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Deja Vú Electoral: Desentrañando la Violencia de Género en el 2024

Las elecciones del 2024 se nos presentan como un déjà vu de violencia, ¿verdad? Año tras año, las esperanzas de un cambio sustancial para nosotras, las mujeres, parecen desvanecerse. La violencia en razón de género sigue en aumento, los feminicidios persisten, y la violencia laboral se aferra a nuestro día a día.

Cuando los discursos políticos hablan de empoderamiento femenino, se quedan en palabras vacías. La cruda realidad es que, aunque se pronuncien discursos que abogan por la igualdad, la sociedad y, en particular, muchos hombres en posiciones de poder aún no están listos para ver a una mujer asumir y ejercer el poder de manera plena.

El cinismo se apodera de la escena cuando, a pesar de los discursos bien redactados sobre igualdad y empoderamiento, la realidad es diferente.

Un buen ejemplo es la apariencia física y la edad de las mujeres, quienes a menudo somos criticadas por nuestro peso o por si somos jóvenes o estamos entradas en años;

Eso de criticar cuerpos no esta padre y tampoco tiene…

Mientras que los hombres pueden deslizarse cómodamente por el escenario pues pocas veces son juzgados por su apariencia física; las mujeres enfrentamos escrutinio con toda la mala fe posible y a veces la critica no viene necesariamente del sector masculino.

El desafío va más allá de las superficialidades. Las mujeres en la política mexicana sufren insinuaciones de que su ascenso al poder se debió a favores de otra índole, en lugar de reconocer sus habilidades y méritos. La sombra del cuestionamiento perpetuo sobre la legitimidad de su posición se cierne, incluso cuando las mujeres demuestran su valía a diario.

La violencia política de género no se limita a ataques directos en el ámbito político. Va más allá, permeando la sociedad en su conjunto. La incapacidad de abordar la violencia de género a nivel político crea un caldo de cultivo para la impunidad y la normalización de la violencia en todos los niveles, porque si se puede violentar a una mujer con gran poder como una gobernadora, senadora, diputada… etc, ¿por qué no a una mujer sin posición política?

Es fundamental pasar de los discursos a la acción concreta. La implementación de políticas públicas reales que aborden la violencia de género y la discriminación es un primer paso crucial. Además, es necesario un cambio cultural que desafíe las percepciones arcaicas sobre el papel de las mujeres en la sociedad y en la política.

La Ley 3 de 3 es un paso en la dirección correcta. Publicada recientemente, prohíbe a agresores sexuales, deudores alimentarios y culpables de violencia de género ocupar cargos públicos o ser candidatos. Un esfuerzo, sí, pero aún hay mucho terreno por recorrer.

En este contexto, la creación de una unidad especializada en violencia política de género es una medida necesaria, pero no permanente. El objetivo debe ser prevenir, no solo sancionar. Fortalezcamos la unidad de género y trabajemos hacia una sociedad más justa y libre de violencia y discriminación.

Por eso para el año que está por comenzar ya tenemos nuestra lista de propósitos:

  1. Más mujeres liderando, menos violencia.
  2. Leyes que protejan, no solo sancionen.
  3. Cultura de denuncia sin miedo.
  4. Cambio real, no solo promesas.
  5. Igualdad sustantiva, no solo formal.
  6. Medios de comunicación comprometidos.
  7. Respeto a la diversidad, sin estereotipos.
  8. Prevención antes que sanción.
  9. Empoderamiento, no solo en campañas.
  10. Transformar la unidad de género en derechos humanos.
  11. Participación, sin miedo a represalias.
  12. Construir una sociedad donde todas seamos chingonas. ¡A trabajar por ello!

¡¡Que el 2024 nos traiga mucha salud y trabajo, pero si nos tare flores, chocolates y el amor verdadero, que venga!!

Las -los y les:  quiere la Chica única.

@lachicaunica_

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