiles y con posible carácter indiscriminado.
Se exige una investigación independiente y transparente que determine si estos ataques podrían calificarse como crímenes de guerra.














