Cada 10 de septiembre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Prevención del Suicidio, una fecha que busca visibilizar la importancia de la salud mental, romper estigmas y generar conciencia sobre un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Hablar de ello no significa glorificarlo ni reducirlo a un hecho aislado: es un recordatorio de que detrás de cada vida perdida hay una historia compleja de sufrimiento, y también una oportunidad para insistir en la necesidad de acompañar y escuchar.
A lo largo de la historia, distintas personalidades —escritores, músicos, pintores, pensadores— han enfrentado batallas internas que finalmente los llevaron a quitarse la vida. Sus trayectorias artísticas e intelectuales siguen siendo un legado invaluable, y al recordarlos también se hace evidente la urgencia de hablar abiertamente de la salud mental.
Artistas y pensadores que partieron demasiado pronto
Virginia Woolf (1882–1941)
La escritora británica, una de las figuras más influyentes de la literatura moderna, luchó durante años contra la depresión.
Vincent van Gogh (1853–1890)
El pintor neerlandés dejó un legado inmenso en la historia del arte, con más de 800 cuadros y un estilo inconfundible.
Sylvia Plath (1932–1963)
Poeta y novelista estadounidense, cuya obra abrió caminos en la expresión de la experiencia femenina y los conflictos internos.
Robin Williams (1951–2014)
El actor y comediante estadounidense, recordado por su calidez y humor, enfrentó una lucha silenciosa contra problemas de salud mental y físicos.

Kurt Cobain (1967–1994)
El vocalista de Nirvana marcó a toda una generación con su música. Su muerte a los 27 años es uno de los episodios más recordados en la historia del rock.
Ernest Hemingway (1899–1961)
Premio Nobel de Literatura, dejó obras fundamentales como El viejo y el mar. Su vida estuvo marcada por luchas emocionales y problemas de salud.
Yukio Mishima (1925–1970)
Escritor y dramaturgo japonés, considerado uno de los más grandes autores del siglo XX en su país, con una vida marcada por contradicciones internas.
Un recordatorio de humanidad
Recordar a estas figuras no debe entenderse como un acto de morbo, sino como un llamado a la empatía. Detrás de su talento, había seres humanos con emociones, miedos y cargas que muchas veces permanecieron invisibles.
La Organización Mundial de la Salud estima que cada año más de 700 mil personas mueren por suicidio. La cifra es dolorosa, pero también es un punto de partida para insistir: la prevención es posible. Escuchar sin juzgar, ofrecer ayuda profesional, mantener redes de apoyo y hablar sin estigmas son pasos esenciales.
En este Día Internacional de la Prevención del Suicidio, recordar a quienes ya no están puede servirnos como un recordatorio colectivo: cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la salud física. Y sobre todo, que ninguna persona debería enfrentar sola sus momentos más difíciles.
Si tú o alguien que conoces atraviesa pensamientos de autolesión, recuerda que buscar ayuda es un acto de valentía. En México está disponible la línea Línea de la Vida 800 911 2000, y en otros países existen líneas de emergencia y redes de apoyo locales. Siempre hay alguien dispuesto a escuchar.
También podría interesarte:
Día Internacional para la prevención del suicidio: datos y acciones











