Con realidad prestada tocamos
y vemos con torpeza la miseria del alma
que percibe el recuerdo.
La torpeza que hierve entre los huertos del placer
rehace el tacto contigo
con ese mismo yo que desconocido se aísla.
Como torpezas fútiles vemos imágenes
de un mundo mudo cuando tocamos con el hombro
la ingenuidad de espíritu.
Con tacto oímos los secretos no revelados
mientras que con torpeza del abismo sentimos
lo que vendrá en palabras.
Las cosas hablan de nosotros y las poseemos
con marcas que se añaden a lo que somos solos
con el brutal silencio de la verdad.
La inanición aterra
pero vemos el juego de los niños proyectar
la infante paz ansiada que se reconcilia ahora.
Somos el envés de lo somos
y al mismo tiempo la irrealidad que buscamos
al tocarnos sonrisas e inaugurarlas.
Nubes son pensamientos
como el gris de cabezas que entre soberanías
disputan los estilos del tacto inacabado.
Mentimos con el tacto de alguien más que es ajeno
y hacemos social día con día toda la existencia
que dormimos en la oscuridad.
Vamos con la torpeza al buzón futuro pero
la incongruencia del tacto
polariza la vida de izquierdas y derechas.
Razonar es el tacto que con torpeza mueve
la profundidad del tacto que profana sienes
y metrallas de indómito despertar.
Somos nieve y el tacto capricho de universo
que en vida mata la verdad que libera al actuar
entre los dientes torpes del argumento.
Naufragar entre la torpe realidad de hechos
y el tacto de mentir para dar credibilidad
a una mentira que conocemos.
Nuestra belleza es torpe pero esconde vanidad
del tacto que se niega
a abandonar verdad que al molestar más se duele.
El tacto es el intento
de escapar de lo que somos pero la torpeza
regresa al infinito destructor que hace y rehace.
Soltar con la torpeza noble de la sentencia
pule nocturna la presencia de nuestras bellas
historias que se viven con tacto.
Me entrego a una verdad torpe que en tacto desplaza
mentira como el hecho irrefutable que aspira
al vivir de apariencias.
Somos un verbo que se adjetiva y migra a imagen
de insalvables espejos que en el anonimato
hacen coincidir tacto y torpeza.
Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com












