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Asociación

Hay un mar que a pausas sólo respira

porque sus fondos olvidan su nombre

entre curvas blanquecinas de olas

y su pureza aspirada cuando la luna

se oculta para mecerse en la arena

En ese vaivén contenido

cada alma aprende a quedarse

sin huir de su silencio

en el colapso que al fuego pone en paz

y que forja al nocturnal del príncipe

El corazón sorprendido

mira la inmensidad abierta

de la hondura revuelta

que disuelve los azules

y deshiela la sospecha

de un vacío que en la nada

rastrea su ausencia

El ambiente se desvanece

y el universo respira hacia dentro

para reunir las estrellas perdidas

que yacen en el pensamiento

anhelante de preguntas nuevas

¡Pero abajo

reina la paciencia!

el mineral de las piedras

que al sostener el vértigo del río

llama a la fluidez

que reinventa la corriente

y devuelve el flujo a lo más hondo

Cada mar recuerda su calma

desde sus entrañas

una paz que no es quietud

sino origen predispuesto

al movimiento

Desde el fondo asciende

con la fuerza de la abnegación lenta

la transformación que no rompe

que no impone ni cesa

que acontece en la quieta presencia

Es el sosiego abstracto intacto

donde las cosas pierden su deuda con el ruido

el principio de la levedad rebelde

que descifra el insolvente infinito

Y ahí

entre la ola que no se apura

y el cielo que no termina

el alma se reconoce

¡Pero abajo

reina la paciencia!

Sin forma ni hálito

como tránsito y círculo

como destello y mar

como revuelta y calma

como el paisaje intacto

que contiene la grandeza

¡Pero abajo!

Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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