El campo mexicano es mucho más que paisajes rurales: es motor económico, tradición viva y oportunidad de futuro.
Y aunque suele ser invisibilizado en los espacios de opinión, la realidad es que el sector agroalimentario ha demostrado ser uno de los más estables y estratégicos del país.
Al cierre de 2024, según el SIAP, el sector agroalimentario contribuyó con el 8.6% del PIB nacional, incluyendo actividades como la agricultura, ganadería, pesca y agroindustria. Frente a la volatilidad de otros sectores como la minería o la construcción, el agro mexicano ha mostrado fortaleza constante.
Además, somos líderes a nivel internacional: la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) informó que en 2024 exportamos más de 50 mil millones de dólares en productos agroalimentarios, rebasando por sexto año consecutivo al sector petrolero.
Cerveza, aguacate, jitomate, tequila, frutos rojos y carne de res encabezan nuestra lista de exportaciones, posicionando a México como potencia en alimentos frescos y procesados.
Pero la historia también tiene matices. Cerca del 13% de la población ocupada trabaja en el campo, muchas veces en condiciones desiguales y sin acceso a servicios básicos. A pesar del crecimiento hacia el exterior, hacia adentro, el sector sigue enfrentando barreras, especialmente para las mujeres.
De acuerdo con datos del INEGI de 2023, el 79% de quienes trabajan en el agro son hombres, y apenas el 21% son mujeres. Esta baja participación no responde a falta de capacidad, sino a obstáculos estructurales como el limitado acceso a la tierra, financiamiento y tecnología.
Por eso, hablar de desarrollo agroalimentario también implica hablar de equidad y de futuro.
El SIAP estima que el sector primario podría crecer entre 2.5% y 3% en 2025, impulsado por la demanda global y el interés por alimentos producidos de forma sostenible. El reto está en que este crecimiento sea incluyente y justo.
Tres ideas para quienes quieren emprender en este sector:
- Conecta con el mundo desde lo local. Hay un enorme interés internacional por productos mexicanos con identidad y trazabilidad. No temas darle valor agregado a lo que ya sabes hacer.
- La tecnología es tu aliada. Desde sistemas de riego inteligente hasta capacitaciones digitales, el acceso a herramientas puede transformar tu modelo de negocio.
- Haz comunidad. Las alianzas con otros productores, cooperativas o instituciones pueden abrirte puertas que sola o solo sería difícil cruzar.
El campo mexicano tiene todo para florecer: historia, potencial y gente que trabaja con el corazón. Asegurémonos de que ese crecimiento también sea justo y con rostro humano.
Cuando las mujeres lideran, ganamos todos.
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