Afganistán enfrenta una crisis sanitaria por excluir a mujeres de la formación médica, lo que amenaza la atención materna y la salud infantil.
Desde que los talibanes retomaron el poder en Afganistán en 2021, las mujeres y niñas han enfrentado restricciones cada vez mayores para acceder a la educación, el empleo y los servicios de salud.
Una de las medidas que más preocupa es la exclusión de las mujeres de la formación sanitaria, especialmente en áreas como enfermería y obstetricia.
La prohibición representa un problema que va más allá del derecho a la educación. La falta de nuevas profesionales de la salud puede reducir de manera significativa el número de mujeres capacitadas para atender a otras mujeres y niñas, algo especialmente relevante en un país donde las normas sociales pueden limitar la atención médica proporcionada por hombres.
En diciembre de 2024, las autoridades talibanas extendieron las restricciones educativas a los institutos donde las mujeres recibían formación médica, afectando programas relacionados con enfermería y partería.
Esta decisión amenaza con profundizar la escasez de personal sanitario femenino en Afganistán.
Las consecuencias podrían agravarse durante los próximos años. Un estudio publicado en The Lancet Global Health en agosto de 2026 proyectó que, dependiendo del escenario, la atención buscada por mujeres para servicios de salud materna y reproductiva podría reducirse hasta niveles de entre 33% y 35% de los actuales.
El mismo análisis estima que la mortalidad materna podría aumentar entre 29% y 41%.
El impacto también alcanzaría a niñas y niños. El estudio estima posibles aumentos de entre 10% y 16% en la mortalidad infantil y de entre 12% y 17% en la mortalidad neonatal, debido a la reducción de los servicios disponibles y a la menor presencia de profesionales sanitarias.
A esta situación se suma una advertencia de UNICEF. Un análisis publicado en abril de 2026 señala que Afganistán podría perder hasta 5,400 trabajadoras sanitarias para 2030 si continúan las restricciones a la educación y al empleo de las mujeres.
La organización advierte que la disminución de profesionales femeninas afectaría directamente los resultados de salud y las oportunidades futuras de la población.
La exclusión de las mujeres de la formación sanitaria, por tanto, no solo limita sus oportunidades profesionales. También pone en riesgo la capacidad del sistema de salud afgano para atender a mujeres, niñas y comunidades que dependen de profesionales capacitadas.
Redacción: Araceli García Salazar
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