Casa Millon en París realizó venta de patrimonio mexicano a inicios de la semana, en medio de polémicas y protestas diplomáticas de varios países.
La subastadora francesa Casa Millon y Asociados realizó en París su venta Los imperios de luz IV: Colecciones privadas europeas de arte precolombino, en la que 29 lotes vinculados a México encontraron comprador por 128 mil 350 euros (más de 2 millones y medio de pesos).
En la primera gran subasta de patrimonio arqueológico de 2023 en la capital francesa, la pieza con el precio estimado más alto, un hacha votiva de la cultura olmeca valuada entre 40 mil y 70 mil euros, no encontró comprador.
En contraste, dos lotes de la cultura de Veracruz fueron adquiridos por 40 mil euros (alrededor de 790 mil pesos).
Según un dictamen del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de los 109 lotes descritos como provenientes de México puestos a la venta, 83 son monumentos nacionales mexicanos por sus características de forma, estilo, materia prima, proporciones, acabados de superficie y estado de conservación.
Desestiman protestas diplomáticas
Entre las piezas mejor vendidas en esta subasta fueron las creadas en las culturas olmeca, mezcala, maya, de Colima, Veracruz y Jalisco, que superaron los miles de euros en cada ocasión.
El fin de semana pasado, las embajadas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá y Perú expresaron en un comunicado conjunto su firme rechazo a la realización de la venta de arte precolombino de este 3 de abril, pues estas ofertas fomentan el tráfico ilícito y el blanqueo de bienes de la delincuencia organizada trasnacional.
Agregaron, entre otras razones, que estas pujas socavan la arqueología moderna al fomentar las excavaciones ilegales, privan a los objetos robados de su esencia cultural, histórica y simbólica, convirtiéndolos en meros objetos decorativos y fomentan el mercado de falsificaciones.
El gobierno de Colombia divulgó un dictamen en el que explicó que la venta en París incluyó piezas relacionadas con zonas arqueológicas del país sudamericano como Nariño, Calima, Sinú, Tairona y Quimbaya, que permiten señalar que hacen parte del patrimonio arqueológico de la nación.

Antecedentes de la subasta
Semana antes de la fecha prevista para la subasta, México pidió frenar la subasta de 83 piezas prehispánicas en París.
Esto en respuesta a las declaraciones de Casa Millon de que pondría a la venta el 3 de abril figuras antropomorfas, vasijas y hachas que salieron del territorio nacional y se encuentran ahora en colecciones privadas europeas.
México exigió frenar la subasta de bienes prehispánicos en el exterior. La Secretaría de Cultura reclamó que la Casa Millon, de París, suspendiera la venta de 83 piezas el 3 de abril.
Los objetos ofertados por la firma francesa son figuras antropomorfas, vasijas y hachas que se encuentran en colecciones privadas europeas pero que salieron del territorio mexicano hace años.
El Gobierno de México inició una ofensiva para recuperar el patrimonio en el extranjero y ha conseguido recuperar más de 11,500 objetos. Sin embargo, las subastas de bienes arqueológicos en Francia –y también en otros países, como Estados Unidos– no suelen detenerse porque la legislación local las permite.
Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) examinaron “las características de forma, estilo, materia prima, proporciones, acabados de superficie y estado de conservación” de cada una de las piezas, según un comunicado difundido por las autoridades mexicanas, y determinaron que “83 objetos puestos a la venta son monumentos arqueológicos mexicanos”.
Los artefactos fueron confeccionados, de acuerdo con ese análisis, entre 1200 antes de Cristo y 1300 después de Cristo y sus estilos corresponden al olmeca de la Costa del Golfo, al tlatilca de la Cuenca de México, al de Nopiloa del centro de Veracruz, al de Chupícuaro de la región del Bajío, entre otros.
Protección en México
En México, este tipo de objetos están protegidos por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, de 1972, que determina que las piezas no pueden salir del territorio sin autorización del INAH. “(Su venta) no solamente es ilegal, es inmoral”, remarcó la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, durante una conferencia mañanera del Gobierno.
Pero las piezas en subasta están en el extranjero y su comercialización está reglada por la ley francesa, que reconoce como dueño al poseedor del bien.
Intentos diplomáticos
Aunque Francia y México firmaron en 2021 una “declaración de intenciones” para “dificultar al máximo el comercio ilícito de piezas importantes para el patrimonio histórico y cultural mexicano”, las casas de subastas han seguido impulsado estas ventas porque la ley se los permite.

Depende de las firmas, que son empresas privadas, detenerlas. Un caso emblemático fue el de la casa Binoche et Guiquello, que en 2015 alertó cuando la familia de un coleccionista se presentó con un artefacto prehispánico de 400 kilos cortado en cuatro trozos.
Resultó ser el Bajorelieve de Xoc, una pieza olmeca de 3000 años de antigüedad que había sido robada hacía 40 años y que tras el aviso regresó a México. Pero esa no ha sido la constante. Cada cierto tiempo una firma anuncia la comercialización de objetos patrimoniales y hace millones.
La procedencia de las piezas es uno de los aspectos que siempre cuestionan los arqueólogos porque es difícil rastrear cómo esos objetos salieron de los territorios de origen. Muchas veces fue por medio del expolio o en las manos de científicos o exploradores que las sacaron del país cuando aún no existía una legislación que las protegiera en México.
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