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Bandemia: ¿Qué sucedió en el festival de Sala Urbana?

Una promesa rota.

El festival Bandemia, celebrado el pasado 3 de agosto en Sala Urbana, Naucalpan, fue presentado como un espacio seguro y honesto.

Sin embargo, lo que comenzó como una propuesta esperanzadora para revitalizar la escena musical independiente terminó en una noche marcada por el desorden, la frustración y la decepción.

Bandemia aseguraba que pondría por delante la seguridad de su audiencia y artistas, pero el resultado fue todo lo contrario.

Expectativas altas del Bandemia, planeación deficiente

Con 28 actos programados, incluyendo el concierto final de Risin’ Sun, Bandemia generó gran expectativa. Aunque no se anunció un sold out oficial, los boletos estuvieron cerca de agotarse.

Desde las primeras horas, el ánimo era positivo: el acceso comenzó con normalidad y la fila alcanzaba el Periférico mientras sonaba el set de Mabe Fratti a las 16:00 h. Sin embargo, a partir de las 17:00 h, la situación cambió.

El staff comenzó a limitar la entrada, informando por megáfono que solo quienes ya estaban en la fila podrían ingresar. La medida no fue clara ni acompañada de explicaciones formales.

Esto alimentó rumores sobre una posible sobreventa, cateos policiales e incluso la intervención de Protección Civil por supuestas irregularidades.

Cientos atrapados fuera… y dentro

Afuera, familias, fans y asistentes esperaron por más de cinco horas sin respuesta. Algunos reportaron el uso excesivo de fuerza por parte del personal de seguridad y el ingreso forzado de entre 30 y 40 personas, lo que provocó momentos de tensión.

Dentro del recinto, la desesperación también se hizo presente. A las 19:30 h, durante la presentación de Macario Martínez, un apagón detuvo el show.

El músico optó por terminar su acto de forma acústica, en medio de la incertidumbre.

Lo más grave: el uso de extintores contra la multitud, salidas bloqueadas y una clara contradicción con la idea de un “espacio seguro”.

Los testimonios aseguran que la situación fue violenta, caótica e inaceptable.

El momento de quiebre: silencio, cancelaciones y enojo

Mientras la organización guardaba silencio, los asistentes alertaron a los artistas que seguían en cartelera.

Fue el caso de Mint Field, quienes tras subir al escenario a las 20:15 h, decidieron bajarse cuando el público les compartió lo que estaba ocurriendo.

Los organizadores Axel Novoa y Alex Díaz subieron brevemente al escenario para culpar a las autoridades del caos.

En un intento por continuar, hicieron una votación a gritos y aplausos, lo que provocó aún más enojo. El público respondió con rechiflas y gritos de protesta.

Bandemia y una organización rebasada

Más allá del acceso y la seguridad, la desorganización fue evidente: alimentos y bebidas agotadas desde las 18:30, y un aforo muy por debajo de lo prometido —1,700 personas presentes frente a las 2,500 anunciadas—.

En redes sociales, Bandemia culpó a Protección Civil y ofreció reembolsos, pero ya era tarde.

Consecuencias legales y ruptura con el público

La comunidad no tardó en responder. Se ha solicitado una investigación formal contra los organizadores: Luis Tejeda, Alex Díaz, Axel Novoa y el gerente de Sala Urbana, Oscar Quezada Campos, por presunta negligencia y agresiones.

Lo que debió ser una jornada de música y encuentro, se convirtió en un símbolo de la desconfianza que aún persiste entre público y promotores.

La audiencia exige transparencia, respeto y responsabilidad. Lo ocurrido en Bandemia no se olvidará fácilmente.

Menos en una fecha que prácticamente coincide con los cuatro meses desde la tragedia en AXE Ceremonia que cobró la vida de Berenice y Miguel.


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