México enfrenta una nueva señal de alerta en materia educativa.
Los resultados de la prueba PISA 2025, publicados este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestran que el desempeño de los estudiantes mexicanos de 15 años volvió a deteriorarse en matemáticas y lectura, mientras que ciencias registró una ligera recuperación.
El resultado confirma una tendencia que coloca al sistema educativo mexicano ante un desafío de largo plazo: una proporción mayoritaria de adolescentes no alcanza las competencias básicas necesarias para desenvolverse adecuadamente en situaciones académicas y de la vida cotidiana.
La OCDE reportó que en PISA 2022 México ya presentaba una brecha importante entre estudiantes de distintos niveles socioeconómicos y que una proporción significativa del alumnado se encontraba en los niveles más bajos de desempeño matemático. (GPS Educación OECD)
El nuevo resultado de 2025 vuelve a colocar el tema sobre la mesa: México no solamente necesita ampliar el acceso a la educación; necesita garantizar que los estudiantes realmente estén aprendiendo.
El desafío para México
PISA 2025 deja una señal difícil de ignorar: mientras otros países buscan fortalecer las competencias que necesitarán las nuevas generaciones para enfrentar la inteligencia artificial, la digitalización y una economía cada vez más especializada, México enfrenta dificultades para garantizar que sus adolescentes dominen habilidades básicas de matemáticas y comprensión lectora.
Matemáticas, el principal foco rojo
El dato más preocupante está en matemáticas. México obtuvo 388 puntos en PISA 2025, siete puntos menos que los 395 registrados en 2022.
Con este resultado, el país regresó a niveles cercanos a los registrados hace dos décadas: en 2003 México obtuvo 385 puntos y en 2006 alcanzó 406.
Pero más allá del puntaje promedio, el indicador que dimensiona el problema es el porcentaje de estudiantes que logra el nivel mínimo de competencia.
Solo alrededor de 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel básico de competencia matemática, frente a aproximadamente 65% en el promedio de los países de la OCDE. (OECD)
Esto significa que siete de cada 10 adolescentes evaluados no alcanzan ese umbral básico.
El nivel 2 de PISA representa competencias elementales para interpretar situaciones sencillas y aplicar conocimientos matemáticos en contextos cotidianos. No se trata, por tanto, únicamente de resolver operaciones complejas, sino de contar con herramientas fundamentales para comprender y solucionar problemas.

También cae la comprensión lectora
La situación tampoco mejora en lectura.
México obtuvo 408 puntos en PISA 2025, siete menos que los 415 registrados en 2022. El resultado también se encuentra por debajo de los niveles alcanzados en varios de los ciclos anteriores.
La OCDE reporta que los estudiantes mexicanos se encuentran por debajo del promedio de los países miembros en esta competencia, lo que representa un problema que puede trasladarse a prácticamente todas las áreas de aprendizaje.
Un adolescente que presenta dificultades para comprender, interpretar y analizar textos tiene mayores obstáculos para avanzar en materias como ciencias, historia, matemáticas y formación cívica.
Ciencias, la excepción
En ciencias aparece uno de los pocos datos positivos.
México obtuvo 414 puntos, cuatro más que en 2022, cuando registró 410. Sin embargo, el resultado continúa por debajo del promedio de la OCDE.
La mejora, por sí misma, no modifica el panorama general: México mantiene una brecha considerable respecto de los países desarrollados en las tres áreas evaluadas. (OECD)
El retroceso educativo que preocupa
Los resultados de PISA 2025 deben observarse más allá de un lugar en una clasificación internacional.
El verdadero riesgo está en lo que estos datos significan para el futuro de los jóvenes y para el desarrollo del país.
Las competencias que PISA evalúa están relacionadas con la capacidad de resolver problemas, comprender información, interpretar datos, analizar situaciones y utilizar conocimientos para enfrentar escenarios de la vida real.
Cuando una mayoría de estudiantes no alcanza las competencias básicas, el problema puede trasladarse posteriormente a la educación media superior, universidad y mercado laboral.
También puede afectar la productividad, la innovación y la capacidad del país para competir en una economía cada vez más basada en el conocimiento y la tecnología.
La propia OCDE ha documentado que en México las diferencias socioeconómicas tienen relación con el desempeño educativo. En PISA 2022, los estudiantes pertenecientes al 25% con mayor nivel socioeconómico superaron en matemáticas por 58 puntos a quienes se encontraban en el 25% más desfavorecido. (GPS Educación OECD)
Esto significa que el problema educativo también está relacionado con la desigualdad de oportunidades.
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