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Ana Serradilla: entre personajes, sueños y la valentía de reinventarse

En exclusiva para Revista Única, Ana Serradilla nos abrió las puertas de su casa y de su historia. En una plática íntima, cercana y llena de emociones, descubrimos a la mujer que existe detrás de los personajes: una mujer sensible, auténtica, amable y con una energía profundamente positiva.

Ana compartió con nosotros sus sueños cumplidos, los retos que la han transformado y los aprendizajes que hoy la hacen mirar la vida con mayor gratitud. Con una honestidad que conmueve, nos permitió conocer su lado más humano, vulnerable y luminoso; esa versión de Ana que no sólo inspira por su talento, sino también por la fuerza de una mujer que ha aprendido a elegirse, reinventarse y a celebrar cada capítulo de su historia.

La mujer detrás de los personajes

Durante más de dos décadas, Ana Serradilla ha habitado historias que han quedado en la memoria del público. Le ha dado vida a mujeres fuertes, complejas, vulnerables y llenas de matices. Pero detrás de las cámaras existe una Ana que también ha escrito su propia historia.

Con una trayectoria construida desde la disciplina y la pasión, Ana habla hoy desde un lugar más íntimo: el de una mujer que entiende que la vida no siempre sigue el guion que imaginamos, pero que cada capítulo puede traer nuevos aprendizajes.

En esta etapa, además de continuar con la actuación, decidió cumplir un sueño que había quedado pendiente desde joven: estudiar psicología. También ha atravesado procesos personales que la llevaron a mirar la vida con mayor aceptación y gratitud, entendiendo que la plenitud no depende de cumplir expectativas externas, sino de reconocer todo aquello que sí forma parte de nuestra historia.

Nuevos retos, nuevas historias

Ana Serradilla vive un momento creativo lleno de retos. Actualmente forma parte de “No dejes a los niños solos”, una película de terror psicológico ambientada en los años 80, en la que interpreta a Catalina, una madre que enfrenta decisiones difíciles en medio de una realidad llena de presiones y responsabilidades. La cinta, dirigida por Emilio Portes, ha recorrido festivales internacionales y ha recibido reconocimiento por su propuesta dentro del género.

Además, regresa al escenario teatral con “El Método Grönholm”, una obra que, para ella, representa un sueño cumplido. La actriz reconoce que el teatro requiere entrega absoluta, pero que llegó en un momento perfecto de su vida, en el que su experiencia como mujer y su preparación en psicología le permiten acercarse a los personajes con una nueva profundidad.

“La vida no se trata de compararnos, sino de escucharnos”

Ana, después de tantos años de carrera, ¿qué proyectos tienes en mente y qué sueños quieres seguir cumpliendo?

La actuación sigue siendo una parte esencial de mi vida, es algo que forma parte de mi identidad. Pero también estoy viviendo una etapa en la que estoy más enfocada en mí, en mi familia, en mis momentos personales y en nutrir otras facetas de mi vida.

Uno de esos sueños pendientes era estudiar psicología. Desde los 17 años quería hacerlo y, gracias a las oportunidades que surgieron después de la pandemia, pude retomarlo.

También ha sido una etapa de mucha aceptación. La vida no siempre sucede como la imaginamos. Estuve muchos años intentando ser mamá y, debido a una condición física, no pude, por lo que la decisión fue quitarme el útero. Entonces, aceptando esa parte y agradeciendo lo que sí tengo, que es mucho: una vida y una familia extraordinarias, unos hijastros increíbles, tengo a mi hermana, a mis padres.

Nos has hablado desde un lugar muy íntimo sobre aceptar que no pudiste ser madre. ¿Qué mensaje compartirías con mujeres que viven procesos similares?

Creo que lo más importante es no compararnos nunca con nadie. Cada mujer tiene una historia diferente y nadie puede decirnos cuál es el camino correcto.

Si estamos pasando por un momento difícil, hay que pedir ayuda, buscar acompañamiento profesional y rodearnos de personas que nos sumen, que nos sostengan y que nos hagan sentir acompañadas. Si no tienes a la familia indicada, búscate amigos que te entiendan, gente que te sume, que te llene el alma.

Tu carrera comenzó desde muy joven. ¿En qué momento descubriste que la actuación era tu camino?

Siempre lo he dicho: es una carrera que te escoge, tú no la escoges. Desde pequeña sabía que quería ser actriz, aunque era una niña muy tímida e insegura. Incluso cuando lo compartí alguna vez, algunas personas se rieron y eso me hizo dudar.

Pero cuando realmente deseas algo y trabajas por ello, las oportunidades llegan.

