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México recupera dinamismo

La economía mexicana mostró una recuperación significativa durante el segundo trimestre de 2026. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento de 1.4% respecto del trimestre anterior, su mayor avance desde 2022. El resultado adquiere especial relevancia después de la contracción de 0.3% observada en el primer trimestre y confirma un cambio en la trayectoria reciente de la actividad económica. En términos anuales, el PIB avanzó 2.1%.

El repunte tuvo un carácter relativamente generalizado. Los tres grandes grupos de actividad contribuyeron positivamente al crecimiento, con especial dinamismo de las actividades primarias, que avanzaron 2.4%, mientras que las actividades secundarias y terciarias también mostraron una recuperación. El dato permite, por tanto, hablar de una reactivación y no solamente de un resultado asociado a un sector particular.

El desempeño del segundo trimestre modificó las perspectivas para el conjunto de 2026. Las estimaciones previas habían sido afectadas por la debilidad registrada al inicio del año, pero el mejor resultado observado llevó a una revisión de las expectativas. El escenario de cierre apunta ahora a un crecimiento de alrededor de 1.4%, lo que supone una recuperación frente al desempeño de 2025, aunque todavía representa una expansión moderada para las necesidades de crecimiento de la economía mexicana.

En este contexto, el Banco de México adoptó una posición más favorable. En su Informe Trimestral abril-junio, elevó su pronóstico de crecimiento para 2026 de 1.1% a 1.5%, con un intervalo de entre 1.0% y 2.0%. El ajuste responde principalmente a un crecimiento del segundo trimestre superior al que el banco central había anticipado. Sin embargo, Banxico advierte que el ritmo de expansión podría moderarse durante los siguientes trimestres.

La diferencia entre el crecimiento observado y las expectativas de cierre es relevante. El 1.4% registrado por INEGI representa el desempeño trimestral de la economía, mientras que las previsiones de 1.4% o 1.5% corresponden al crecimiento anual esperado para todo 2026. No son magnitudes equivalentes, pero juntas permiten identificar una economía que ha recuperado parte del terreno perdido sin haber entrado todavía en una fase de expansión robusta.

Para 2027, el escenario es ligeramente más favorable, aunque también más incierto. Banxico redujo su previsión de crecimiento de 2.1% a 2.0%, con un intervalo de entre 1.2% y 2.8%. La expectativa, por tanto, es que México mantenga una trayectoria de recuperación gradual, pero condicionada por la inversión, la relación comercial con Estados Unidos y la revisión del T-MEC. El reto no será únicamente crecer más en 2027, sino convertir la recuperación coyuntural de 2026 en una expansión sostenida.

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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