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Mejora pronóstico el FMI para 2026

El Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró ligeramente su perspectiva para la economía mexicana, aunque el ajuste no cambia el diagnóstico de fondo: México enfrenta un escenario de crecimiento moderado y todavía insuficiente para imprimir mayor dinamismo a la actividad productiva.

En su más reciente actualización, el organismo elevó de 1.2 a 1.5% su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano para 2026, mientras que para 2027 redujo su expectativa de 1.9 a 1.8%. El movimiento resulta significativo porque combina una revisión positiva para el cierre de este año con una mayor cautela respecto del próximo.

El dato de 1.5% para 2026 coincide prácticamente con la nueva estimación puntual de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2027 redujo su previsión para este año a un rango de entre 1.0 y 2.0%, cuyo punto medio es precisamente 1.5%. Para 2027, Hacienda contempla un crecimiento de entre 1.5 y 2.5%, con una estimación puntual de 2.0%.

Así, mientras el FMI espera que la economía mexicana avance 1.8% el próximo año, el gobierno mantiene una expectativa ligeramente más optimista, de 2.0%. La diferencia puede parecer pequeña —dos décimas de punto porcentual—, pero adquiere importancia cuando se considera que el crecimiento constituye uno de los supuestos sobre los cuales se construyen las estimaciones de ingresos públicos, gasto y déficit.

La comparación también muestra cuánto se han modificado las expectativas oficiales en apenas unos meses. En los Pre-Criterios de abril, Hacienda contemplaba para 2027 un rango de crecimiento de 1.9 a 2.9%; en septiembre lo redujo a 1.5-2.5%. Es decir, el escenario central pasó de 2.4 a 2.0%, una corrección relevante que refleja un entorno económico menos favorable.

El FMI, además, ha advertido que México necesita mayores esfuerzos de consolidación fiscal para colocar la deuda pública en una trayectoria descendente. Esto introduce una tensión importante: un crecimiento más lento limita el aumento de los ingresos públicos, mientras que la necesidad de fortalecer las finanzas públicas puede restringir el margen para impulsar la economía mediante el gasto.

El panorama, por tanto, no es de recesión, pero tampoco de una recuperación vigorosa. La coincidencia entre el FMI y Hacienda para 2026 y la brecha para 2027 sugieren que el debate ya no está tanto en si México crecerá, sino cuánto podrá crecer en un contexto de restricciones fiscales, incertidumbre externa y una demanda interna que deberá sostener buena parte de la actividad.

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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