miércoles, julio 24, 2024
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El disfrute de la vida y el riesgo de ser uno mismo

El tiempo corre, los hijos crecen, otros envejecen, las flores se marchitan, la vela se consume. Todos los días creamos nuevas experiencias, experiencias que van marcando nuestro andar por la vida. Compartimos, lloramos en silencio, nos enojamos, reímos, nos ausentamos.

Decimos disfrutar de la vida, cuando vivimos a las prisas, corriendo, sin pausar, sin reconocer lo que necesitamos, sin pensar en nosotros, sin respirar y sin preguntarnos cómo nos fue el día de hoy, cómo nos hemos sentido, qué hicimos bien o qué hicimos mal y cómo podemos mejorar. Caminamos por la vida deseando que alguien más nos pregunte lo que necesitamos, ponemos expectativas en las personas que nos rodean, vamos regalando responsabilidades a personas a las que no les corresponde.

Foto de Juan Pablo Serrano : https://www.pexels.com/es-es/foto/mujer-recostada-sobre-la-ventana-de-cristal-1101726/

Caminamos y caminamos, sin escuchar lo que el cuerpo nos está diciendo, nos hemos acostumbrado a la gastritis, a los dolores de cabeza, a los dolores intensos de espalda y de rodillas. Caminamos sin identificar si el pantalón está justo o muy holgado, caminamos sin disfrutar el paso que damos, no sabemos si la calceta o el zapato nos están lastimando, no sentimos si nuestras manos están “hormigueadas”, “dormidas”. Cruzamos enfrente de un espejo, nos preocupamos si estamos mal peinados, si se ven las ojeras; nos vemos nada más, porque entre más tiempo estemos frente a nosotros, encontraremos varios motivos que no nos permitirán mantenernos frente al espejo.

¿Por qué nos cuidamos tanto? Pensamos más en la ropa y en los zapatos que nos pondremos para ir al trabajo, a la escuela o a cualquier lugar en donde sentimos que todos los ojos están encima de nosotros. ¿Por qué nos es tan importante la opinión de los demás? ¿por qué nos “cuidamos” para satisfacer al otro? ¿cómo es que decimos cuidarnos cuando existe un gran descuido interno? Vivimos de afuera hacia dentro.

Compramos y nos sentimos bien, comemos y se van los nervios, fumamos y las manos dejan de sudar, le damos un trago a nuestra bebida y sentimos tranquilidad, empezamos a darle vuelta a esos pensamientos que no nos dejan descansar y recurrimos al celular para evadir lo que nos está sucediendo.

Esta búsqueda constante hacia el placer como lo menciona la Maestra Ausencia López, psicóloga por la Universidad Iberoamericana Puebla. Nos ha llevado a olvidarnos que la vida es disfrutar de adentro hacia fuera. De acuerdo con la Mtra. López, esto implica el escucharnos, el encontrarnos con nosotros mismos, el identificar cuando nuestro cuerpo pide un descanso, un beso, una caricia, una taza de café, un helado.

¿Cuándo fue la última vez que le pediste a tu pareja, a tu hijo, a tu mamá o a tu papá un abrazo? ¿cuándo fue la última vez que mientras caminabas disfrutabas la sensación de sentir una caricia del aire en tu piel? ¿en qué momento hemos dejado de vivir? ¿por qué nos hemos empeñado en sobrevivir?

Toma el riesgo de ser tú y no el de ser lo que los demás esperan que seas. Camina y detente frente al primer espejo que se cruce. Mira a la persona que está ahí ¿qué le duele? ¿qué le gusta? ¿qué le da miedo? ¿a quién extraña? ¿qué necesita? Ser uno mismo, es todo un reto, pues tendremos encuentros y desencuentros con las personas que nos rodean; unos se van, otros se quedan y otros llegan.

Foto de Julia Avamotive: https://www.pexels.com/es-es/foto/mujer-sosteniendo-un-globo-sonriente-1236678/

¿Cuánto hemos perdido por no ser uno mismo? ¿cuánto hemos ganado por no ser uno mismo? De los años que tienes ¿cuántos has disfrutado por ser tú? ¿por qué nos es tan difícil conectar con nosotros mismos? Vivimos bombardeados de demasiada información, que posiblemente no sea del todo asimilada; consumimos sin cuestionar.

Adoptamos nuevas conductas sin entender el porqué. Andamos por la vida adaptándonos al molde que está de moda. Llenamos nuestros vacíos internos con aquello que creemos que nos hace bien. Creemos disfrutar de la vida, olvidándonos de nosotros mismos.

Necesitamos aprender a darnos tiempo para escucharnos y reconocer nuestras necesidades. Mirémonos con cariño, con respeto, con amor, abracemos lo que nos duele, hagámosle frente a lo que nos incomoda, pongámonos en riesgo para que cuando nos pregunten cuánto hemos disfrutado de la vida, la respuesta sea “lo suficiente para seguir queriendo vivirla”.

Por Mariana González Morales

Foto para portada de Andrea Piacquadio: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-mujer-mirando-al-espejo-774866/

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