Mi papá me obligó a estudiar diseño gráfico y gran parte de que yo estudiara psicología fue también por eso, porque mi papá en su momento me dijo: “No, psicología no, diseño gráfico, yo te voy a pagar la carrera”. Después de estudiar esa carrera, llegó una llamada para formarme como actriz y sentí que era una señal. Desde 1998 hasta hoy no he parado.

Después de tantos personajes, ¿hay alguno que haya marcado un antes y un después en tu carrera?

Sí, ha habido varios parteaguas. Uno de los más importantes fue irme a Colombia para hacer La Viuda Negra, porque salí de mi zona de confort, trabajé en otro país y se me abrieron nuevas oportunidades.

También le tengo mucho cariño a Marta, de Casi Divas, y a Vanda, de La Venus de las Pieles, porque cada una representó un reto distinto. Al final, cada personaje deja algo en mí.

Otro momento clave fue mi salida de TV Azteca. Estuve muchos años ahí y dejé pasar oportunidades en otros lugares, pero coincidió con el auge de las plataformas digitales y los nuevos formatos. Sin duda, ese fue otro antes y un después en mi carrera.

Tu nueva película aborda una historia muy fuerte. ¿Qué representa Catalina para ti?

Catalina es una mujer que intenta hacer lo mejor que puede en circunstancias muy complicadas. Creo que es muy fácil juzgar a una persona desde afuera, pero cuando conoces su historia entiendes que muchas veces las decisiones vienen acompañadas de miedo, amor y necesidad.

“No dejes a los niños solos” es una película de terror psicológico, ambientada en los años 80, de Emilio Portes, y actúan dos niños extraordinarios, Ricardo Gallina y Juan Pablo Velasco; también está Jesús Zavala. Ha sido multipremiada internacionalmente, participó en 27 festivales internacionales y obtuvo 22 premios.

Regresas al teatro con “El Método Grönholm”. ¿Qué te hizo decir que sí?

La vi en España y también en México, y siempre estuvo entre mis obras favoritas. Cuando llegó la propuesta sentí que era un sueño hecho realidad. La obra se estrena el 11 de julio y habla sobre los límites que somos capaces de cruzar por conseguir algo que queremos, pero lo hace desde la comedia y una crítica social muy interesante.

Para mí es una propuesta adelantada a su tiempo, está en mi top ten de obras de teatro favoritas. Imagínate que dos años después de verla me propongan montarla en México con un elenco increíble; es como un sueño hecho a la medida.

Estoy feliz dándole mi tiempo y mi alma, combinándolo con la universidad. Además, “El Método Grönholm” es una obra muy psicológica y mi carrera me ha dado las herramientas para poder desmenuzarla, analizarla y abordarla con la madurez que tengo hoy como actriz y como mujer.

Las nuevas plataformas han transformado la manera de contar historias. ¿Consideras que acercan más la actuación a las audiencias o estamos perdiendo algo de la experiencia tradicional?

Creo que todo tiene sus pros y sus contras. Las plataformas nos han permitido llegar a muchas más personas y explorar nuevas formas de contar historias, pero también siento que estamos perdiendo algo muy valioso: la experiencia de vivir el cine en una sala.

Ver una película en pantalla grande, compartir las risas, el miedo o la emoción con otras personas tiene una magia muy parecida a la del teatro. Esa energía colectiva no puede reemplazarse con una pantalla.

Hoy todo es inmediato y nos hemos acostumbrado a consumir contenido cada vez más rápido. Por eso creo que debemos encontrar un equilibrio: aprovechar la tecnología y la inteligencia artificial, pero sin dejar que sustituyan nuestras emociones ni las conexiones humanas. La tecnología debe estar a nuestro servicio, no nosotros al servicio de ella.

¿Qué les dirías hoy a las mujeres que te leen?

Quiero decirles a las mujeres poblanas que las admiro, que espero pronto estar por Puebla con la obra y que se escuchen, que hagan lo que ellas quieren, no lo que otras personas esperan de ellas. Que sigan su intuición, que nunca falla, y que escuchen su corazón, que nunca se equivoca. Cuando la cabeza no nos puede dar la respuesta, el corazón nunca se equivoca. Que entre nosotras nos apoyemos; no hay nada más poderoso que una mujer tendiéndole la mano a otra mujer. Ojalá seamos siempre ese tipo de mujeres

Agradecimientos

Actor: @la_serradilla
Photography: @alexsalinasg
Styling: @pepeguzman.fs
Make Up: @beatrizcisneros
Hair: @adrian_gama
PR: @le_kirikoumartin2
Special thanks to: @colectivocreativodemoda

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