En medio de la creciente crisis económica y social de Cuba, Uruguay se ha convertido en uno de los destinos que más atraen a quienes buscan abandonar la isla y comenzar una nueva vida en Sudamérica.
El flujo migratorio ha crecido de manera notable. Durante 2025, más de 22 mil ciudadanos cubanos ingresaron a Uruguay, mientras que cerca de 7 mil salieron del país, dejando un saldo migratorio de aproximadamente 15 mil personas. Ese mismo año, más de 13 mil cubanos recibieron por primera vez su cédula uruguaya, la cifra más alta registrada hasta ahora.
Una de las razones que explica este fenómeno es la posibilidad de acceder a servicios de salud, educación y empleo, además de las alternativas de residencia que ofrece Uruguay. Para muchos migrantes, el país representa una opción para establecerse de manera permanente y no solamente un punto de tránsito hacia Estados Unidos.

El crecimiento de esta comunidad también ha impulsado redes de apoyo entre los propios cubanos. Algunos migrantes que llegaron años atrás ahora ayudan a quienes buscan establecerse, orientándolos sobre trámites migratorios, capacitación y oportunidades laborales.
Sin embargo, el proceso no está exento de dificultades. Uruguay exige visa a los ciudadanos cubanos para ingresar regularmente, y los trámites pueden prolongarse durante meses. Además, miles de personas han enfrentado problemas para regularizar su situación migratoria, lo que ha generado un debate sobre cómo atender a esta creciente población.
El aumento de la migración cubana refleja así un cambio importante en los movimientos migratorios de América Latina. Mientras algunos buscan continuar su camino hacia otros países, cada vez más familias consideran a Uruguay como un lugar para establecerse, trabajar y construir una nueva vida.
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