Casa del Abue ofrece atención, talleres y redes de apoyo para adultos mayores de 60 años en Puebla.
Casa del Abue Puebla: un espacio para volver a empezar
En México, agosto es considerado el Mes de las Personas Adultas Mayores, una fecha que busca reconocer la experiencia, sabiduría y contribución de quienes han llegado a esta etapa de la vida.
En Puebla, espacios como Casa del Abue buscan que las personas mayores no solamente reciban atención, sino que encuentren nuevas oportunidades para mantenerse activas, independientes y acompañadas.
De acuerdo con Miriam López Márquez, coordinadora de Casa del Abue, el centro brinda atención a personas mayores de 60 años en adelante, sin límite máximo de edad.
Actualmente, el espacio cuenta con un padrón aproximado de 15 mil personas, mientras que diariamente recibe alrededor de mil usuarios.
Y dentro de esta población, las mujeres tienen un papel fundamental.
Para muchas mujeres, llegar a la tercera edad puede representar cambios importantes: hijos que han formado sus propias familias, jubilación, pérdida de la pareja, cambios físicos o incluso periodos de soledad.
Por ello, contar con un lugar donde puedan convivir, aprender, ejercitarse y construir nuevas redes de amistad puede convertirse en una herramienta para fortalecer su bienestar.
Mujeres adultas mayores: aprender, convivir y emprender
Uno de los principales atractivos de Casa del Abue Puebla es su oferta de más de 60 actividades, diseñadas para diferentes capacidades e intereses.
Las personas pueden elegir entre talleres manuales y productivos, actividades físicas, recreativas, culturales y sociales.
Entre las opciones se encuentran pintura en tela, carpintería, elaboración de productos, panadería, inglés, manejo de celulares, yoga, pilates, Tai Chi, danzón, cachibol y basquetbol, entre otras.
La intención no es únicamente mantener ocupada a la persona mayor. Algunos talleres buscan impulsar su independencia económica mediante proyectos productivos.

Un ejemplo es el trabajo de carpintería, donde los participantes comienzan con proyectos sencillos y, conforme avanzan, pueden elaborar piezas más complejas. También existen actividades de elaboración de productos y panadería.
Además, cada viernes se realiza un pequeño mercadito interno, donde los usuarios pueden ofrecer y adquirir productos elaborados durante los talleres.
Para muchas mujeres, este tipo de actividades representan algo más que aprender una nueva habilidad: son una oportunidad para descubrir que todavía existen proyectos por comenzar.
Adultos mayores en Puebla: atención médica integral
Otro de los pilares de Casa del Abue es la atención a la salud.
Al ingresar, todas las personas pasan por una valoración médica inicial, que permite determinar qué actividades pueden realizar de manera segura y si necesitan atención especializada.
Dependiendo de las necesidades de cada usuario, pueden ser canalizados a áreas como geriatría, fisioterapia, oftalmología, ortopedia, urología, psicología, neuropsicología o psiquiatría.
La fisioterapia también representa una parte importante de los servicios.
De acuerdo con Marco Amundí Pérez Valencia, encargado del área, los principales motivos de atención están relacionados con el desgaste articular de rodillas y cadera, así como molestias en la columna.
También se ofrecen talleres grupales de activación física, higiene de columna, prevención de caídas, gimnasia cerebral e insuficiencia venosa, además de hidroterapia.
La valoración inicial permite que cada persona tenga un programa acorde con sus condiciones físicas y necesidades.
Casa del Abue Puebla: también es una red de apoyo
Pero quizá uno de los aspectos más importantes de este centro no está solamente en sus servicios, sino en las relaciones que se construyen diariamente.
Miriam López Márquez explica que muchas personas llegan buscando actividades y terminan encontrando amistades, compañía y una segunda familia.
Hay quienes incluso llegan con problemas de depresión, abandono o movilidad reducida y, con rehabilitación, atención y acompañamiento, logran recuperar parte de su independencia.
Para las mujeres adultas mayores, contar con una red de apoyo puede ser especialmente significativo.

Aquí pueden encontrar personas de su misma generación con quienes compartir experiencias, celebrar cumpleaños, acompañarse durante un duelo o simplemente conversar.
Como lo explica la coordinadora, no es lo mismo hablar con un hijo o un nieto que encontrarse con alguien que está atravesando experiencias similares.
Sentirse escuchada, respetada y valorada también forma parte del bienestar.
Servicios para adultos mayores: un espacio para mantenerse activos
Casa del Abue ofrece sus servicios de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde.
El acceso a las actividades no tiene costo, mientras que algunos servicios médicos tienen cuotas de recuperación mínimas. La valoración médica inicial es obligatoria y no tiene costo.
Para ingresar se solicita documentación básica, entre ella copia de identificación oficial, comprobante de domicilio reciente y fotografía tamaño infantil.
Además de la sede principal, existe Casa del Abue Sur, ubicada en la zona sur de la ciudad de Puebla, y se contempla una tercera sede en la zona de El Batán, con servicios dirigidos a las personas mayores de esa zona.
El mensaje para las mujeres mayores: todavía hay mucho por vivir
Hablar del envejecimiento también implica cambiar la manera en que vemos a las mujeres mayores.
Cumplir 60, 70, 80 o incluso 90 años no significa dejar de aprender, crear, convivir o tener nuevos proyectos.
En Casa del Abue existen usuarios de más de 90 años y actualmente incluso personas de hasta 97 años.
La historia de cada persona es distinta, pero el mensaje que deja este espacio es el mismo: la edad no debería convertirse en una razón para dejar de participar en la vida.
Para las madres que están buscando alternativas para sus propias mamás, para aquellas mujeres que después de dedicar gran parte de su vida a sus hijos quieren recuperar espacios propios, o para quienes simplemente buscan compañía y nuevas actividades, conocer estos centros puede abrir una puerta.
Porque cuidar a nuestras mujeres mayores también significa recordarles algo que a veces olvidamos decirles: todavía tienen derecho a elegir, aprender, divertirse, hacer amigas, sentirse útiles y disfrutar plenamente esta etapa de su vida.
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