viernes, febrero 23, 2024
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¡El asesinato de Daniela, una pequeña de tan solo seis años!

Mientras los políticos, políticas y politiques poblanos se la pasan anunciándose en espectaculares, bardas y encuestas; les voy a contar la trágica historia de Daniela, una niña de solo seis años ha dejado una huella profunda en el corazón de quienes la conocieron.

Pero también en aquellos que sólo tuvimos el conocimiento de su existencia a través de los desgarradores titulares que hablan de su muerte.

Según los informes, Daniela vivía con su padre y otros familiares después de que su madre la abandonara hace algún tiempo. El 6 de octubre, su familia llevó su cuerpo sin vida a una clínica. Al no encontrar signos vitales y observar claras huellas de violencia, el personal de la clínica notificó a la policía, desacreditando la versión inicial de la familia de que la pequeña había muerto por «causas naturales» tras una caída por las escaleras. Esta contradicción inicial y las evidentes señales de maltrato en el cuerpo de Daniela hicieron que la policía alertara a la Fiscalía General del Estado de Puebla.

La noticia nos sumerge en una consternación absoluta: Daniela, con su corta edad, fue víctima de feminicidio, presuntamente por manos de aquellos que deberían haber sido sus principales protectores: su familia. Y es que aquí radica una dolorosa verdad: la violencia, en la mayoría de las veces, se origina y perpetúa en el núcleo más íntimo y que debería ser más seguro, el hogar.

Aunque la familia intentó presentar la tragedia como un accidente, los testimonios de los vecinos pintan una imagen mucho más siniestra.

Hablan de continuos llantos y gritos desde la vivienda, con rumores de que Daniela era frecuentemente maltratada por su padre y su abuela. Estos vecinos relataron que habían intentado alertar a las autoridades en múltiples ocasiones sobre el maltrato que sufría la pequeña, lamentablemente sin obtener respuestas concretas que previnieran este fatal desenlace.

La errónea noción de que un asesinato de una mujer solo puede ser considerado feminicidio si hubo violencia o agresión sexual subyace una peligrosa incomprensión del sistema patriarcal en el que vivimos. Esta perspectiva limitada oscurece la realidad de que la violencia de género se manifiesta de múltiples formas, no sólo a través de agresiones sexuales.

En muchas sociedades, el patriarcado ha perpetuado la idea de que los hombres, por naturaleza, tienen el derecho de ejercer dominio y control sobre las mujeres, utilizando la fuerza como un símbolo de superioridad y «derecho». Esta concepción refuerza la creencia tóxica de que el género masculino tiene la prerrogativa de «educar» a través del castigo físico, relegando a la mujer a un rol subordinado y vulnerando su integridad y dignidad.

El caso de Daniela también pone en evidencia la falta de intervención oportuna por parte de las autoridades, pese a denuncias previas. Aquí, se evidencia una triste realidad: el sistema a menudo falla a las mujeres y niñas víctimas de violencia.

La triste partida de Daniela es un grito de alerta para todos: es imperativo actuar, educar y prevenir, garantizando que ningún otro ser inocente sufra a manos de quienes deberían cuidarlo y amarlo.

La historia es tan triste como la indiferencia.
Snif…

La Chica Única
@lachicaunica_

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