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Poema: Entre piel de las cosas

Entre piel de las cosas se despliega el lenguaje
que a verbos habla para enlodarlas de aquel habla
que curte en juegos las destrezas del sentir doble
como nuestro sentido que hace expresar al mundo.


Pensaba en la exterior sensibilidad de aquellas
cosas simples que tal vez desagraden pasiones
como el árbol talado o la circuncisión fina
que depositan miedos en un otro cualquiera.
Se degollan las partes pero no cambia nada
sin acontecimiento que impele y haga drama:
el nacimiento muerte o la conclusión nacida
como dualismo fúnebre de un sol partido en dos.


Así se guía la luna en sus dos caras yertas
que dan la perspectiva y el origen de todo
secreto iluminado si tu cabello toca
con la punta del cosmos panegírico templo.


Así se guía la piel si interpreta recelosa
la mansedumbre de las cosas que dicen mudas
sus dolores tan propios de décadas sin marca
pero de huellas que reproducen sus misterios.

La piel simula cada silencioso quejido
de aquello inanimado que toca y disimula
la ferocidad de su arrebato más solemne
dándonos sensaciones que se visten de vivo.

Piel que abraza cubiertas peregrinas de cosas
y nos hermana con lógica de simple noción
de cobertura que callada y tonta como el mar
desconoce el mojar cuando moja desdeñoso.

Esa mar que al dar vuelta me hace suyo si mi piel
respira su trinar longevo donde Dios dejó
de pensar para en su perfección dedicarse a amar
en la verdad dudosa de su propia teoría.

Piel que es la piel de la divinidad obsequiosa
de la religión sin fe que es regreso espiritual
de religión mundana que es la domesticación
de piel interna sin sentido ni gloria absurda.

Piel creyente paréntesis del ya no creer más
para entregarse al credo del amor relajado
del buscar sensación en la piel nocturna airosa
que hace de la oración todo llanto inapelable.

Piel soberna de belleza inaccesible al ser
el ser que aprende siempre a ser humano inconstante
dejando en tendedero esa pecadora piel
obscena y cuyas llagas cuecen en cuenco cuero.

Piel que abotona la noche del planeta y abre
con su redondez el claro síncope del tiempo
que olvida y me levanta como la clase ardiente
que se viste la piel de las cosas que no entiende.

Piel infrecuente que es remate de cuerpo y alma
pero reinicio de pantalla que toca puerta
de aquel saber secreto anidado en pasionales
que acaban con el nombre mientras lo dicen quedo.

Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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